Ha muerto un gigante de la política francesa, Jacques René Chirac, a los 86 años. Presidente de Francia durante dos mandatos, dos veces primer ministro, en tres ocasiones ministro, y alcalde de París durante más de tres lustros, Chirac ha sido tan admirado como denostado en su longeva trayectoria política, 42 años en primera fila.

Ha anunciado el fallecimiento de Jacques Chirac a France Presse su yerno Frédéric Salat-Baroux, esposo de Claude Chirac. «Falleció esta mañana entre su propia gente. En paz».

Francia ha declarado el lunes como día de luto nacional en recuerdo de Jacques Chirac. En la Asamblea Nacional le han rendido un minuto de silencio. El presidente, Emmanuel Macron, le ha dedicado un tuit con su imagen y se dirige a la nación la noche del jueves, en horario de máxima audiencia.

Llevaba años retirado de la vida política. En 2005 había sufrido un problema vascular y desde que dejó el Elíseo en 2007 su salud se había debilitado muchísimo. Hace tres años fue repatriado de urgencia desde Agadir, en Marruecos, donde se encontraba de vacaciones, por una infección pulmonar.

Parisino de nacimiento, estudió Ciencias Políticas en París y dos años más tarde ingresó en la célebre ENA (Escuela Nacional de Administración), la institución donde se forma la clase dirigente en Francia. Fue décimo de su promoción en 1959, recién inaugurada la V República.

Gaullista pragmático, fue elegido concejal por Saint-Féréole en Corrèze, su tierra de adopción y devoción. Representó a este departamento de tradición radical en la Asamblea desde 1967 a 1995.

El bulldozer de 1,90 metros

Al joven Chirac, un hombre de gran envergadura con su 1,90 metros de estatura, le llamó Georges Pompidou con gran acierto el bulldozer. Realmente no se paraba ante nada. Designado secretario de Estado en 1967, después fue ministro de Asuntos Sociales. Era solo el arranque de una de las carreras políticas más completas de la República Francesa.

Desde 1967 a 1974 fue ministro de distintas carteras y en 1974 por primera vez encabezó un gobierno bajo la Presidencia de Valéry Giscard D’Estaing. Permaneció dos años en el puesto. Volvió a ser jefe del Gobierno en cohabitación con el presidente socialista, François Mitterrand, enre 1986 y 1988.

De forma consecutiva fue alcalde de París entre 1977 y 1995. Lanzó su campaña a la conquista de la Presidencia desde la capital francesa: la primera vez en 1981, y la segunda en 1988. En estas dos primeras ocasiones no tuvo éxito.

Alcanzó su meta en el Elíseo en 1995 y volvió a conseguirlo en 2002. Entonces tuvo que cohabitar con el primer ministro socialista, Lionel Jospin. Estaba al frente de la Presidencia francesa cuando se celebró el referéndum europeo de 2005.

Coinciden sus biógrafos en que Jacques Chirac era, sobre todo, «un conquistador del poder», que tenía dificultades a la hora de gobernar. Tuvo una gran habilidad para deshacerse de sus adversarios, aunque finalmente Nicolas Sarkozy pudo con él. Para sus admiradores era un bon vivant, cálido y brillante, pero sus adversarios le consideran extraordinariamente versátil.

También era conocido por ser un auténtico camaleón. Defendió un laborismo a la francesa en los 70, el liberalismo a la Reagan y en 1995 enfatizaba los riesgos de la fractura social. Alzó su voz contra la guerra de Irak y fue de los primeros en alertar sobre los riesgos del cambio climático.

Chirac tiene el triste deshonor de ser el primer ex presidente de la República que ha sido encausado por la Justicia, en noviembre de 2007, sospechoso de crear empleos ficticios cuando era alcalde de París. Resultó condenado a dos años de prisión suspendida por «desvío de fondos públicos, abuso de confianza y conflicto de intereses» en diciembre de 2011.

Amor frente a poder

Amante de la cultura asiática, practicante de sumo, creó una fundación en favor del desarrollo sostenible y del diálogo entre culturas. Sobre su vida personal confesó ya apartado del poder que el drama de su vida había sido la anorexia mental de su hija Laurence.

Sobre su intensa vida amorosa en 2016 se publicó Jacques & Jacqueline, el relato de su amor por la periodista Jacqueline Chabridon. Su pasión creció entre 1974 y 1976 cuando Chirac era primer ministro de D’Estaing con poco más de 40 años. La periodista era 10 años menor.

Ya estaba casado con Bernadette y había tenido numerosas amantes, pero quería divorciarse, lo que le desaconsejaron sus asesores, auspiciados por la esposa de Chirac. Si quería ser presidente, no podía separarse. «Muchas mujeres querían quedarse con mi marido, pero al final gané yo», decía años después en una entrevista.

Jacqueline intentó suicidarse. Luego se casaría con el neurólogo Olivier Lyon-Caen, uno de los doctores que han atendido a Chirac, aquejado de Alzheimer, en sus últimos años.