La Palma ha registrado esta noche un terremoto de magnitud 4,8, el mayor desde que hace poco más de un mes comenzó la crisis volcánica en la que está sumida la isla, según ha informado el Instituto Geográfico Nacional.

El seísmo tuvo lugar a las 22.48 horas (hora canaria), con epicentro en Villa de Mazo y foco a 39 kilómetros de profundidad.

Hasta el momento, los seísmos de mayor magnitud registrados en la isla eran dos de 4,6 detectados en los últimos tres días.

El movimiento ha tenido intensidad V (sobre XII), la máxima hasta la fecha, y ha sido sentido no solo en toda la isla, sino también en varias localidades del norte de Tenerife. 

Las coladas del volcán han recuperado este martes el pulso y una de ellas amenaza con atravesar el centro del barrio de La Laguna, en Los Llanos de Aridane, y otra, a unos 100 metros del mar, con confinar a todo el municipio de Tazacorte.

El director técnico del Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias (Pevolca), Miguel Ángel Morcuende, ha indicado que el escenario «ideal» es que la colada que enfila al barrio de La Laguna, vecino del de Todoque, se redirija hacia el oeste cuando llegue a varias vaguadas que encontrará a su paso.

Confinamiento de Tazacorte

También preocupan los rebozos de lava que se han detectado en otro ramal más al norte porque «están cogiendo más fuerza», informa Efe.

Morcuende ha apuntado que en las próximas 24 horas se sabrá qué rumbos toman estas coladas, y en función de ello habrá «mayores o menos destrozos». Por el momento no hay previstas más evacuaciones.

Lo que sí se prevé es el confinamiento de todo el municipio de Tazacorte en el caso de que la colada que avanza hacia el mar comience a formar una nueva fajana, una medida que se mantendría hasta comprobar que no hay incidencia en la población por la posible emisión de gases tóxicos.

Tanto Morcuende como la directora del Instituto Geográfico Nacional (IGN) en Canarias, María José Blanco, han recalcado que no hay datos hoy por hoy que permitan intuir que el proceso eruptivo esté llegando a su fin.

«Estamos lejos», ha recalcado Blanco, a pesar de que la tasa de emisión de dióxido de azufre medida ayer lunes fuera de 9.938 toneladas.

«Son valores altos, aunque menores», ha abundado Blanco, quien a pesar de que los técnicos del Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan) que realizan estas mediciones han constatado una reducción en los últimos días, ha señalado que tendría que bajar a entre 100 y 500 toneladas diarias para pensar en el final.