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Photinus signaticollis, la luciérnaga sudamericana que avanza por Europa

Esta especie fue descrita en 2018 como si fuera nueva aunque luego se descubrió que correspondía con una hallada en 1846 en Sudamérica.

Vuelo de luciérnagas Photinus signaticollis de Girona.

Vuelo de luciérnagas Photinus signaticollis de Girona. Toti Martín

José Ramón Guzmán Álvarez y Raphaël De Cock están tras Gusanosdeluz, una plataforma nacida en 2009 con el objetivo de averiguar más cosas sobre las luciérnagas. La idea partió de Guzmán, ingeniero agrónomo, preocupado porque las luciérnagas que estaba acostumbrado a ver de pequeño parecían haber desaparecido. Poco después contactó con De Cock, que había hecho su tesis doctoral en la Universidad de Amberes sobre aspectos ecológicos de estos insectos. 

Nació así el proyecto ¿Has visto una luciérnaga? Y desde entonces, a través de su página y gracias a cientos de colaboradores han recibido datos de 319 avistamientos y han analizado cerca de 1.000 imágenes de estos «bichitos mágicos», como los llaman en su web. Uno de sus mayores hallazgos, en colaboración con otras dos plataformas ciudadanas (L´Observatoire de ver Luisants, de Francia, y Cucadellum, centrada en Cataluña) ha sido el descubrimiento y seguimiento de la presencia en España y Francia de una luciérnaga invasora. Sus hallazgos se publican en la revista Insects.

Luciérnaga photinus signaticollis.
Luciérnaga photinus signaticollis. LUCAS RUBIO Lucas Rubio

La nueva especie fue vista por primera vez en 2016 en Gerona y se ha ido expandiendo hacia el norte a razón, calculan los investigadores, de 10 kilómetros al año. En 2020 llegó a Francia.

Fue en 2018 cuando se describió la especie y se hizo como si fuera nueva para la ciencia. La denominaron photinus inmigrans. Pero más tarde, los especialistas descubrieron que el mismo animal ya había sido registrado en 1848 por el científico francés Emile Blanchard, originario de Uruguay y Argentina, como photinus signaticollis.  En la nueva publicación los firmantes acreditan que se ha comprobado que la biología del animal coincide con la especie descrita.

Esta luciérnaga se diferencia de las autóctonas en varios aspectos. Lo primero, porque ambos sexos emiten luz (los machos también durante el vuelo) y porque ésta es de color amarillo-anaranjado. Las europeas, mayoría en nuestro país, emiten luz verde.

Luciérnaga photinus signaticollis.
Luciérnaga photinus signaticollis. LUCAS RUBIO Lucas Rubio

Las luciérnagas son coleópteros – sí, de la familia de los escarabajos – que se caracterizan por emitir luz durante la noche para atraerse entre ellas con este efecto llamado bioluminiscencia. Esta luz se produce por una reacción bioquímica en su abdomen por el que la enzima luciferasa reacciona con otra molécula, luciferina, gracias a lo que se produce la luz.

Su resistencia al frío y la dinámica observada hacen pensar que photinus signaticollis podría convertirse en una especie invasora, según apuntan los investigadores. “Coloniza prados, jardines e incluso se la puede ver volando entre los campos de maíz u otros cultivos intensivos, mostrando en principio preferencia por las zonas más húmedas. Como lo más probable es que consuma lombrices de tierra, su impacto en el ecosistema podría ser importante”.

Como explican Guzmán y De Cock a El Independiente, aún es pronto para conocer cuál puede ser el impacto de esta luciérnaga y dependerá “de la presión que ejerza sobre las poblaciones de lombrices”. Y es que aunque son conocidas por su luz nocturna, la mayor parte de la vida de las luciérnagas sucede bajo tierra en su fase de larva. En su etapa luminiscente las luciérnagas autóctonas apenas viven unos días aunque “parece ser que los de esta luciérnaga exótica pueden llegar a vivir hasta semanas”.

Luciérnaga photinus signaticollis.
Luciérnaga photinus signaticollis. LUCAS RUBIO Lucas Rubio

Otra de las cosas que diferencia a esta luciérnaga de las autóctonas es que en la fase adulta, estos insectos no se suelen alimentar, al menos como las larvas que durante su crecimiento se alimentan de presas. “En el caso de las luciérnagas autóctomas las presas son caracoles y babosas, sin embargo Photinus signaticolis parece estar especializada en lombrices y su larva llevar una vida al menos parcialmente subterránea”, relatan los investigadores.

Este cambio en la alimentación es la base de lo que piensan podría ser un impacto en el ecosistema, aunque dependerá del número de larvas y lombrices, indican De Cock y Guzmán. “Cuando entra una especie exótica a un ecosistema, con frecuencia ocurre que, como no existen otros organismos que limiten sus poblaciones puesto que se «quedaron» en su país de origen, manifiesta un comportamiento demográfico que puede llegar a ser muy explosivo. Y eso, claro está, puede tener graves consecuencias sobre la fauna local de la que se alimente. Esto es lo que no sabemos todavía si ocurre u ocurrirá en el caso de esta luciérnaga, y que requiere de más investigación para su conocimiento”, explican.

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