Los socorristas de las playas de la Comunidad Valenciana tienen, este verano, un refuerzo tecnológico que les ayuda a salvar vidas. Una flota de drones de salvamento desplegada en 20 playas de su territorio ayuda a recortar los tiempos de reacción en sus intervenciones y a conocer mejor el estado de las corrientes marinas. 

“Nos ayuda mucho cuando hay víctimas alejadas de la costa y de difícil accesibilidad”, explica Santiago Pérez, responsable de Salvamento de la playa Carrer la Mar en Campello, Alicante. Asistimos a un simulacro que nos han organizado en la playa de esta localidad alicantina donde dejan patente la rápida actuación de los drones. Ante un aviso de emergencia, el piloto de drones, José Morillas arranca el dron en cuestión de segundos. Morillas no se separa de la emisora con la que controla el dron. “La llevo yo permanentemente durante todo el servicio, siempre la llevo encima por si hay alguna emergencia para reducir el tiempo de rescate”, explica a El Independiente.

El dron que vuela en el simulacro no tarda en localizar a la falsa bañista en apuros. Es una integrante del cuerpo de Salvamento de la localidad a la que ahora se dirigen sus compañeros, unos a nado y otros en lancha. Pero el primero en llegar es el dron. Al situarse sobre la víctima el piloto suelta un chaleco que lleva incorporado el aparato con un sistema de autoinflado que se activa tan pronto como toca el agua. 

La bañista ya no tiene que luchar contra el mar, con el chaleco salvavidas tiene garantizada la flotabilidad hasta que llegan los miembros de Salvamento. “El dron me ha salvado la vida”, dijo la semana pasada una víctima real de una playa de Santa Pola que estuvo a punto de ahogarse y que se libró por la acción coordinada del equipo de salvamento local y los equipos de drones de la empresa General Drones que presta este servicio a la Generalitat Valenciana a través de la Agencia Valenciana de Seguridad y Respuesta a las Emergencias.

José Morilla, piloto  con el dron de salvamento en playas.

Una vez en el aire no tiene los obstáculos que tiene un socorrista, no tiene oleaje, nada»

David Leal, técnico de operaciones de General Drones

El drama de los ahogados

El último informe de la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo registró, a 31 de julio, 222 fallecidos por ahogamiento en España en lo que va de año, 164 de ellos en playas. Una cifra que supera los datos prepandémicos. Las imprudencias, los despistes y los accidentes son el día a día de las costas españolas y de los equipos de salvamento de sus playas. 

“El dron aporta rapidez y tiempo de respuesta. El dron, en cuatro segundos, puede estar armado y en el aire”, explica David Leal, técnico de operaciones de General Drones. “Una vez en el aire no tiene los obstáculos que tiene un socorrista, no tiene oleaje, nada. Puede alcanzar velocidades de hasta 75 kilómetros por hora. Y aparte de esa rapidez de respuesta, también te da una vista privilegiada desde el aire, lo cual desde el suelo no eres capaz de ver con tanta claridad y nitidez, como puede ver el dron”. Esa ventaja operativa ayuda a los socorristas a saber con precisión dónde dirigirse una vez en el agua.

Al comienzo del servicio de vigilancia, cada día, se realiza un vuelo de reconocimiento. «A nosotros nos ayuda saber cómo es el estado del mar y de las corrientes», explica el socorrista de El Campello.

No es un dron cualquiera

El modelo de dron que se usa en las playas valencianas es el fruto de varios años de investigación y puesta en marcha de un programa que tras la prueba piloto de 2021 se ha implementado en toda la comunidad, con visos de que se amplíe el año que viene. La Comunidad Valenciana destaca entre las comunidades con más ahogamientos junto con Andalucía. “Hay mucha innovación en investigación en este dron que estamos usando”, asegura Leal de General Drones.

“Es un dron de rescate para entornos marinos y playas tiene ocho motores, una autonomía de unos veinte minutos aproximadamente y 9 kilos de peso”, explica el piloto. Para manejar el dron Morilla tuvo que hacer una formación específica, no vale cualquier piloto de dron ya que las características del aparato y el tipo de servicio requiere unos protocolos de actuación propios. Cada dron cuenta con redundancia de sistemas por si se da el caso de que alguno falla, esto es tiene dos GPS, dos barómetros, cuatro motores coaxiales -podría volar con uno sólo, según afirma el técnico de General Drones– y lleva dos chalecos. De hecho en el rescate de Santa Pola de la semana pasada falló uno de ellos y el piloto tuvo que lanzar el segundo.  

El proyecto Platges Segures de la Generalitat, presente en 20 municipios de la Comunidad Valenciana ha asistido a cerca de 100 emergencias en toda la comunidad en lo que va de verano, y ha realizado cerca 700 vuelos sobre más de 1611 km de costa, según los datos de General Drones. Su despliegue en la Comunidad Valencia es pionero en el mundo, “hay más iniciativas como la de la Generalitat, pero con este despliegue territorial y técnico no hay ninguno”, afirma Leal.

Los últimos años hemos visto cómo los drones se están introduciendo en muchos campos diferentes, desde el bélico -con drones kamikaze y de espionaje-, a drones con fines artísticos, pasando por drones que han sido vitales para la crisis del volcán de la Palma. “Esta es una herramienta que por sus por sus características se está implementando en muchos campos, desde la agricultura, la extinción de incendios o la inspección de tendidos eléctricos. Es un mundo que está todavía en desarrollo y que en los próximos años va a tener mucha más presencia que la que tiene ahora”, añade.