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Qué nos puede enseñar el volcán de La Palma: "Va a dar información de un valor incalculable para la Ciencia"

El volcán de La Palma muestra fases más explosivas tras seis días de erupción

El volcán de La Palma muestra fases más explosivas tras seis días de erupción EFE/Carlos de Saá

Desde que el volcán de La Palma entró en erupción el pasado domingo, a la isla canaria no han parado de llegar científicos. Hay geólogos, vulcanólogos y sismólogos cogiendo muestras, analizando datos y buscando respuestas. Porque la lava, los movimientos sísmicos y los gases ofrecerán una información muy valiosa.

«Todo este conocimiento nos permitirá hacer futuras evaluaciones de cuándo se puede producir una erupción y detecciones más tempranas de cuándo hay un proceso de reactivación que puede acabar en una erupción. Eso ayudará a minimizar los daños y los riesgos para la población», señala a El Independiente José Fernández, investigador de CSIC en el Instituto de Geociencias de la Universidad Complutense de Madrid. «Se están captando datos que van a ser de un valor incalculable para la comunidad científica del país».

En España hay cerca de un centenar de volcanes y 40 de ellos se encuentran en las Islas Canarias. La Palma es donde más erupciones se han registrado históricamente y el lugar de las dos últimas erupciones terrestres (1949 y 1971) antes de la de Cumbre Vieja. Sin embargo, en aquel entonces España no disponía de los medios necesarios para analizar adecuadamente los volcanes. «Esta erupción de ahora es la primera en tierra que nos coge como país con una preparación equiparable a la de nuestro entorno», contesta Vicente Soler, vulcanólogo del Instituto de Productos Naturales y Agrobiología IPNA-CSIC.

Un enorme despliegue en La Palma

Un buen ejemplo de ese paso adelante de la vulcanología en el archipiélago fue la creación en 2010 del Instituto Volcanológico de Canarias, el Involcan. Cuatro de sus expertos están ahora en La Palma, adonde han viajado también nueve científicos del Instituto Tecnológico y de Energías Renovables de Tenerife.

La información recopilada nos obliga a colaborar entre las distintas instituciones y especialistas»

José Fernández, IPNA-CSIC

Además, cinco trabajadores del IPNA-CSIC están recogiendo muestras eruptivas para realizar análisis químicos y pretrográficos. También están calculando el flujo del dióxido de azufre y otros gases que desprende el volcán, además de tomar medidas de alta resolución para determinar la deformación superficial del terreno. Asimismo hay tres investigadores del Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC) estudiando el magma y el Instituto Español de Oceanografía (IEO_CSIC) ha enviado un buque para estudiar la posible llegada de la colada al mar.

«Cuando el volcán de Teneguía entró en erupción sólo había una estación sísmica en toda Canarias y estaba en Santa Cruz de Tenerife. Ahora mismo la isla de La Palma, a nivel de instrumentación de vigilancia volcánica, es una de las islas del mundo con mayor número de instrumentos», opina el sismólogo Juan José Rueda, del Instituto Geológico Nacional.

«La investigación sobre el terreno nos puede ayudar a refinar la predicción ante futuras erupciones»

Aprender para el futuro

Para Vicente Soler, una de las principales incógnitas de la vulcanología española es saber por qué la actividad volcánica en las Islas Canarias no sigue los cauces normales, sino que está ralentizada respecto a otros lugares, como la Isla Reunión en el Océano Índico o el archipiélago de Hawaii en el Pacífico. «Todo lo que saquemos de aquí nos puede ayudar a resolver esa incógnita y nos permitirá conocer más a fondo el origen del magma en Canarias».

Su compañero Pablo José González añade que analizar bien el magma nos dará información «sobre a qué profundidad y temperatura se generó, qué estadio de almacenamiento sufrió durante su ascenso a superficie y qué es lo que hizo entrar en erupción». Y añade: «Si la composición química de la lava tiene variaciones respecto a anteriores erupciones, puede ser indicativo de que es otro reservorio de magma. Y en ese caso nos pondríamos ante un escenario mucho más variable en el futuro. En cambio, si la composición es igual, podemos decir que las futuras erupciones que haya serán de unas características similares».

En ese sentido, el presidente del Colegio de Geólogos, Manuel Regueiro, apunta: «La investigación sobre el terreno nos puede ayudar a refinar la predicción ante futuras erupciones para que, por ejemplo, una erupción no se produzca en alerta amarilla como esta vez. Otra cosa que quizá se pueda lograr con toda la investigación es dar con la forma de la cámara magmática para saber con precisión el volumen de magma que hay abajo, aunque no quiere decir que vaya a salir. A día de hoy eso no es posible».

«La cantidad de información recopilada nos va a obligar a colaborar entre las distintas instituciones y especialistas y los resultados van a ser muy positivos»

Comparando erupciones

José Fernández lleva años estudiando la deformación del terreno de los volcanes usando modelos de teóricos y en enero ya publicó un artículo en el que avanzaba la inminencia de la erupción. «Estamos procesando las imágenes de la satélites de la ESA, para estudiar la deformación del terreno desde abril de 2020 hasta ahora».

Para este científico, es una oportunidad poder comparar los datos de la erupción submarina de El Hierro de hace diez años y la de La Palma. «De momento hemos visto que son muy distintas. En El Hierro no ha habido anomalías casi, pero en el caso de La Palma se detectan movimientos sísmicos desde 2017. Estudiar estos comportamientos nos permitirá tener un mayor conocimiento del vulcanismo canario y podremos extrapolar a otros archipiélagos volcánicos. Es una oportunidad buenísima y en Canarias tenemos los medios para sacar provecho de ello».

«La cantidad de información recopilada nos va a obligar a colaborar entre las distintas instituciones y especialistas y los resultados van a ser muy positivos», agrega.


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