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Condenados a 30 años los dos principales implicados en los atentados de Charlie Hebdo

Ali Riza Polat y la viuda de Coulibaly, fugada, reciben la mayor pena, junto al fallecido Belhoucine, con cadena perpetua

Charlie Hebdo condenas

Una mujer muestra una portada del semanario Charlie Hebdo en un homenaje a las víctimas. EFE

El juicio por los atentados de Charlie Hebdo ha sido simbólico. «Charlie vivirá», dijo el abogado del semanario en su alegato final. Después de tres meses de audiencias, el tribunal presidido por el juez Régis de Jorna, ha dado a conocer las sentencias de los acusados por los atentados perpetrado en enero de 2015 en la redacción de la revista Charlie Hebdo y en un supermercado judío. Sus autores materiales, los hermanos Kouachi, en el caso del semanario, y Amédy Coulibaly, muertos tras perpetrar las matanzas, estaban coordinados.

El Tribunal de Justicia Especial de París ha condenado a Ali Riza Polat, amigo del francoturco Amédy Coulibaly, y hombre clave de estos ataques, por complicidad en asesinato de un agente antes de asaltar un supermercado judío. Según los magistrados, Ali Riza Polat dio una ayuda logística determinante a Coulibaly… Tenía conocimientos suficientes de las intenciones de Coulibaly». Su condena es de 30 años. Estaba presente en la sala.

Hayat Boumeddiene, viuda de Coulibaly que está en paradero desconocido, posiblemente en Siria, es culpable de asociación terrorista y financiación del terrorismo. Ha sido condenada a 30 años también, según la cadena BFMTV.

Mohamed Belhoucine, quien habría muerto en Siria, dio una ayuda determinante a Coulibaly, ha recibido una pena de cadena perpetua «por complicidad en atentado terrorista». Amar Ramdani ha recibido una condena de 20 años.

Otros condenados han recibido las siguientes penas: Amar Ramdani, 20 años; Said Majlouf, ocho años; Mohamed Fares, ocho años; Nezar Mickael Pastor Alwatik, 18 años; Abdelaziz Abbad, diez años; Metin Karasular; Michel Catino, cinco años; Miguel Martinez, siete años, Willy Prevost, 13 años; Christophe Raumel, cuatro años.

Los 14 condenados, de ellos 11 estaban presentes, dieron apoyo logístico a los autores de los ataques que tuvieron lugar entre el 7 y el 9 de enero de 2015. En el caso de seis de los encausados el tribunal ha rechazado la calificación de terrorista, si bien los ha reconocido como delincuentes.

Los autores materiales de los atentados en la redacción de la revista satírica Charlie Hebdo, los hermanos Said y Chérif Kouachi, el 7 de enero de 2015, murieron tras cometer el crimen. Corrió la misma suerte Amédy Coulibaly, que mató a una policía tras asaltar un supermercado judío. En total, perdieron la vida 17 personas, 12 de ellas en la sede de Charlie Hebdo, en aquellas jornadas trágicas.

El semanario había publicado una portada con una caricatura de Mahoma. Los musulmanes no reproducen al Profeta. Con esa excusa perpetraron el atentado.

Casi seis años después, los franceses aún se estremecen al recordarlo. En el juicio se han escuchado testimonios sobrecogedores como el de la columnista Sigolène Vinson, que sobrevivió a la masacre en la redacción de Charlie Hebdo.

«Oí un disparo, no me di la vuelta, no quería mirar la muerte a la cara y estaba segura de que iba a morir», relató Vinson, redactora de la revista satírica. «No disparaban en ráfagas, sino lentamente. Mis colegas creo que estaban tan sorprendidos que ni siquiera gritaron. Uno de los terroristas entró en la oficina [Said Kouachi] donde yo me había refugiado y me apuntó. Lo miré, sentí que estaba angustiado y me pareció que buscaba mi nombre».

“Oí un disparo, no me volteé, no quería mirar la muerte a la cara y estaba segura de que iba a morir”, dijo. Vinson logró refugiarse en una de las oficinas donde oía lo que pasaba pero no veía nada.

El terrorista le dijo que no iba a matarla porque las mujeres no eran su objetivo. «Te voy a perdonar la vida. Leerás el Corán». Vinson intentaba que no se diera cuenta de que otro de sus colegas estaba escondido en la misma sala.

En la redacción, sin embargo, su hermano había disparado a otra reportera, Elsa Cayat. «¡No matamos mujeres!», gritó Said. Los terrroristas huyeron y fue entonces cuando Sigolène Vinson llamó a emergencias. «Es de Charle… vengan rápido. Están muertos… están todos muertos», acertó a decir.

Una semana después, el semanario publicó una nueva edición con una caricatura de Mahoma llorando y con un letrero que decía: «Je suis Charlie Hebdo«. Tres millones de ejemplares de tirada se agotaron en horas.

Quien estaba en la caja en el supermercado Hyper Cacher Zarie Sibony describió cómo tuvo que caminar por encima de los cuerpos por los pasillos del comercio. El tiroteo de la policía con el terrorista Coulibaly duró entonces unas cuatro horas.

El profesor decapitado

Cuando empezó el juicio, el 2 de septiembre, el semanario volvió a publicar las polémicas caricaturas de Mahoma que habían soliviantado a los terroristas. Desde entonces en Francia se han dado tres atentados terroristas, relacionados con este caso de Charlie Hebdo.

El que más impacto ha causado tuvo como objetivo a un profesor francés. A comienzos del mes de octubre de este año, el profesor Samuel Paty mostró las caricatura a sus alumnos en una clase en la que debatían sobre la libertad de expresión. Daba clase de educación moral y cívica.

Paty avisó sobre lo que iba a hacer a los alumnos para que se ausentaran quienes no quisieran ver esa imagen de Mahoma o discreparan. Una de las alumnas se lo contó a su padre, que montó en cólera y comenzó a hostigar al profesor.

Un joven de origen checheno de 18 años atacó al profesor a la salida del instituto en Conflans-Sainte-Honorine, a unos 30 kilómetros al noroeste del centro de París. Con un cuchillo de grandes dimensiones le cortó la cabeza.

El joven salió huyendo pero pronto fue localizado por la policía en la localidad vecina de Éragny. Amenazó a los policías que le pidieron que se entregase y acabó abatido por los agentes.

El profesor Samuel Paty se ha convertido en un héroe para los franceses. El presidente francés, Emmanuel Macron, le rindió homenaje en una ceremonia solemne en la Sorbona como símbolo de la libertad de expresión y de los valores republicanos.

El gobierno francés ha presentado recientemente un proyecto de ley, llamado ley contra los separatismos, para combatir al islamismo radical que pretende mantener bajo estrecha vigilancia los lugares de culto y prohibir prácticas incompatibles con los valores sobre los que se cimienta la República Francesa.

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