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Paca La Piraña: "Si no me llego a enfadar con la Veneno, ella no estaría hoy muerta"

'Paca te lleva al huerto', de forma literal y figurativa, en la nueva apuesta de Atresplayer que protagoniza la nominada a los Premios Feroz por 'Veneno'

«Bueno, yo creo que ya hay bastantes spoilers eh, Paca», espeta la trabajadora de Atresmedia cuando parecía que la lista de invitados de su nuevo programa, Paca te lleva al huerto, se iba a destripar siguiendo los fetiches de Hannibal Lecter. Dicharachera, carismática y con una capacidad abismal de hablar haciendo caso omiso a las cuestiones que se iban sucediendo, Francisca Aracil (Almería, 1962), conocida popularmente como Paca la Piraña, preserva la inocencia y el humor del que lleva dos días caminando por la tierra.

«El huerto era muy grande», admite a El Independiente entre risas. «Al principio estaba muy nerviosa porque eran muchas preguntas y yo decía, dios mío, quién se va a aprender todo eso», pero «yo me apunto a un bombardeo». Paca la Piraña se siente una afortunada, pues ha pasado de «estar fregando váteres y suelos» a que «me traten como una reina»: «La Paca se está maquillando, la Paca va para allí, La Paca está cagando, como si yo fuera Isabel la Católica», indica.

¿Tú crees que van a estar viendo a la Campos, que está acartonada, antes que verme a mí, que soy una cotorra?

Incluso por llamada telefónica, la personalidad de Paca se expande al otro lado del aparato. «No soy de esas que llegan borrachas y no se saben los guiones», afirma en referencia al envolvente trato que ha recibido de todo el equipo de rodaje. «Se quedan flipando conmigo, dicen que soy una loba, pues con to’ mi coño».

En el huerto de Paca, los invitados han de enfrentarse a un cara a cara que no cuenta con el sofá de Bertín Osborne y tampoco con el camión transparente a prueba de balas del nuevo programa de María Teresa Campos: La Campos Móvil. «Competencia va a hacer, porque es una cosa que no está vista», cuenta. «Lo de la Campos va a ser muy claustrofóbico, ahí todo el día metida en el cristal, se va a cocer como un pollo cuando haga calor. Supongo que tendrá aire acondicionado. ¿Tú crees que van a estar viendo a la Campos, que está acartonada, antes que verme a mí, que soy una cotorra?».

De Almería a Los Ángeles

Veneno revolucionó el panorama audiovisual en España. Los Javis, que habían triunfado con el humor castizo-pop de Paquita Salas, brindaron a las plataformas la oportunidad de revivir la historia de Cristina Ortiz. La serie no solo ha encumbrado a sus artistas (Jedet, Daniela Santiago, Isabel Torres o Lola Rodríguez), también ha devuelto al foco la historia de Paca. «Mi hermano me dice siempre que no sé lo famosa que soy, que en América están todo el rato que si la Paca, la Paca, la Paca».

A pesar de que iconos del colectivo en EEUU hayan laureado el relato de Veneno, que cruzó el charco gracias a HBO max, lo que más le preocupa a Paca la Piraña es tener que subir a un avión: «Estoy temiendo que cualquier día me digan, venga, para Estados Unidos. Con el miedo que me da, me tendrían que dormir». Sin embargo, «yo me lo figuraba que Veneno iba a ser un pelotazo, porque todo lo que Los Javis han hecho ha tenido éxito».

A pesar de convertirse en la sensación del año y estar nominada a los Premios Feroz en la categoría de Mejor Actriz de Reparto, «yo no llevo una vida de superestrella, eso te lo estás inventando tú». «Yo estoy en mi casa encerrada limpiando, fregando, haciendo de comer y cuidando de mi madre, no estoy en eventos, ni en la ópera, ni en los descapotables, ni en los yates. Soy como una ama de casa pero sin marido», relata entre risas. «Encima, con la pandemia, no puedo catar varón, me da miedo».

Estoy discutiendo con los Premios Feroz porque no estoy como para gastarme un dineral en subir a Madrid para que luego me digan que el premio es para la Machi

Lo que tampoco va a poder saborear es una gala de premios en condiciones pre-pandémicas. «Estoy discutiendo con los Premios Feroz porque yo no estoy como para gastarme un dineral en subir a Madrid para que luego me digan que el premio es para la Machi». Paca afirma estar «desmoralizada» a causa del Covid, un virus que ha acabado con la experiencia glamurosa de acudir a un evento a pavonearse delante de las cámaras. «Me compré una tela para hacerme un vestido, estaba soñando con ir a la alfombra roja y nada, ni Hollywood ni Hallywood ni , encerrá con un herpes que me salió debajo del sobaco».

La actriz de Veneno afirma que el coronavirus le está generando cierto pavor, sobre todo cuando le piden fotos en la cola del supermercado en su Almería natal. «Estoy cuidando de mi madre, que tiene 81 años, está delicada de los bronquios y es asmática. No me perdonaría traer el virus a mi casa, me da mucho miedo», afirma.

Cristina, un Veneno

Paca la Piraña estuvo reticente a formar parte de la historia de Cristina que Los Javis querían contar en pantalla. Las constantes idas y venidas en su amistad con la Veneno hacían que su apego con Ortiz fuese un vaivén de emociones. «Si tuviéramos que contar toda la historia, no sería una serie de ocho capítulos, sino de 200». La Veneno «era una persona que no hacía caso a los consejos y no quiero hablar mucho porque luego su familia dice que gracias a ella soy famosa».

El controvertido episodio televisivo en el que Cristina Ortiz dijo que Paca le había robado dinero no solo asestó un golpe a la credibilidad de la almeriense, también generó un capítulo convulso en el historial personal entre ambas. «Si dices que te he robado millones, entonces no eres amiga mía ni eres nada, eres una persona que no está bien de la cabeza». «Me dio mucha rabia, tuve mucha impotencia, fue una puñalada trapera, yo no te he robado nada, ¿cómo te atreves? Todo porque no quiero que vengas a mi casa con un rumano que acabas de conocer».

La Veneno fue una traidora, si dices que te he robado millones, entonces no eres amiga mía

Después de haberla acogido en numerosas ocasiones, su negativa final provocó que Cristina lanzara todo tipo de dardos vengativos hacia Paca en los programas en los que acudía. «Si no me llego a enfadar con la Veneno, ella no estaría hoy muerta, porque hubiese estado en casa conmigo, pero a ese tío no se lo podía quitar de encima».

A pesar de todo «no se me quedó culpabilidad». Paca afirma que llamaba en numerosas ocasiones a su amiga para que pidiera perdón en televisión, para que revirtiera las mentiras. «Ella me preguntaba, ‘¿cuándo se te va a pasar el enfado?’, y yo le decía, ‘cuando salgas en la tele diciendo que no te he robado'». «Si la llego a tener delante la arrastro de los pelos, me dio mucho coraje, pero en Veneno tuve que hacer como que estaba llorando».

«La Veneno fue una traidora», espeta. «¿Cómo me puedes hacer tanto daño con todo el bien que te he hecho a ti?». A raíz de su enfado, Cristina Ortiz pidió a su biógrafa, Valeria Vegas, que no incluyera la historia de su amistad en ¡Digo! Ni puta ni santa. Las memorias de La Veneno (2016). «Qué bonito que habéis sacado un libro y no habéis sido capaces de decírmelo ni tú ni la marrana de la Valeria, no ha puesto ni una foto mía», afirma Paca.

El futuro es suyo

El borrador de la Ley Trans que el ministerio de Igualdad pretende implementar brinda un nuevo contexto para una de las minorías más golpeadas. Los tiempos han cambiado, y mientras que en los 90, mujeres como Bibi Anderson, la Veneno o la misma Paca eran los iconos transexuales de la pequeña pantalla, en la actualidad son perfiles como el de Hunter Schafer (de Euphoria) o Indya Moore (de la serie Pose), los que dan la cara.

«Todo lo que yo pueda hacer por el colectivo lo haré, pero ya he llorado en vida a todas las travestis y gays de Valencia y ahora tengo que mirar por mí. Ya he luchado por ellos, que las generaciones nuevas luchen ahora por las que ya hemos peleado», apunta.

Todo lo que yo pueda hacer por el colectivo lo haré, pero ahora tengo que mirar por mí

El colectivo trans no solo vive una situación más esperanzadora en materia legal, también en apoyo y aceptación social y laboral. O al menos así se pretende. «Ahora los padres luchan por sus niños y el mundo está más preparado, antes si eras maricón te tenías que ir del pueblo a la ciudad», afirma la almeriense. Fue entonces cuando la prostitución era una de las escasas salidas que había disponibles para mujeres como Paca. «Ahora no volvería a la prostitución, iría por otro sitio porque sé que puedes buscarte la vida de otras maneras, pero antiguamente no te daban trabajo», afirma. Ahora, los jóvenes del colectivo «tienen a sus padres para que les paguen las operaciones de pecho y los estudios».

Después de haber pasado frío, calor y todo tipo de sensaciones térmicas en el Parque del Oeste, la Piraña terminó eclipsando la pantalla. «¿Que ahora soy actriz y me llaman? Pues todo lo que pille lo voy a hacer, pero tranquila que una película porno no», ríe.

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