Aunque vuelve a copar titulares por sus memorias sobre ‘La Veneno’, Valeria Vegas lleva años recopilando historias para visibilizar al colectivo transexual.

Periodista y escritora, Valeria publicó en 2016 ¡Digo! Ni puta ni santa. Las memorias de La Veneno, un fenómeno que recogía las peripecias de la vida superlativa de Cristina Ortiz. Una historia que Javier Calvo y Javier Ambrossi decidieron trasladar a la ficción para acercar al público la trágica, que no simple, historia de su protagonista.

Este domingo, Atresplayer estrena Ellas, un documental en el que Valeria acompaña a otras cuatro mujeres que narran las dificultades a las que el colectivo se ha tenido, y tiene, que enfrentar.

Miriam Amaya, Carmen García de Merlo, Alex Saint y Lola Rodríguez acompañan a Vegas en un retrato generacional que recorre más de cincuenta años de anécdotas personales sobre un colectivo que, aún hoy en día, sufre la exclusión y la falta de amparo de la norma social.

P.- ¿Nace Ellas a raíz de Veneno?

R.- Se quería trasladar la visibilidad que Veneno estaba teniendo en la ficción a la realidad. No querían un entrevistador al uso, sino un topo que fuera guiando las preguntas. Espero que Ellas sea un punto más hacia la visibilidad y la empatía.

P.- ¿Se inspira en el documental Vestida de azul (Antonio Giménez-Rico, 1983), que recorría la vida de seis mujeres transexuales?

R.-Sí, fue una referencia, pero no buscaba ser una continuación. La idea era volver a juntar a varias mujeres, pero desde un enfoque positivo. En aquel documental, que a mí siempre me fascinó y por eso escribí un ensayo reivindicándolo –Vestidas de azul (2019)-, había una falta de sororidad absoluta. En ese momento, ni entre las mujeres cisgénero la había. Es un Vestida de Azul que ha madurado con el paso del tiempo.

De izquierda a derecha, Alex, Carmen, Valeria, Myriam y Lola en Ellas.

P.- ¿Crees que los papeles que os dan se ciñen a representar a una mujer trans?

R.- Aunque en Ellas transmitimos cierta positividad y hay momentos emotivos, queremos narrar todas las dificultades que ha tenido el colectivo a nivel laboral, sentimental, familiar, los casos de exclusión… Lo que pasa es que me parece muy injusto que digamos, «ay me siento excluída socialmente». No, me siento perjudicada. Para mí la exclusión social puede ser la mujer trans migrante, que está por debajo por ser mujer, un poco más por ser mujer trans y un escalón más bajo por ser migrante. Sí, hemos vivido situaciones de bullying y acoso, de incomprension, de miedos y dudas, pero todo eso nos une más allá de lo que sufra cada una.

P.- Veneno triunfa en plataformas, en la gran pantalla y con grandes datos de audiencia en su estreno televisivo.

Una producción hacia el colectivo como Veneno no se había visto hasta hoy en España

R.- Es inimaginable, esas cosas no se te pasan nunca por la cabeza. Había en Cristina una historia digna de contar, muy fuerte, densa, con mucho contenido. Cuando los Javis quisieron llevarla a serie pensé, bueno quizá haya tenido algo de razón, y que el público haya respondido con esa acogida es una segunda reafirmación. Han hecho un trabajo espléndido, ese tipo de producción hacia el colectivo no se había visto en España hasta el día de hoy.

P.- En Veneno, Lola Rodríguez, que te interpreta en la ficción, enuncia que «este es un mundo peligroso para mujeres como nosotras». ¿Sentís todavía esa falta de amparo?

R.- Sí, totalmente. Los Javis han tenido mucha sensibilidad a la hora de abordar el tema. Todo el rato se paraban y me consultaban, «tú aquí que dirías, tú cómo ves esto». A veces se nos ve como bichos raros o como mujeres que viven en la prostitución, pero no, son vulnerables y es la sociedad quien las está apartando. Creo que el mundo es un lugar peligroso para cualquiera que sea mínimamente diferente. Todo aquel que se salga de la manada es muy fácil de atacar.

P.- ¿Seguimos necesitando aprender cómo tratar la diversidad tanto en léxico como en acciones?

R.- En los últimos años ha cambiado todo mucho, hoy en día hay mayor sensibilidad, pero falta más informacion. Hace quince años podías disculpar a un periodista, pero hoy está todo al alcance para documentarse y hacer las cosas bien. Quizá sea cuestión de empatía. Si tengo que entrevistar a una actriz, no se me ocurriría preguntarle por su genitalidad. Ese tipo de error se convirtió en costumbre durante mucho tiempo.

El mundo es un lugar peligroso para cualquiera que sea mínimamente diferente

P.- La mejor y peor anécdota que recuerdes de La Veneno.

R.- Hay ciertas cosas que me las quedaría. Lo más duro es el hecho de saber que ella había perdido a su familia. Para cualquier persona, la familia es un pilar muy importante, pero para una persona trans mucho más. Esa ausencia le pesaba y le causaba hasta rencor, ahí acumulaba mucho dolor. Lo mejor es que era muy divertida incluso cuando no quería serlo.

P.- ¿Ha conseguido el público empatizar con Cristina más allá del fenómeno televisivo?

R.- Creo que es lo que se ha logrado. Cuando la gente leía el libro me decia, «ay, es que es muy triste». Ellos estaban esperando algo chistoso, de frases, rimas. El mundo Veneno tiene eso, ella lo vive todo de una manera superlativa, pero al final estaba contando un retrato de un pueblo que no la aceptaba y todo lo que eso conllevaba. Mi intención era que se mostrara a la persona antes que al personaje. Con Veneno ha pasado lo mismo, creo que la gente ha sensibilizado con ella más allá del personaje televisivo.

Valeria Vegas.

La primera vez que La Veneno leyó su libro me dijo, ¿pero de verdad mi vida es tan bonita?

P.- ¿Qué pensó ella cuando vio su historia plasmada en el papel?

R.- Se quedó alucinada, estaba encantada, maravillada, ella me decía «qué bonita es mi vida». Esa frase que sale en el último capítulo es real, me la dijo la primera vez que lo leyó. “¿Pero de verdad es tan bonita mi vida? Léemelo otra vez», yo ya llevaba una hora y media leyendo, tenía la lengua seca. Le encantaba escucharse, para ella era como la niña pequeña que se ve princesa de un cuento.

P-. Las redes sociales criticaron duramente que Antena 3, que había sido una cadena televisiva que la había tratado mal, se aprovechara ahora del tirón de la serie para ganar audiencia.

R.- Ninguna cadena se portó bien. El formato televisivo era ese, era un juego. El problema era que Cristina no tenía muchas opciones para hablar de otras cosas, entonces era un intercambio de favores mutuo.

P-. ¿Qué piensas de que partidos como Vox o campañas como Hazte Oír, que no creen en la diversidad ni os reconocen como mujeres, estén latentes en la contemporaneidad?

R.- Han existido siempre, antes tenían otro nombre y se llamaban de otra manera. Hace 30 años, cuando se despenaliza la operación de reafirmación sexual, Alianza Popular alegó que no estaba a favor porque algunos hombres la podrían utilizar para librarse de la mili. ¿Quién iría a recurrir a una operación irreversible para quitarse 9 meses de servicio militar? Me gustaría decirte que eso va a terminar, pero no es así. Son cosas que van a estar ahí, pero tenemos que combatirlo.