Rio Miño. Embalse Belesar. Foto: Pedro Armestre/Greenpeace

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España ante la gran sequía del siglo XXI

Medio Ambiente

España ante la gran sequía del siglo XXI

Los científicos aportan datos alarmantes para nuestro país, datos que harán de este siglo una larga sequía.

El verano no se termina, se empeña en durar y durar. Todos lo notamos, estamos a mediados de octubre y los ruidos de la calle se cuelan en nuestro sueño por la ventana que sigue abierta. Hemos tardado poco en acuñar el término veroño para esta prolongación de verano en el mes de octubre. “El verano ya es cinco semanas más largo ahora que en los años 80”, confirma a El Independiente Rubén del Campo, meteorólogo de la AEMET. 

Se acaba de cerrar el año hidrológico y por la escasez de lluvias ya “estamos en una sequía meteorológica”, confirma Del Campo. “El año hidrológico termina como el 4º más seco del siglo y con los embalses un 24% por debajo de la media”. Según las previsiones se espera un otoño más seco de lo común. Y la situación de los embalses se dirige hacia los mínimos de 2017.

«En otoño de 2018 llovió un 83% más en primavera y en otoño un 16%, la primavera de 2019 fue más seca, pero los embalses están al 13 puntos porcentuales por debajo del año anterior ¿Cómo es posible esto?», se pregunta Santiago Martín Barajas de Ecologistas en Acción. Y se responde: «El regadío consume de manera voraz, nuestros embalses están al servicio del regadío, un cultivo que no ha parado de crecer y que riega, dada la escasez de lluvias durante todo el año». A esto hay que añadir la evapotranspiración, la retención del agua es menor «debido a las altas altas temperaturas», añade.

La sequía se nota en tu pueblo

Cientos de localidades de toda España ya han tenido problemas de abastecimiento este verano y muchas continúan en esta situación. La imagen del camión cisterna con agua para repartir entre la población se está convirtiendo en una estampa más de los pueblos. La razón, explica Julio Barea de Greenpeace, “es por las deficientes infraestructuras, en muchas localidades en verano la población se duplica y sus acometidas de agua son pequeñas, así que tienen que usar camiones cisterna, si a estos problemas que son de base les añades una sequía la catástrofe está asegurada”. Según los datos de Barea en España hay, ahora mismo, medio centenar de localidades con problemas con algún tipo de restricción, o que les estén llevando agua.

Si bien estos problemas suelen ser en localidades pequeñas, de mantenerse la situación en breve podríamos ver problemas en localidades como Ávila, donde ya se ha restringido el riego y las fuentes ornamentales no tienen agua. “Si no llueve Ávila va a tener cortes”, asegura Barea. “La sequía no es hídrica, todavía”. 

Según ha explicado Alberto Garrido, director del Observatorio del Agua a Efe, en este sentido, hay motivos para «empezar a preocuparnos», aunque «no estamos en una situación extrema», porque se acerca un período de probabilidad de lluvia y «habrá que hacer un seguimiento muy directo y puntual» en cada sistema, abastecimiento y cuencas.

En la región mediterránea, temperaturas medias anuales ahora son aproximadamente 1,5 °C más altas que durante el período 1880-1899, muy por encima de las tendencias del calentamiento global.

Otoños cálidos comunes

La alternancia de años más lluviosos con años más secos está comprobada por los datos de los últimos 150 años pocas precipitaciones, las sequías han sido recurrentes y habituales en nuestro país y son características de nuestro clima. El problema es que el clima está cambiando y lo otoños más cálidos serán lo común en el futuro. 

El primer informe científico sobre el impacto del cambio climático y medioambiental en el Mediterráneo, presentado esta semana en Barcelona, aporta datos alarmantes para nuestro país, datos que harán de este siglo una larga sequía. El informe de la Unión por el Mediterráneo elaborado por 80 científicos de la red euromediterránea constata, ya en 2020, el calentamiento de la zona mediterránea en 1,5 grados más de temperatura media en relación con el siglo anterior. Una subida que prevé, sin medidas de reducción adicionales, que “la temperatura regional aumente 2,2°C para 2040, superando posiblemente los 3,8°C en algunas de las subregiones para 2100”, según señala el informe. 

Las consecuencias de estas temperaturas “son olas de calor más significativas y duraderas que provocará períodos prolongados de calor extremadamente intenso y perjudicial. Y las sequías extremas se harán más frecuentes en toda la cuenca del Mediterráneo, causando impactos significativos en muchos de sus ecosistemas”.

Cambio de temperatura futuro esperado para los meses de junio a agosto en 2081–2100 frente a 1986–2005 sobre la base del escenario de emisiones medio-bajo.

Si este verano has sentido que ha sido muy caluroso, un verano como éste “será de los veranos fríos en el futuro”

“Lo que señala este informe es lo que ya estamos observando, estamos en esa tendencia”, asegura Rubén del Campo. Con todo, muchas voces siguen desvinculando situaciones como la de la escasez de agua actual con la crisis climática. Para Julio Barea, “esto es una temeridad que nos predispone a sufrir cada vez mayores y más prolongadas sequías y fenómenos de precipitaciones extremas y catastróficas sin estar preparados para mitigar la consecuencias del cambio climático”.

Si este verano, que se ha metido en otoño, has sentido que ha sido muy caluroso, un verano como éste “será de los veranos fríos en el futuro”, especifica el informe de la Unión Mediterránea. No resulta difícil hacerse la pregunta de cómo serán esos veranos en las localidades donde ahora falta el agua.

Según Santiago Martín Barajas no necesitamos esperar mucho tiempo para ver un colapso hídrico en España, «en cuanto venga una sequía, propia de nuestro clima, con nuestro nivel de consumo de agua por el regadío estaremos ante un colapso hídrico».

Cuidar el agua disponible

Si a la falta de agua añadimos el otro problema, los problemas de su gestión, o mejor dicho su mala, la preparación de España para este siglo seco tiene que mejorar. España ya está pagando multas millonarias de la Unión Europea por no depurar aguas en algunos municipios del país. “Los municipios que no tienen dotaciones para abastecer a sus habitantes en verano, tampoco cuentan con las infraestructuras para depurar sus aguas residuales”, explica Barea.

En este sentido, Santiago Martín Barajas, de Ecologistas en Acción, pone de ejemplo el uso del río Tajo como paradigmático del estrés hídrico al que sometemos a nuestros ríos. Un río que hace un aporte a otro río, el Segura, con el trasvase, recibe las aguas residuales de Madrid, alimenta la agriculutura desde Aranjuez a Portugal y está embalsado por las hidroeléctricas.

El ecologista subió esta semana una foto a Twitter del estado del río a su paso por el Parque Nacional de Monfragüe con el agua verde.

“Está así por un exceso de nitrógeno y fósforo en el agua que ha iniciado un proceso de eutrofización con un crecimiento masivo de algas”, el río Tajo está embalsado a lo largo de su recorrido y si no se suelta agua pues se estanca. Y a esto hay que añadir que hay depuradoras que no funcionan bien y a la gran producción agrícola cuyas aguas sobrantes van cargadas de nutrientes”, explica a El Independiente.

La agricultura se convierte así no sólo en el principal destino del agua disponible, con entre el 80% y el 85% sino que también es uno de los factores que estropean su calidad. «Es la contaminación difusa, – señala Barajas- esos nutrientes que aportan a los ríos no se tienen en cuenta. Se ha invertido mucho en la depuración de las ciudades, pero a esta contaminación no se presta mucha atención. Muchos de los pueblos que tienen problemas de abastecimiento lo tienen porque sus reservas naturales de agua han sido contaminadas por los químicos de la agricultura».