La peste ha estado asociada a la evolución de la civilización humana y es gracias a ese desarrollo cultural que tenemos constancia de cómo diezmaba las poblaciones. Lo sabemos por la conocida Peste de Atenas, que en el 430 a.C., primer registro histórico documentado de la enfermedad. Gracias al desarrollo de la investigación y secuenciación del ADN se han podido certificar brotes mucho más antiguos, como el que supuso el nacimiento de la variante Bubónica de la peste hace 3.800 años en la actual Rusia, brote en el que participó de manera decisiva y, por primera vez la pulga como vector para infectar a los humanos.
Hoy sabemos algo más de lo vinculadas que están las epidemias a nuestra existencia en la Tierra. Un estudio publicado en la revista Nature reescribe la historia evolutiva de las enfermedades humanas al presentar la prueba definitiva del brote de peste más temprano conocido en la historia de la humanidad.
Tuvo lugar en Siberia hace 5500 años y arrasó con una población de cazadores-recolectores. El hallazgo del genoma de Yersinia pestis más antiguo del que se tiene registro demuestra que los brotes de esta enfermedad ya provocaba una altísima mortalidad familiar y se cebaba con los niños. Se trata de un descubrimiento revolucionario ya que hasta ahora se pensaba que las epidemias letales nacieron con la densidad poblacional que produjo el desarrollo de la agricultura. La prueba es esta investigación que demuestra que fue zoonótica -la causó una marmota- y muy mortal, especialmente entre los niños.
"En este artículo reportamos la cepa de peste más basal y es también el brote de peste más temprano reportado hasta la fecha”, explica el profesor Eske Willerslev, director y supervisor principal de toda la investigación y líder del Centro de GeoGenética de la Fundación Lundbeck de la Universidad de Copenhague durante la rueda de prensa de presentación de la investigación. “Lo encontramos en comunidades de cazadores-recolectores en el Lago Baikal en el sur de Siberia central que datan de hace aproximadamente 5.500 años y esto es solo unos pocos cientos de años después del último ancestro común de todas las cepas de peste conocidas, tanto modernas como antiguas", añade el este científico que es una de las máximas autoridades mundiales en ADN antiguo.
Hasta ahora, la comunidad científica debatía si las variantes prehistóricas de la peste eran realmente letales o si se trataba de infecciones leves, similares a una enteritis alimentaria. Al no poder transmitirse por picadura de pulga debido a sus carencias genéticas, los científicos sostienen que la vía de propagación fue mediante la inhalación de gotículas respiratorias infecciosas al toser. "Una interpretación posible que podría hacerse de este brote es que podría ser algo como peste neumónica, y la peste neumónica no requiere los genes que la peste bubónica sí para propagarse. Se propaga por la tos. Es una infección de los pulmones pero es extremadamente severa y es extremadamente letal. Y el brote mayor realmente reciente de peste del que tenemos registros fue un brote a gran escala de peste neumónica en China que resultó en la muerte de 60 a 75.000 personas en unos pocos años", explica Ruairidh Macleod genetista de la Universidad de Oxford y experto en paleogenómica y primer autor de esta investigación.
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Un enigma arqueológico en Siberia
Las excavaciones que dieron origen a este hallazgo se sitúan en Cis-Baikal, la región occidental y norte del Lago Baikal, un gigantesco y estratégicamente crucial cuerpo de agua ubicado en el sudeste de Siberia, en la zona centro-sur de Asia. Este entorno siberiano ha sido el foco de intensas campañas arqueológicas coordinadas por el Baikal Archaeology Project, un programa internacional e interdisciplinario que lleva operando cerca de 40 años para reconstruir los modos de vida y las adaptaciones de los cazadores-recolectores prehistóricos en esta zona rica en recursos.
Al analizar los restos óseos recuperados de los componentes del Neolítico Tardío en cuatro cementerios ubicados en las orillas del río Angará los investigadores se toparon con un patrón desconcertante: un exceso considerable de niños y adolescentes fallecidos sin una explicación aparente.
"Había una consideración de exceso de niños muertos desafortunadamente y adolescentes muertos en este sitio particular y ninguna explicación clara de por qué ese era el caso. No había evidencia de violencia perimortem, ni evidencia de trauma esquelético que pudiera vincularse a estas muertes tempranas, y no había otra explicación razonable que los arqueólogos pudieran encontrar asociada a eso", relata Ruairidh Macleod.
La clave para resolver el misterio histórico de Cis-Baikal residía en una técnica que permitió ir más allá de la simple inspección visual de los huesos: la extracción de material biológico atrapado en las piezas dentales exhumadas. Ahí se localizó la Yersinia pestis y se pudo reconstruir los vínculos familiares entres los cuerpos analizados.
"Los resultados de parentesco para mí realmente hicieron los resultados muy, muy personales por la forma en que las personas están enterradas: los hermanos están enterrados en tumbas compartidas y los padres están enterrados en las mismas áreas que sus descendientes en estos cementerios…”, describe Macleod. “Un ejemplo realmente conmovedor es esta tumba en Bratskii Kamen, tumba número 19, donde vemos tres niñas muy jóvenes, todas enterradas al mismo tiempo, habiendo, presumiblemente, muerto al mismo tiempo. Detectamos mucho ADN de peste en los tres individuos y creemos que dos de ellos son hermanas y dos de ellas son primas, tenían - aproximadamente - 8,4 y 9 años cada una”, añade.
El profesor Eske Willerslev destacó en la rueda de prensa de la presentación de esta investigación que los lazos afectivos se mantuvieron firmes a pesar del miedo al contagio.
"Los miembros de la familia se cuidan unos a otros, así que dado que se están infectando a nivel familiar... también nos dice, al menos a mí, que probablemente no entienden cómo se está propagando la enfermedad y que se están enfermando pero sin entender realmente cómo se está transfiriendo. Así que dice algo sobre el cuidado humano como tal vez la falta de comprensión de con qué están lidiando".
Desmontando el dogma del Neolítico
Hasta la fecha, una de las teorías más extendidas en la paleopatología sugería que las grandes epidemias humanas nacieron con la Revolución Neolítica. Según este enfoque, la transición hacia la agricultura, la domesticación de animales y el hacinamiento en comunidades densas eran requisitos indispensables para que un patógeno como la peste se propagara con éxito.
"Nuestros hallazgos sugieren: uno, que la peste, un patógeno que ha devastado la población humana a lo largo de nuestra historia, se originó entre cazadores-recolectores en Asia central; dos, que la peste temprana era mortal, algo que ha sido a menudo debatido; tres, que los brotes de peste que causaron mortalidad masiva eran probablemente prominentes entre cazadores-recolectores, cuestionando argumentos de que los brotes estaban solo restringidos a sociedades posteriores más densas demográficamente; y finalmente, que se propagó de humano a humano a medida que los miembros de la familia se cuidaban unos a otros y se movían", explicó Willerslev.
Otra idea instalada en el acervo científico que desmonta esta investigación es la de que las enfermedades este tipo de enfermedades no debería ocurrir entre cazadores-recolectores porque se están moviendo constantemente por el paisaje y porque están en grupos tan pequeños todo el tiempo. “Así que el hecho de que estemos encontrando que esto ocurre en un grupo aislado... es realmente extraordinario para mí y desafía mucha de esa teoría epidemiológica", asegura Willerslev.
El origen del contagio inicial de esta plaga en Siberia se vincula a la fauna local, concretamente a las marmotas (Marmota sibirica). Los cazadores prehistóricos interactuaban estrechamente con ellas para obtener carne y pieles, e incluso utilizaban sus dientes como elementos decorativos en las tumbas.
"Las marmotas son una especie de roedores grandes, una especie de ardillas terrestres que se piensa que son la especie hospedadora natural de la peste... Somos conscientes de que las marmotas son la especie primaria en esta región del mundo hoy donde desafortunadamente la gente contrae brotes, contrae casos de peste”, aclara Ruairidh Macleod. “Tristemente hoy verán con bastante frecuencia noticias de, por ejemplo, pastores de caballos mongoles que accidentalmente entran en contacto con marmotas o comen carne de marmota poco cocida y luego desafortunadamente son infectados y mueren de peste. Creemos que las marmotas son el reservorio hospedador de la peste. Son la fuente primaria de peste entre estos cazadores-recolectores de hace cinco mil y medio de años", añade.
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