Medio Ambiente

La ONU pone el metano en el foco del cambio climático: "Es imperativo reducir sus emisiones"

Naciones Unidas lanza un observatorio para controlar las emisiones del metano, un gas muchísimo más nocivo que el CO2 a corto plazo | "Es el responsable de un 25% del calentamiento global", dice la ONU

La central de carbón de Meirama (A Coruña), controlada por Naturgy.

La central de carbón de Meirama (A Coruña), controlada por Naturgy. ep

El dióxido de carbono (CO2) es el principal gas de efecto invernadero causado por acción del hombre y está en todas las listas como el gran aliado del calentamiento global y el cambio climático. Pero en la Cumbre del Clima de Glasgow, la COP26, Naciones Unidas quiere poner el foco también en el metano (CH4).

Tanto es así que este domingo se ha anunciado la creación de un Observatorio Internacional de Emisiones de Metano (IMEO) que ayudará a monitorizar los niveles de este gas en la atmósfera, un gas que es 80 veces más dañino que el CO2 aunque tiene una vida muchísimo más corta. «El metano contribuye al menos a un 25% del actual calentamiento global», señala el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, del que dependerá directamente el IMEO. «Es imperativo reducir sus emisiones».

El lanzamiento de este nuevo observatorio llega después de que la Unión Europea y Estados Unidos firmaran un compromiso global para reducir las emisiones de metano en un 30% antes de 2030, un plan al que se han sumado ya más de 60 países. Es la primera vez que los gobiernos se comprometen a alcanzar objetivos concretos en relación con el metano.

La importancia de la descarbonización

En su primer informe, el observatorio del metano pone de relieve que la necesidad de reducir las emisiones de carbono no implica ni mucho menos que se deje de lado la descarbonización. «La mitigación de las emisiones de metano no sustituye a la descarbonización del sector energético. No reduce la urgencia de la transición para abandonar los combustibles fósiles«, indica el observatorio.

«Reducir las emisiones de metano es fundamental y urgente, pero para limitar el calentamiento a 1,5ºC también debemos reducir la producción de combustibles fósiles y las emisiones de carbono fósil«, insiste el director de la campaña Oil Change International, David Tong. «No hay espacio para seguir expandiendo el petróleo, el gas y el carbón si queremos limitar el calentamiento a 1,5 grados centígrados (como se firmó en los Acuerdos de París). También necesitamos un descenso controlado de la producción de petróleo y gas».

El sector de los combustibles fósiles es donde hay mayor potencial para poder revertir la situación actual. «Las reducciones de las emisiones de metano derivadas de la producción, el transporte y la distribución de combustibles fósiles se pueden implementar rápidamente, y abordar el desafío involucra a un número limitado de empresas», continúa el informe. El observatorio se centrará inicialmente en los combustibles fósiles, pero después se ampliará a otros sectores emisores importantes como la agricultura y los residuos.

Llama la atención que este primer observatorio no haya dado más importancia a la agricultura y ganadería. Y más teniendo en cuenta el informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente de mayo de 2021, donde se destaca que el sector que más metano emite es la ganadería.

«Las emisiones de ganado provenientes del estiércol y la fermentación entérica representan alrededor de 32% y el cultivo de arroz 8% de las emisiones», indica la ONU. El sector de los combustibles fósiles representa el 23%, mientras que la minería del carbón, el 12%. Por su parte, el sector de los desechos, los vertederos y las aguas residuales alcanzan el 20% de las emisiones totales.

80 veces más contaminante que el CO2

El metano es un gas que se genera de forma natural por la descomposición de la materia orgánica. Los combustibles fósiles, la agricultura y la ganadería son los sectores que más cantidad de este gas emiten a la atmósfera. Y es unas 80 veces más contaminante que el CO2.

Sin embargo, su vida es mucho más corta que la del dióxido de carbono. El metano suele permanecer en la atmósfera entre diez y doce años, mientras que el CO2 puede llegar a estar hasta 120 años.

«El metano es el responsable de casi el 30% del calentamiento global desde los tiempos preindustriales, y las emisiones están incrementando de una forma nunca vista desde que empezaron los registros en 1980», indica en el informe la comisaria europeo de Energía, Kadri Simson.

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