El terremoto de 7,5 que ha afectado a México y sus habitantes este martes ha dejado una estampa cuanto menos ‘extraña’ en el cielo. En concreto, algunos ciudadanos han podido ver cómo una especie de arcoíris circular rodeaba al Sol tras producirse el temblor.

La imagen ha sido compartida en redes sociales por muchos de los allí presentes. Mientras que para muchos ha sido interpretado como una señal que empuja al optimismo y la esperanza, para la ciencia se trata de un fenómeno que ya se ha dado en ocasiones similares para el que no encuentran explicación.

En otros terremotos ocurridos por ejemplo en Chile o El Salvador ya aparecieron estos misteriosos halos solares, y por ello se suele relacionar su presencia con los terremotos. Sin embargo, científicamente no causa existente que una estos dos sucesos.

Se trata de un efecto óptico que se presenta en forma de anillo iridiscente en su circunferencia exterior, y suele observarse más frecuentemente en lugares fríos como la Antártida, Alaska o Groenlandia.

La refracción de la luz a través de cristales de hielo o gotas de agua que están presentes en las nubes que se desplazan a grandes alturas, genera el anillo alrededor del sol.