Astronomía

Objetivo Dimorphos: la NASA desvía un asteroide para evitar impactos en la Tierra

Recreación de DART.

Recreación de DART. NASA

La misión DART culmina el martes 27 de septiembre a la 1:14 horas de la madrugada (hora peninsular española), un hito en la astronomía que puede salvar a la humanidad en el futuro. Una nave lanzada el pasado mes de noviembre impactará a una velocidad de, aproximadamente, 22.000 kilómetros por hora contra el asteroide Dimorphos (en griego, «dos formas») de 180 metros que orbita alrededor de otro asteroide más grande llamado Didymos (en griego, «gemelo») de 800 metros.

La idea es que debido al impacto, pasados unos días, se empiece a observar una desviación de la ruta del meteorito. “Es un momento histórico, el impacto de asteroides es un peligro natural que nos afecta a todos pero es prevenible. Cambiar el movimiento y que funcione es decisivo”,  afirma Tom Statler, científico de la Oficina de Coordinación de Defensa Planetaria de la NASA en una rueda de prensa organizada por la ESA que también participa en esta misión. “Primero tiene que impactar en el asteroide y después tiene que producirse una desviación y es difícil saber cuándo, dependerá de cuánto va a cambiar el curso”, añade el científico.

Asteroides: ¿Un peligro real?

Lo hemos visto en muchas películas. Un astrónomo se felicita por el descubrimiento de un nuevo cuerpo celeste no catalogado. De pronto palidece porque hace los cálculos de su trayectoria y descubre que se dirige a la Tierra y tiene potencial para acabar con la vida en nuestro planeta. Es un argumento cinematográfico pero absolutamente plausible porque ya ha pasado. 

Ocurrió hace 66 millones de años, el asteroide Chicxulub dejó una huella de 25.000 kilómetros cuadrados en la península de Yucatán, en México y acabó con los dinosaurios que desaparecieron de la faz de la Tierra. Pero fue determinante para que la NASA se pusiera en serio a prepararse con esta amenaza cuando los astrónomos vieron como en 1994 el cometa Shoemaker-Levy 9 impactó con Júpiter, de haber impactado con la Tierra no estaríamos vivos. Tanto la NASA como la ESA se han tomado muy en serio esta amenaza y han desarrollado su propios programas de Defensa Espacial que es como se denomina a la división dedicada a la localización y seguimiento de cuerpos estelares potencialmente peligrosos.

Gráfico que compara Dimorphos con distintos tamaños

En este momento, según la NASA, todos los objetos potencialmente peligrosos para la Tierra están siendo monitorizados por los científicos. No hay asteroide conocido de más de 140 metros de tamaño con una probabilidad significativa de impactar nuestro planeta durante los próximos 100 años. Pero el riesgo existe y se estima que la mitad de los 25.000 objetos de más de 140 metros han sido localizados y catalogados.

Es un momento histórico, el impacto de asteroides es un peligro natural que nos afecta a todos pero es prevenible. Cambiar el movimiento y que funcione es decisivo

tom statler, misión dart

Nancy Chabot, jefa científica del laboratorio de Física Aplicada de la Johns Hopkins y líder de coordinación de DART explica que este conjunto de asteroides con el que va a impactar DART está siendo estudiado desde 1966. Chabot destaca que el hecho de que ahora no tengamos amenazas ha permitido a los científicos poder “llevar a cabo esta misión y desarrollar la tecnología necesarias para prepararnos para el futuro”, afirma.

Una vez que se produzca el impacto se hará seguimiento del meteorito para ver si se desvía y en 2024 se pondrá en marcha el programa HERA liderado por Defensa Espacial de la  Agencia Espacial Europea. Su objetivo es enviar una nave hasta los dos meteoros para hacer fotos del cráter que ha dejado DART y evaluar cuánto se ha desviado por el impacto. La empresa española GMV es la encargada de la creación del sistema de navegación y control de HERA, fundamental para la próxima fase de este test pionero de defensa espacial.

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