Vista de la laguna de Ambroz, en el distrito de San Blas-Canillejas, en Madrid.

Vista de la laguna de Ambroz, en el distrito de San Blas-Canillejas, en Madrid. Ayuntamiento de Madrid

Medio Ambiente

Las Lagunas de Ambroz: la batalla ecologista en Madrid contra los planes de una minera

Antiguamente bajo las lagunas de Ambroz, situadas al este de Madrid, había una mina de sepiolita. Hoy es un «verdadero santuario» donde conviven decenas de especies de aves. Los planes de una empresa minera para explotar de nuevo el yacimiento han hecho saltar las alarmas de las plataformas ecologistas. El Ayuntamiento de Madrid quiere proteger el humedal. Su futuro, sin embargo, sigue en el aire y a la espera de una decisión del Gobierno regional.

Las lagunas de Ambroz están encajadas entre la M-40 y la R3, en una zona poco conocida del distrito de San Blas-Canillejas. Tolsa, una compañía minera toledana, empezó a explotar el yacimiento en 1977. Pero en 2007 caducó el permiso y se cerró la excavación. El agua comenzó a acumularse en uno de los huecos y se convirtió en el refugio de garzas y milanos reales, vencejos, trigueros y una larga lista de especies de aves.

La mina se explotó de 1977 a 2007. Cuando cerró, el agua se acumuló en los huecos hasta formar una enorme balsa de agua donde conviven decenas de aves

En 2019 Tolsa presentó a la Comunidad de Madrid un plan de restauración de la explotación. La Consejería de Medio Ambiente otorgó una Declaración de Impacto Ambiental (DIA) favorable al proyecto. Según Madridiario, la empresa pretende retomar la extracción de sepiolita en una zona anexa a las lagunas y apurar las reservas del yacimiento durante 11 años.

Esta actuación, según Ecologistas en Acción, supondría el final del humedal. «Una empresa minera, al tiempo que avanza el frente de explotación, tiene que ir restaurando la parte que va extrayendo, que en este caso es sepiolita, y dentro de ese proceso va el tapado de las lagunas», explica María Ángeles Nieto, coordinadora de Ecologistas en Acción en la Comunidad de Madrid. La organización denunció el año pasado «irregularidades en la tramitación ambiental» del proyecto de la minera y pidió la anulación de la DIA.

La queja ecologista motivó que la Comunidad pidiera un informe sobre el valor ambiental de las lagunas. «Nos encontramos en ese punto. Ahora los técnicos de la Dirección General de Biodiversidad [un organismo dependiente de la Consejería de Medio Ambiente] están valorando la zona, de hecho, esta laguna se ha incluido en un inventario de más de 550 posibles humedales existentes en la región para ver si cumple o no con los requisitos para ser catalogado como tal. De momento, y en una fase de estudio preliminar, no se han constatado valores medioambientales destacables a nivel regional, sino que cuenta con características similares a otras zonas húmedas generadas artificialmente como consecuencia de la explotación minera», detallan fuentes de la Consejería.

El Ayuntamiento, en el bando ecologista

La historia de este emplazamiento tiene otro capítulo. El humedal apenas ocupa ocho hectáreas de una gran área de casi seis millones de metros cuadrados. En su día fue el lugar elegido para levantar la Villa Olímpica. Un sueño que fracasó. Ahora el Ayuntamiento quiere desbloquear el desarrollo urbanístico de la Nueva Centralidad del Este.

El Consistorio ha pactado con la comisión gestora de la Nueva Centralidad del Este que los terrenos que ocupan las lagunas pasen a titularidad municipal de forma gratuita. El objetivo es integrarlos en el proyecto del Bosque Metropolitano, una corona forestal que conectará las zonas protegidas de El Pardo con los cursos bajos del Manzanares y el Jarama. El Ayuntamiento pide a la Comunidad de Madrid que el plan para restaurar la explotación minera permita proteger las lagunas de Ambroz.

Para María Ángeles Nieto, de Ecologistas en Acción, el movimiento del Ayuntamiento «no significa nada». Al final y al cabo, los permisos de explotación de la mina dependen de la Comunidad. «Si el Ayuntamiento quiere proteger e incluir las lagunas de Ambroz en el proyecto del Bosque Metropolitano, tendrá que revisarse la declaración de impacto ambiental, como ha solicitado Ecologistas en Acción», señala la plataforma. Según Madridiario, Tolsa sigue pendiente de la decisión del Gobierno autonómico. La compañía minera quiere extraer la sepiolita y después dejar el zona como le indique el Ayuntamiento.

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