El volcán de Cumbre Vieja La Palma ha atraído a decenas de investigadores españoles de numerosas especialidades, desde geólogos a químicos pasando por físicos o matemáticos. Pero no todos los expertos que han llegado a la isla en las últimas semanas hablan español.

En las últimas semanas han llegado cerca de veinte científicos internacionales a La Palma para ayudar al personal del Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan) a monitorizar y comprender el comportamiento de un volcán que lleva activo ya tres semanas. En total, hay 13 universidades y seis institutos extranjeros dando su apoyo personal y tecnológico a las autoridades locales.

Tres continentes y siete países diferentes

Desde la Ohio University de Estados Unidos, que está ayudando con análisis geoquímicos, hasta el Instituto de Tecnología de Tokio, que está apoyando en temas geoquímicos y geodésicos, hay instituciones de tres continentes y siete países aportando esfuerzos.

«Alguno de ellos se han desplazado desde sus respectivos países a La Palma para trabajar con nosotros y otros están trabajando de forma remota, desde sus respectivas instituciones, para ayudarnos en esta tarea cuya finalidad última es ayudar a La Palma», explica David Calvo, portavoz de Involcan.

Mike Burton, vulcanólogo de la Universidad de Manchester, llegó a la isla poco después de la erupción «para ayudar a estudiar los gases que está expulsando el volcán», cuenta a El Independiente. «Hemos venido a establecer una nueva red de monitorización de los gases y para medir las cenizas que emite el volcán». Ahora mismo está comparando los gases emitidos en el cono del volcán y los que salen del delta en el terreno ganado al mar.

La Universidad de Mánchester ha donado estos sistemas a Involcan, que los podrán seguir usando en el futuro. «Yo he venido con dos estudiantes, Jorge Eduardo Romero Moyano (chileno) y Ana Pardo Cofrades (española) que seguirán aquí al menos tres meses para intentar recabar los mejores datos posibles».

  • Ana Pardo Cofrades y Mike Burton, de la Universidad de Mánchester, junto a Ed Llewellin, de la Universidad de Durham, en La Palma
    • Compartir

Máscaras, casco y la última tecnología

«Entramos por períodos breves de tiempo a la zona de exclusión para realizar muestreos y mediciones», señalaba el propio Jorge Eduardo Romero Moyano en un canal de la televisión chilena. «Luego tenemos que dar cuenta al resto de grupos que están trabajando de dónde y con quién estamos. Vamos equipados con máscaras de polvo fino y casco, porque cae material todo el rato».

También llevan medidores de última tecnología. «Estamos monitoreando gases, midiendo la tasa de gases que salen del volcán y se dispersan en la atmósfera. Eso nos permite ver qué zonas va a ser afectadas por gases que pueden ser tóxicos y predecir dónde puede caer lluvia ácida».

Beverley Coldwell, junto a una compañera de Involcan, tomando muestras en La Palma
Beverley Coldwell, junto a una compañera de Involcan, tomando muestras en La Palma Involcan

Beverly Coldwell lleva tres años y medio trabajando con Involcan. Esta geóloga británica dirige estos días un pequeño equipo en La Palma que se encargan de recoger a diario muestras de lava y cenizas en varios puntos de la isla. «Hemos montado un laboratorio de petrología en Los Llanos, con un estereoscopio y más aparatos», señala.

«Hacer estas pruebas de lava y cenizas es como realizar un test de sangre al volcán, porque te dice el estado en el que está. La lava, a través de su textura y su viscosidad, te dice de dónde viene el magma. Y con las cenizas se pueden observar cambios diarios midiendo determinados componentes minerales».

Una colaboración que viene de lejos

«El trabajo que hacemos en Involcan con instituciones extranjeras responde a una reciprocidad», afirma el portavoz David Calvo. «Llevamos trabajando muchos años en sistemas volcánicos de todo el mundo y tenemos una relación muy estrecha con casi todas, especialmente con nuestros colegas de Japón y de Italia».

Dado que la vulcanología es de las ciencias más multidisciplinares que existen, se requiere de muchos especialistas para conseguir recabar la mayor cantidad de información posible. Y aunque Involcan es una institución moderna y reconocida en todo el mundo, «hay algunas disciplinas como la vigilancia por satélite que no tenemos tan implantadas».

«Por eso, nos hace muy felices tener a tantísima gente que nos ayuda y que está haciendo una labor de servicio público de ayuda a la gente de La Palma».