En la tarde 19 de septiembre, Julio César Leal estaba descansando en su casa. «Iba en cholas, un pantalón corto y una camisa», dice. Lo recuerda perfectamente. A unos pocos pasos, cerrada porque era domingo, estaba la quesería de la que lleva viviendo varias décadas; también la nave en la que almacenaba yogures y leche; y un poco más allá, unas diez hectáreas donde pastaban sus casi 250 cabras.

Julio César, de 50 años, tuvo que salir corriendo aquella tarde. A las 15:10, a unos 700 metros de su casa, entró en erupción el volcán de Cumbre Vieja. «Salí con lo puesto y no pude recuperar nada. Bueno, las cabras», recuerda. Y porque estaban en un terreno tan grande que pudo acceder a los dos días por otro lado con una camioneta. «Todo lo mío se lo llevó el volcán. Todo lo que tenía para vivir y para trabajar».

Viendo cómo va el funcionariado, ni en seis meses están esas ayudas»

La lava sepultó su casa, sus queserías y sus pertenencias en la segunda noche de la erupción. Las cabras las trasladó al corral de un amigo y él se instaló con su mujer y sus dos hijos de 13 años en una casa que alquilaron en la montaña cerca de Los Llanos. «La pude alquilar porque fuimos de los primeros en salir corriendo. A la gente que se marchó después de sus casas los metieron a todos en hoteles». Y ahí sigue 85 días después de una erupción que no tiene visos de terminar pronto. «Tengo los dedos machacados de sacar cabras y de ayudar con el volcán».

La visita del Ministro Planas: «Las ayudas no llegan»

Unas semanas después de la erupción, a mediados de octubre, el ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca, Luis Planas, visitó en persona a Julio César. «Me dijo que dentro de un mes teníamos las ayudas y aquí no ha llegado nada», lamenta Julio César.

En el momento que consiga un terreno me hago una casa y no espero protocolo de funcionarios ni permisos ni nada»

«Yo no le echo la culpa a él, que lógicamente promete lo que le da la gana», aclara. «Puedes firmar un papel hoy y yo, viendo cómo va el funcionariado, te digo que ni en seis meses están esas ayudas. No sé si se olvidan o si el funcionariado es incompetente, pero la cosa es que no llegan».

La casa en la que vive ahora con su familia la están pagando con un bono de tres meses que les dio la Cruz Roja porque su mujer es socia dela ONG. «Y menos mal que tenía seguro y me pagaron a los 15 días, porque si no, me la mamo y me la bebo. Gracias a eso he salido para adelante. Si no, olvídate. A mí ayudas no me han dado, pero yo sigo luchando para adelante«, añade.

¿Y el futuro de Julio César? «En el momento que consiga un terreno me hago una casa y no espero protocolo de funcionarios, ni que me den permiso ni nada. Me hago la casa y punto. Si una catástrofe natural me quitó lo mío, yo puedo empezar mi vida en otro sitio sin tanto protocolo que tienen Ayuntamientos, Cabildos y Consejerías».

Julio César Leal, en las instalaciones que le ha cedido el Cabildo de La Palma para seguir fabricando queso
Julio César Leal, en las instalaciones que le ha cedido el Cabildo de La Palma para seguir fabricando queso EFE

Criando cabras desde los 14 años

Julio César sí ha recibido ayuda del Cabildo de La Palma. Cuando no habían pasado ni 24 horas desde la erupción, se puso en contacto con el Cabildo para que le cedieran un local que se diseñó hace casi 20 años para montar una quesería comarcal pero que nunca llegó a abrir. Las máquinas llevaban sin usarse desde 2007, pero Julio César las puso en marcha y casi tres meses después sigue con la rutina que tenía antes del volcán.

En la quesería tiene a siete trabajadores y después recolecta leche de cabra en 14 granjas de la isla. «Hay 21 familias que viven de lo que hago. Yo no podía parar. A los cuatro días ya estaban todos incorporados. Sin paro, sin ERTE ni nada, cobrando su sueldo», dice Julio César. Lleva criando cabras desde que tiene 14 años y siempre ha tenido a sus animales en los terrenos de su familia. Su bisabuelo fue el que compró esas hectáreas con un dinero que había ganado en Cuba.

Todavía hay 500 personas en hoteles

Actualmente, 540 personas que perdieron sus casas están viviendo en hoteles de la isla. La mayoría, unas 400, están en el Hotel Princess de Fuencaliente. Estas estancias, según explican desde el Cabildo, las gestiona la Cruz Roja con fondos del Gobierno de Canarias, que calcula un gasto de unos dos millones de euros hasta final de año en estos hoteles. Además, hay cientos de personas que están en casas de familiares o allegados.

De momento, el Gobierno de Canarias ha entregado 17 casas que ha rehabilitado y que han tenido un coste de 1,12 millones de euros. La asignación total para esta partida asciende a unos diez millones de euros y se espera que en las próximas semanas se entreguen otras 46 casas en Tazacorte, 29 en Los Llanos y 30 prefabricadas.

El Consorcio de Seguros del Estado ha pagado de momento 300 viviendas sepultadas por la lava, lo que ha supuesto un coste cercano a los 40 millones de euros. Y la lista de ayudas anunciadas es más larga: hay un plan conjunto del Gobierno central y el de Canarias de 60 millones de euros para el empleo; una ayuda de 14 millones del Gobierno central para ganaderos, agricultores y pescadores; y el Gobierno local ha destinado casi cinco millones para desaladoras y otros diez millones para pymes y autónomos. Además, hay unas 1.100 personas que están en ERTE por el volcán.