Medio Ambiente

Reconvertir aviones antiguos en eléctricos: la solución a corto plazo para vuelos cero emisiones

El Cessna Caravan, el modelo que está adaptando la empresa Dante Aeronautical a un avión eléctrico

El Cessna Caravan, el modelo que está adaptando la empresa Dante Aeronautical a un avión eléctrico Flickr/Mike McBey

Hay bicicletas, motos, coches, trenes y hasta barcos eléctricos. «Queda la última barrera, la de los aviones», señala el ingeniero aeroespacial David Doral, que trabaja desde hace años en derribar ese muro. «Ahora mismo la tecnología ya nos permitiría hacer vuelos de 15 o 20 minutos sin emisiones. Y dentro de cinco o seis años podremos ver el primer vuelo eléctrico con pasajeros«, pronostica.

El 2,5% de las emisiones mundiales de CO2 provienen de la aviación

Desde el sector ven la necesidad de avanzar hacia un futuro más verde y ya hay muchas empresas trabajando en proyectos para reducir el impacto de la aviación en el cambio climático. La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) aprobó hace unas semanas una resolución para lograr las cero emisiones de carbono netas para 2050.

Airbus, uno de los gigantes de la industria, ha puesto 2035 como fecha para el desembarco de sus prototipos eléctricos. Pero seguramente para entonces ya habrá conexiones de vuelos cortos, tipo Los Ángeles-San Francisco, París-Londres o Madrid-Barcelona, que se estén cubriendo en parte con aparatos de cero emisiones. Así lo ve David Doral, que es docente en la escuela ITAérea y cofundador de DANTE Aeronautical, una startup española que lleva un lustro buscando soluciones para la aviación eléctrica.

«Nosotros empezamos como todos, diseñando prototipos de aviones eléctricos, pero en los dos últimos años hemos visto que esto se puede llevar a la práctica en un plazo de tiempo mucho más corto si modificados aviones ya existentes», cuenta a El Independiente. «En aviación los avances van muy lentos, porque tienes que probar muchas cosas y necesitas muchos permisos. Así que modificar aviones ya existentes simplifica todo bastante».

Del Cessna Caravan al BAe 146

En su empresa están haciendo pruebas con el modelo Caravan, del fabricante estadounidense Cessna. Es un avión con capacidad para nueve pasajeros, monomotor, del que se han fabricado más de 2.000 unidades y que tiene margen para subir la carga. «Es necesario que exista la posibilidad de elevar la carga, porque las baterías pesan muchísimo», explica David Doral.

Otra empresa, la startup estadounidense Wright Electric Inc., presentó recientemente su proyecto para poner en el aire un avión cien por cien eléctrico, con una autonomía de una hora y con capacidad para un centenar de personas en 2027. Su idea es también reciclar aviones antiguos, en su caso los BAe 146, originalmente fabricados por BAE Systems y que se dejaron de fabricar en el año 2001. El proceso es similar: cambiar los motores a reacción por motores eléctricos.

«Los clientes nos exigen opciones más limpias y queremos demostrar que hay una alternativo», señaló el director ejecutivo de la empresa, Jeffrey Engler, en una entrevista con Bloomberg. «Un adaptación de un avión antiguo tiene desventajas, pero a la vez se trata de un avión certificado».

El prototipo de un avión eléctrico de la empresa Wright
El prototipo de un avión eléctrico BAe-146 de la empresa Wright

Vuelos de una hora

Según David Doral, con la tecnología que existe ahora mismo es imposible que nos imaginemos vuelos de miles de kilómetros con aviones eléctricos. «Y por mucho que evolucionen las baterías, no lo veo en las próximas décadas», afirma.

«En el tema de la aviación eléctrica, el problema es el peso de la energía que necesitas. Para volar siempre se ha usado el combustible porque es una energía eficiente y que pesa poco. Si cambiamos eso por baterías, necesitamos muchísimo peso», continúa.

Por ello, la aviación eléctrica estará enfocada al principio en los vuelos cortos, rutas de unos cientos de kilómetros que suelen ser muy demandas. Por ejemplo, el puente aéreo entre Seúl y Jeju en Corea del Sur es la ruta que más pasajeros mueve cada año, unos 14 millones. «Fijándonos en este segmento del mercado, podemos hacer un impacto significativo en las emisiones globales», indica el director ejecutivo de Wright, Jeffrey Engler.

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