Los líderes de las siete potencias más importantes del mundo no se van de Biarritz con las manos vacías. El presidente francés, Emmanuel Macron, el anfitrión, les ha regalado un reloj realizado con redes de pesca recicladas. El obsequio simboliza la necesidad de cooperación internacional para conservar los océanos. Trump, que ha clausurado la cumbre junto a Macron, ni siquiera ha asistido al encuentro en el que el G7 ha abordado el problema de la crisis climática. «Había mucho nerviosismo, muchas expectaciones y mucha tensión», ha señalado Macron, quien ha destacado que se ha realizado «un trabajo muy productivo», lo que permite lanzar «un mensaje conjunto positivo». Trump aseguró que la cumbre había sido un éxito, tanto que la reunión final se había prolongado porque «nadie quería dejar la sala».

Macron ha destacado especialmente los avances que se vislumbran en la nueva fase de negociaciones entre China y Estados Unidos para encontrar la vía para un entendimiento comercial. A su vez, aboga por la distensión con Irán y ha reconocido que anima al presidente iraní, Hasan Rohani, a que se encuentre con Trump. Macron ha señalado que se ha abierto una hoja de ruta con diversas posibilidades con Teherán.

Trump ha continuado con su línea dura con Irán. «No es el mismo país que cuando llegué al poder. Irán es un Estado terrorista… No buscamos un cambio de régimen. Es u país de enorme potencial. Queremos que no tengan armas nucleares ni misiles balísticos», ha dicho Donald Trump, quien ha reafirmado que el acuerdo nuclear era un mal acuerdo. «Si se dan las circunstancias estaría dispuesto a reunirme con el presidente de Irán, Hasan Rohani».

El presidente francés ha señalado que Trump parece dispuesto a llegar a un acuerdo con China. «Nuestro deseo es que alcancen un acuerdo equilibrado para las dos partes lo antes posible», ha remarcado.

Donald Trump ha dicho que cree que China es sincera en su deseo de llegar a un acuerdo.

A Trump se le ha echado en falta en este encuentro sobre Biodiversidad, Océanos y Cambio Climático, especialmente después de la insistencia de Macron con esta cuestión. La delegación estadounidense ha alegado que Trump mantenía en ese momento encuentros con el presidente indio, Narendra Modi, quien rechazó la mediación de EEUU en la crisis con Pakistán por Cachemira. Pero Modi ha asistido a esta cita sobre la sostenibilidad y el cambio climático.

Macron ha anunciado que el G7 ha aprobado una ayuda de al menos 20 millones de euros para ayudar a los países afectados por los incendios de la Amazonia. Ha remarcado que esta zona es «el pulmón» del planeta y ha abogado por lanzar una iniciativa global para proteger la región.

La pasividad del presidente brasileño, Jair Bolsonaro, a esta tragedia le ha llevado a un enfrentamiento con Macron, que ha amenazado con echar por tierra el acuerdo de Mercosur. Finalmente, Bolsonaro ha enviado al ejército a luchar contra las llamas. Sin embargo, a través de su cuenta de Twitter ha rechazado la ayuda del G7 para «salvar» la Amazonia, a instancias de Macron, por tratar a Brasil «como si fuese una colonia o una tierra de nadie».

La cumbre del G7 en Biarritz concluye sin comunicado final. Macron no quería arriesgarse a que se considerara un fracaso que no hubiera comunicado y renunció a hacerlo desde el principio. El presidente francés ha demostrado su habilidad diplomática, especialmente en el trato con el presidente Trump, que llegó en son de guerra y se va mucho más calmado.

Incluso este lunes ha amanecido con la buena noticia de que China está dispuesta a negociar un nuevo acuerdo comercial. «China llamó la pasada noche a nuestra gente en asuntos comerciales y nos dicen que quieren volver a la mesa de negociaciones», ha declarado el presidente de EEUU a primera hora desde Biarritz. Ha elogiado al presidente chino, Xi Jinping, que «está en el poder de una gran potencia como China porque sabe como funciona el mundo». Pekín ha desmentido esta llamada.

Este tono contrasta con sus declaraciones del viernes que anticipaban un nuevo conato de guerra comercial. Fue entonces cuando instó a las empresas de EEUU a que buscaran nuevos mercados y salieran de China, a la vez que lamentaba no haber aplicado aranceles más elevados a los productos chinos.

Trump ha echado la culpa de que en la actualidad Estados Unidos esté en inferioridad de condiciones con respecto a China a sus antecesores, y nombró especialmente al demócrata Barack Obama: «Lo que estoy haciendo ahora debería haberlo hecho la Administración de EEUU hace años. No es culpa de China realmente».

Nueva hoja de ruta con Irán

Este G7 ha sido un encuentro marcado por los golpes de efecto de Macron. El más relevante ha sido la presencia inesperada del ministro iraní de Exteriores, Mohamed Javad Zarif, que se desplazó el domingo a Biarritz, invitado por el presidente francés.

En la rueda de prensa final, Macron ha señalado que «Irán ha de cumplir con sus obligaciones nucleares» y ha animado al presidente iraní, Hasan Rohani, a que se siente con el presidente Trump para reducir las tensiones. El presidente Trump se desmarcó del pacto nuclear hace un año, lo que ha derivado en diversos incidentes de riesgo en el estrecho de Ormuz.

El presidente Trump ha reconocido que estaba al tanto de la visita porque Macron le preguntó si le parecería inconveniente.

Con menos nubarrones en el horizonte que en el inicio, gracias a las dotes para la diplomacia del anfitrión, ha concluido el encuentro de los siete países más poderosos del mundo. «Puedo confirmar que a la primera dama le encanta el vino francés», ha concluido Trump, encantado de los agasajos que le ha dedicado Macron.

El presidente Trump ha reconocido que es posible que el próximo encuentro tenga lugar en Miami, en uno de sus resorts. A Trump le gustaría que acudiera también el presidente Putin, pero el resto no están de acuerdo. Rusia tuvo que dejar el G7 tras anexionarse Crimea. De allí los asistentes no se llevarán nada reciclado. Quizá algún palo de golf.