Medio Ambiente

Sau, (sobre)vivir junto a un embalse vacío

Embarcadero del Club Naútico Vic-Sau, en el pantano de Sau I.A.

Si el tiempo -meteorológico- no lo remedia, el embalse de Sau estará vacío a final del mes de abril. La crisis hídrica y la urgencia por preservar el agua para el consumo humano se imponen en un pantano que, cuando se tomó la decisión de vaciarlo se acercaba ya peligrosamente al 10% de su capacidad.

Ahora Sau está al 6,67% de su capacidad, 11 hectómetros cúbicos de los 165 totales que puede albergar. Es el resultado de 30 meses de sequía y el vaciado decidido por la Generalitat, que hace dos semanas inició el desagüe hacia el pantano de Susqueda. También la retirada de todos los peces del embalse, para evitar que una mortandad provocada por la sequía deje el agua inviable para el consumo humano.

Se han retirado ya más 1.500 peces con un peso total de 1,3 toneladas, según el último balance del Departamento de Acción Climática, correspondiente al periodo del 15 al 23 de marzo. Los vecinos de Sau comprenden estas medida, pero denuncian el menosprecio de las administraciones para quienes más directamente la sufrirán.

La sufren, de hecho, desde el primer momento, con manifestaciones en contra -de los pescadores- y una presión turística redoblada. Y, sobre todo, el temor a quedarse sin suministro de agua este verano, si no llueve. Qué paradoja para un pueblo de 321 habitantes acostumbrado a vivir junto a una masa de agua de 165 hectómetros cúbicos.

En el corazón de las Guilleríes, el embalse de Sau se construyó en 1962 como parte de un sistema de embalses completado con los de Susqueda y Pasteral. El objetivo era garantizar el abastecimiento de agua de Girona y Barcelona y controlar las crecidas del rio Ter. Las aguas del pantano cubrieron el pueblo de San Romà de Sau y sus vecinos se trasladaron ladera arriba, a lo que hoy es Vilanova de Sau.

Presión turística

Una localidad de 321 vecinos dedicados a la agricultura y el turismo, en un enclave privilegiado que recibe 70.000 visitantes anuales. La salida de la pandemia y las ansias por respirar aire puro tras el encierro multiplicaron sus encantos a ojos de los urbanitas, hasta alcanzar el récord de 25.000 visitantes en un mes tras el confinamiento. Lo que obligó a establecer controles de acceso.

La secuencia repite ahora, aunque el motivo es si cabe más triste para los vecinos de Vilanova de Sau. El pantano se vacía a ojos vista, y la imagen de la iglesia románica de Sant Romà al descubierto atrajo a tantos curiosos que las estrechas carreteras de acceso al embalse se colapsaron.

El campanario de Sant Romà, perfectamente visible por la sequía

"En una temporada normal ya estaríamos en el agua haciendo actividades" explica Marc Álvarez. Su empresa, Aquaterra, es la decana en actividades acuáticas en Sau, dos décadas en las que ya ha vivido otras sequías, en 2005 y 2008. "La sequía de 2008 nos hizo repensar el negocio y diversificarlo".

Actividades como el senderismo, tiro al arco o las excursiones con segway se han incorporado a su catálogo y con ellas esperan "sobrevivir". Pero la temporada de primavera-verano es su momento y difícilmente alcanzarán los 5.000 visitantes de años anteriores sin actividades como las salidas en kayak en el pantano.

Esperando un nuevo Gloria

En 2008 estuvieron al borde del abismo recuerda Álvarez -aunque el pantano está ahora más vacío- "pero al final llovió, y todo lo que estamos hablando ahora se resolvió en una semana de temporal de levante". La cuenca del rio Ter es especialmente sensible a los temporales de levante, confirma Joan Riera, alcalde de Vilanova de Sau.

"Un temporal como el Gloria te llena el pantano" apunta Álvarez, que recuerda que de hecho uno de los motivos de la construcción del embalse de Sau fue precisamente controlar las riadas del Ter antes de su llegada a Girona. La peor sequía histórica, sin embargo, fue la de 1990, que dejó el embalse al 6% de su capacidad recuerda Riera. "Pero desde el Gloria no ha vuelto a llover" con cierta contundencia, advierte el alcalde, y el verano pasado ya se notaron los efectos de la sequía.

Cisternas en verano

La mitad del municipio se abastece de una riera cercana, pero el verano de 2022 se secó y tuvieron que llevar agua del embalse. Este verano ese recurso será inviable si se cumplen las previsiones del ACA. "No sabemos qué pasará en julio" se lamenta, especialmente con la siete explotaciones ganaderas del municipio.

Con el pantano vacío, la única opción serán los camiones cisterna para abastecer a los vecinos, pero Riera teme que no haya cisternas suficientes para todos y apunta que el precio del agua en esas condiciones será prohibitivo para las explotaciones agrícolas. "Ya están muy tensionadas" por la subida de precios de los últimos precios, y las restricciones de agua elevan la presión.

"Llegados a esta situación tendremos que empezar a tomar decisiones, y decidir qué nos interesa más, tener un camping o que cierre una granja que producen alimentos para el país" apunta Riera. Y señala que el abandono de las granjas es sinónimo de despoblación creciente del mundo rural.

En este contexto, el alcalde lamenta la falta de previsión del ACA, que no le da respuestas ante un escenario así. "Son una panda de inútiles que van al día" estalla.

Falta de previsión

Álvarez confirma la falta de comunicación con la Generalitat. "Nadie nos avisó desde el ACA" sobre la decisión de que se vaciaría el pantano. "Nadie dijo nada a las empresas, que a principios de año pagamos un canon de navegabilidad por el pantano". Tampoco les avisaron de la decisión adoptada el fin de semana pasado de cortar los accesos al embalse para evitar la avalancha de visitantes.

"Imagina cómo nos sentimos de despreciados" señala Álvarez. "Y nosotros aún, porque trabajamos con reserva previa". No es el caso de muchas empresas de restauración de la zona, que cuentan con la llegada de visitantes de fin de semana. Riera explica que tuvo noticia del vaciado del pantano "por la llamada de un periodista" y lo mismo sucedió días después con el corte de la carretera.

Entre los incidentes registrados en el primer fin de semana, un fotoperiodista hundido en los lodos, después una bicicleta eléctrica y más tarde un excursionista. "A todos hubo que sacarlos" se lamenta Riera, "y la Generalitat no quiere problemas, por eso cerraron los accesos". La principal preocupación del alcalde, sin embargo, no son estas incidencias, si no el futuro abastecimiento de agua de su municipio.

Incomunicados

Los trabajos para preparar el vaciado del embalse han sido otro quebradero de cabeza para los vecinos. Tampoco en esa ocasión se advirtió, recuerda el responsable de Aquaterra. La descarga de las embarcaciones de pesca en el pantano supuso cortar el acceso a la presa durante 4 horas.

O lo que es lo mismo, 4 horas de incomunicación para los negocios y vecinos al otro lado del embalse, porque la carretera alternativa que se habilitó en su día cuando se construyó la presa está impracticable desde hace años por falta de mantenimiento, relata el alcalde.

Paralelamente, la Agencia Catalana del Agua (ACA) ha iniciado una operación para pescar todos los peces del embalse, la mayoría especies invasoras, para evitar una mortandad provocada por la sequía que acabe deteriorando el que se ha convertido en el bien más preciado en Cataluña: el agua. Los embalses de las cuencas internas de Cataluña -los que suministran a 6 millones de catalanes- están al 27% de su capacidad.

desagüe de Sau hacia el embalse de Susqueda

"La prioridad absoluta es garantizar la calidad para uso humano del volumen de agua del embalse de Sau, que en su nivel actual puede abastecer a un millón de habitantes durante tres meses", aseguraba el Govern al aprobar el Decreto de excepcionalidad hídrica que contemplaba, entre otras medidas, el vaciado de Sau.

La directora del Área de ejecución de actuaciones del ACA, Elisabet Mas, dio el pistoletazo de salida a la operación el pasado 13 de marzo. Una operación que se prolongará durante seis semanas y que prevé vaciar el pantano y retirar una tonelada y media de peces al día, hasta llegar a los 60.000 kilos capturados.

Entonces Sau estaba a un 12% de su capacidad, con 18 hectómetros cúbicos, y se abrieron las compuertas para derivar 0,5 hm3 al día durante un mes y medio. Aunque desde este viernes, las compuertas liberan 0,4 hm3 al día, la misma cantidad de agua que aporta el Ter, para mantener la calidad del agua embalsada.

Plan de extracción de peces

En el marco de esta actuación se inscribe la pesca masiva de los peces del embalse para evitar que mueran masivamente por la escasez de agua y la subida de las temperaturas. Según los estudios del ACA ninguna de las diez especies de peces presentes en el embalse de Sau son propias de esta cuenca hídrica, lo que permite a la Generalitat sacrificarlos, pese a las quejas de los pescadores.

"El objetivo es evitar que su traslado a otras masas de agua pueda alterar la biodiversidad de los ecosistemas receptores" advierten desde el ACA. "Si hay que salvar el agua, hay prioridades" confirma Riera, que no comparte la indignación de los pescadores y movimientos animalistas que "han intentado aprovechar" la operación. "A mi lo que me importa es que los vecinos tengan agua".

La "extracción" de peces se ha encargado a seis barcas de pescadores de Blanes, las dos primeras llegaron el 13 de marzo. Los primeros días fueron de tanteo de la situación, advirtió la portavoz del ejecutivo catalán, Patricia Plaja. "El despliegue ha sido progresivo" confirman desde la Consejería, para "garantizar la operatividad de los barcos y hacer pruebas con las redes".

Todas las especies recogidas son invasoras, añaden, entre ellas siluros, rutilos, carpas, alburnos y luciopercas. "Será imposible sacarlos todos" advierte sin embargo el alcalde y explica que los peces nadan aguas arriba, buscando más oxígeno, donde no podrán acceder las barcas de pesca.

La previsión era que esas barcas de pescadores utilicen redes de cerco, recuperando la experiencia del primer intento, en la sequía de 2005. Aunque el ACA reconoce que también tendrán que recurrir a la pesca eléctrica y a la manual en los puntos de más difícil acceso.

El precedente de 2005

Se trata de un reto "mayúsculo" como reconocen los propios pescadores, porque la pesca de cerco exige una profundidad que hoy por hoy no se da en Sau. ‘Cigronet’ y ‘Nautes’, las dos barcas de Blanes que ya navegan en el pantano, han empezado a comprobar las dificultades del terreno. Desde los árboles y otros restos del fondo, que pueden romper fácilmente las redes, a la poca consistencia de los lodos del fondo, que dificultan el anclaje de las barcas.

Los pescadores que practicaban este deporte en Sau denuncian la maniobra de la Generalitat, pero los ecologistas aplauden la decisión. Bajo la premisa de convertir la crisis en una oportunidad, defienden que el vaciado del pantano debe servir para eliminar las especies invasoras que se han hecho con sus aguas.

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