Italia es fiel a su imagen como país en crisis política constante. Incluso en plena pandemia, hay políticos italianos como Matteo Renzi, líder de Italia Viva, que no perdonan. A pesar de los intentos del presidente, Sergio Mattarella, y del primer ministro, Giuseppe Conte, de evitar una crisis, Renzi ha retirado a sus dos ministras del gobierno.

La víspera el Parlamento aprobó, con la abstención de los diputados de Italia Viva, que lidera Renzi, los fondos de recuperación por la pandemia. Según Renzi, se quedaban cortos y por eso no se unió al voto del gobierno del que formaba parte.

Conte había advertido que no iba a seguir adelante con un gobierno en minoría, que necesitaba «una mayoría sólida». También había dicho que «el país no comprendería una crisis de gobierno». Ha ofrecido renovar el pacto de legislatura.

El presidente, Sergio Mattarella, que ya desempeñó un papel clave para resolver la crisis que provocó el líder de la Liga, Matteo Salvini, había pedido que ofrecieran «certidumbre» lo antes posible.

En una rueda de prensa en la Cámara, con casi una hora de retraso sobre la hora prevista, Matteo Renzi ha anunciado la dimisión de las dos ministras de Italia Viva, Teresa Bellanova y Elena Bonetti, junto al secretario de Estado, Ivan Scalfarotto.

«Es más difícil dejar un sillón que aferrarse al statu quo. Nosotros vivimos una gran crisis político. Estamos discutiendo de los peligros ligados a la pandemia. Ante esta crisis, el sentido de la responsabilidad nos lleva a resolver los problemas, no a esconderlos», ha dicho Renzi.

Ahora Conte tendrá que buscar apoyos para mantenerse como jefe del gobierno. Su siguiente paso será presentarse en el Quirinale para que Sergio Mattarella le encomiende formar otro gabinete. Pero Mattarella le exigirá que sea lo suficientemente sólido, que no se apoye en individualidades.

Matteo Renzi, que ya anunció su retirada en 2016, se alojará ahora en la oposición. Todos estos tejemanejes de los políticos han llevado a los italianos a una total desconexión de la política: según un sondeo de La Stampa, solo un 5,3% de los italianos están atentos a la evolución de esta crisis.