“Nos dijeron que era imposible pero no conocen Francia”. Emmanuel Macron está haciendo posible lo impensable. En su carrera al Elíseo, que culminó victoriosa el pasado 7 de mayo, se impuso a ex primeros ministros y ex presidentes cuando nunca antes había sido elegido para un cargo público. Ahora el movimiento que creó hace 14 meses, la República En Marcha, se dispone a desembarcar masivamente en la Asamblea Nacional. Bienvenidos a la Revolución Macron.

“Creo en esta revolución democrática. Una verdadera transformación que, tanto en Francia como en Europa, nos permita llevar a cabo nuestra propia revolución en lugar de sufrirla”, explica Macron en su libro Revolución (Editorial Libros del Lince), a la venta en España a partir del lunes, donde expone la visión optimista con la que ha conquistado a los agoreros franceses. En esta obra, que viene a ser su manifiesto vital, reconoce que no debe nada al sistema político de partidos pero que a su vez conoce bien sus entresijos.

“Mi intención es dialogar directamente con mis conciudadanos e invitarlos a su vez a comprometerse”, señala Macron, que se define en estas páginas como “un liberal de izquierdas”. El presidente francés, antes ministro de Economía y antes directivo en la Banca Rothschild, afirma: “No quiero verme atrapado en divisiones de otros tiempos… Si por liberalismo se entiende la confianza en el hombre, acepto ser calificado de liberal… Pero, si ser de izquierdas es pensar que el dinero no otorga todos los derechos… que los más pobres y los más débiles deben ser protegidos sin discriminación, entonces me pueden considerar un hombre de izquierdas”.

Si por liberalismo se entiende la confianza en el hombre, acepto ser calificado de liberal», afirma Macron en ‘Revolución’

Su mensaje de esperanza y cambio ha calado en miles de franceses que han querido sumarse a las filas de la República En Marcha. Más de 500 han logrado pasar a la segunda vuelta de las legislativas que se celebra hoy domingo 18. Según los sondeos, el partido que apoya a Macron puede lograr entre 400 y 470 escaños de los 577 del legislativo. Se prevé que cuente con la mayoría más amplia de la V República.

Los Republicanos, conservadores, rondarán los 100 escaños y serán el principal partido de la oposición, según los sondeos. Los socialistas apenas superarán la treintena, tras ser la formación con más representación en la Asamblea saliente.

La mayoría de los que aspiran a ser elegidos por la República En Marcha son novatos en estas lides y la edad media no supera los 50 años. Entre ellos está Stéphane Cazebonne, que representará en la Asamblea a los franceses que viven en España, Portugal, Andorra y  Mónaco. Cazebonne, hasta ahora directora del Liceo Francés de Mallorca, logró más del 50% de los votos pero aún ha de superar la segunda vuelta por la baja participación (menos del 20%) en el exterior.

A Cazebonne le atrajo de Macron su talante europeísta y su espíritu renovador. “Somos ciudadanos que sabemos lo que pasa sobre el terreno y por ello hemos adquirido este compromiso político”, afirma la candidata a quien le preocupan en primer lugar los problemas sobre la educación en el extranjero, así como problemas impositivos y burocráticos de quienes viven fuera.

Para llevar a cabo esa transformación política sin precedentes, Macron primero conquistó el Elíseo. Como presidente apenas lleva poco más de un mes y ya se distingue de sus predecesores, el socialista François Hollande y el conservador Nicolas Sarkozy. Ha recuperado la pompa presidencial y ejerce como un monarca, con solemnidad y distancia, algo muy apreciado por los franceses.

“Como presidente se ha convertido en intocable. Por primera vez en años hay un portavoz del presidente y se está dosificando la palabra presidencial, para que no le ocurra como a Hollande o Sarkozy, que anunciaban las medidas gubernamentales”, señala Didac Gutiérrez-Peris, director de estudios europeos en el instituto ViaVoice de París.

Es el primer líder europeo que representa un nuevo modelo al romper con el sistema de partidos y movilizar con un mensaje positivo»

Para Gutiérrez-Peris, Macron es “el primer líder europeo que representa un nuevo modelo al romper con el sistema de partidos y movilizar al país con un mensaje positivo anticrisis y de centro”. Destaca como un político que evoluciona a medida que van sucediéndose los acontecimientos. “El último mes ha sido brutal. Siempre ha ido por delante”, añade el politólogo, con especial referencia a la contestación, en inglés, al presidente Donald Trump sobre su desmarque del Acuerdo de París sobre el cambio climático. Quizá por ello el semanario The Economist le retrata como «un nuevo salvador europeo», de pie sobre las aguas.

En el plano interno, Macron va a contar con el apoyo de la Asamblea Nacional, impensable hace tan sólo un mes, lo que le permitirá poner en marcha su plan de reformas. En el exterior, está recuperando el papel de Francia en Europa, y esa promesa de reformas le permite impulsar el eje franco-alemán de la mano de la canciller Angela Merkel. A su vez, saluda con firmeza igualmente al presidente ruso, Vladimir Putin, y al estadounidense, Donald Trump.

“Más que una revolución tranquila, se trata de una renovación impresionante de la clase política. En el fondo lo que propone Macron es un programa económicamente liberal y socialmente protector… curiosamente los franceses esperaban a Macron sin saber que era él”, señala Yves Harté, editorialista y director adjunto del diario Sud-Ouest. Harté prevé resistencias fuertes entre magistrados, opuestos a que se incorpore a la ley el estado de emergencia, sindicatos, jóvenes, “y sobre todo por los que no han ido a votar y rechazarán en la calle una aplicación rigurosa de la reforma laboral”.

En sus primeros cien días, incluso menos, Macron se juega mucho. Al presidente le consideran un hombre con prisa y está demostrando ser un político de acción. Ha presentado las líneas maestras de su política antiterrorista con la creación de una taskforce y con el fin de integrar el estado de urgencia en el derecho ordinario, lo que ya ha despertado críticas en organizaciones cívicas.

Ya está en marcha el plan para la moralización de la vida pública, que ha presentado el ministro de Justicia, François Bayrou, uno de los viejos políticos que sobreviven al tsunami que representa Macron, por haberse aliado con él antes de que pareciera posible su arrollador triunfo. Sin embargo, varios de sus correligionarios están bajo sospecha por irregularidades en el pago de asistentes. Paradojas de la ejemplaridad.

El primer ministro, el conservador Edouard Philippe, a quien hábilmente fichó Macron y así desestabilizó a los Republicanos con ese afán suyo por la concertación, presenta el 14 de julio su plan de política general. Como ejemplo de su búsqueda de consenso suprapartidista, también cuenta con el conservador Bruno Le Maire como titular de Economía.

Ha formado un gobierno con personas cualificadas, más allá de los partidos… Es un presidente superdotado»

“Ha formado un gobierno con personas muy cualificadas, más allá de vinculaciones partidarias. Es cierto que falta por afrontar lo más difícil: las decisiones con las que la gente pierde. Ahí volverán las divisiones. Pero es un presidente superdotado. Falta ver si el país está a la altura”, afirma Pierre Rousselin, ex director adjunto de Le Figaro.

Macron se siente atraído por esa búsqueda de concertación. Cuando habla suele utilizar la fórmula “au même temps (al mismo tiempo)”, lo que indica su inclinación hacia el consenso. Admirador y discípulo del filósofo Paul Ricoeur, que trataba de entender la complejidad del ser humano y buscaba sentido en pensamientos aparentemente contrapuestos.

Es la “reconciliación” de los franceses con ellos mismos y con su Historia lo que mueve a Macron. “Esta reconciliación se opone al ‘poner en orden’ Francia de Marine Le Pen porque busca armonizar y no crear antagonismos. Es una revolución tranquila porque busca mejorar lo existente, integrar y no confrontar. Es un fenómeno tan francés que entronca con De Gaulle y Napoleón”, afirma Ángel Rivero, profesor de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid.

“Tiene la oportunidad histórica de acometer las reformas que necesita Francia. Y lo hará recurriendo a la concertación. Se dice que ya lo intentó en el gobierno pero que le pusieron trabas (quizá Manuel Valls, entonces primer ministro). Si sigue la estrategia de convencer a los bandos opuestos, puede que lo consiga”, afirma Mathieu de Taillac, corresponsal de Radio France y Le Figaro en España.

Para este periodista, la alta tasa de abstención en la primera vuelta de las legislativas, superior a un 50%, no indica un déficit democrático. “Los abstencionistas le dan un voto de confianza, crítico, pero no se oponen a Macron”, señala De Taillac.

Los abstencionistas le dan un voto de confianza, crítico, pero no se oponen a Macron», señala De Taillac

La reforma laboral también quiere impulsarla lo antes posible para que esté lista en septiembre. El paro roza el 10% en Francia, el doble que en Alemania, y el desempleo juvenil llega al doble. Macron quiere a la vez facilitar la contratación y el despido. Dar mayor cobertura a los desempleados ahora no protegidos y exigir más para cubrir plazas vacantes. Está a favor de que los pactos sean por empresas, más que sectoriales. Los sindicatos, conscientes de que su representación va a la baja, de momento están a la espera de acontecimientos.

Habrá oposición en la calle, pero también puede haberla en la Asamblea Nacional. Según el politólogo Bruno Cautrès, surgirá en el propio grupo de la República En Marcha, donde surgirán grupos de izquierda y de derecha, dado lo difícil de homogeneizar un colectivo tan novedoso y heterogéneo. Su aterrizaje en la Asamblea Nacional es un experimento que devuelve el protagonismo a la sociedad civil.

El ciudadano vuelve a las instituciones y a la vez el presidente reconquista el Panteón. Macron seguirá fiel a la historia y a las palabras del Rey Sol a su nieto Felipe V: “No dejes que nadie te gobierne, nunca tengas favoritos… Déjate aconsejar, pero toma las decisiones”.  Enamorado de la libertad, y amado por la suerte, Macron nunca ha temblado a la hora de elegir su destino. Ahora también es el de Francia.