Matteo Salvini, líder de la Liga, en su gira veraniega por las playas italianas.

Matteo Salvini, líder de la Liga, en su gira veraniega por las playas italianas.

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La última Salvinata de Il Capitano

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La última Salvinata de Il Capitano

El líder de la Liga tiene a la clase política italiana en contra por actuar por libre, pero cuenta con el favor popular

En Italia la política es el arte de lo imposible, de lo nunca visto, de lo jamás imaginado. La última Salvinata (dícese de cualquier ocurrencia del líder de la Liga, Matteo Salvini) de precipitar la convocatoria de elecciones en otoño y convocar a los parlamentarios en pleno descanso estival como si ardiera el Coliseo ha llevado a Italia a un caos político que incluso es llamativo en términos italianos.

Il Capitano ha puesto contra las cuerdas a su socio de coalición, el Movimiento 5 Estrellas, y al primer ministro, Giuseppe Conte, de quien recela por su inesperada popularidad, y ha presentado una moción de censura contra Conte que se debate el martes 20 de agosto. Después del presidente Sergio Mattarella, Conte es el político más popular, seguido de cerca por Salvini.

Su intención era ir a las urnas lo antes posible, en octubre. Pero se ha encontrado con la contestación del Movimiento 5 Estrellas, que se consiera traicionado, y por ello dispuesto a aliarse con el Partido Democrático (PD), que en las Cámaras aún controla el ex primer ministro Matteo Renzi, que dimitió tras el fracaso electoral de marzo de 2018.

Ahora Salvini intenta recuperar al Movimiento 5 Estrellas pero de momento su líder, Luigi di Maio, le rechaza, y se deja seducir por Matteo Renzi, quien tras las elecciones se negó en rotundo a cualquier acercamiento a los grillini. El PD estuvo a punto de la ruptura por el envite de Renzi. El giro de guion de Renzi es propio de un House of Cards a la italiana.

Como reflejo del caos en el Gobierno, y con la intención de ser fiel a su imagen de dureza con la inmigración, Salvini se viene negando al desembarco de quienes fueron rescatados en el Mediterráneo por el Open Arms. Su ministra de Defensa, la grillini Elisabetta Trenta, rechaza su actitud, «por humanidad», como lo hace el primer ministro, Giuseppe Conte.

Pero es Salvini como ministro del Interior quien tiene la última palabra. De la ministra Trenta, Salvini ha dicho que está jugando a ser Teresa de Calcula. Salvini argumenta que abrir los puertos al Open Arms es hacer el juego a los traficantes de personas. El sábado accedió a que tomaran tierra 27 menores, aunque lo hizo «en contra de su voluntad», y solo a petición del primer ministro.

Hasta entonces se había negado a escuchar a los tribunales, y a Bruselas, que está dispuesta a proceder a un reparto entre los seis países, entre ellos España, dispuestos a acoger a los 107 inmigrantes que aún quedan en el barco, frente a las costas de Lampedusa, rescatados por la ONG española. A ellos habría que sumar los 27 menores que están en tierra desde el sábado.

La Fiscalía de Agrigento le ha abierto una investigación por presunto secuestro de personas, a instancias de la Asociación de Juristas Democráticos y de la ONG Open Arms.

El voto de las europeas

Para entender las prisas de Matteo Salvini, ministro del Interior en el gobierno de coalición de la Liga con el Movimiento 5 Estrellas, hay que remontarse a las elecciones europeas del 26 de mayo. La Liga confirmó en las urnas lo que apuntaban los sondeos: cuenta con el apoyo mayoritario de los italianos.

La Liga, con un discurso anti inmigración y soberanista a ultranza, logró en mayo un 34,33% de los votos, que se traducen en 28 eurodiputados. Su socio de gobierno, el Movimiento 5 Estrellas, que fue la fuerza más votada el 4 de marzo de 2018 con un 32,45% se hundía hasta un 17,07%, por debajo del izquierdista Partido Democrático, con un 22,65%.

Salvini lanzó en la campaña de las europeas una alianza internacional de soberanistas a la que se sumó el antiguo Frente Nacional de Marine Le Pen, o la ultraderechista Alternativa para Alemania. Organizó un gran mitin en Milán el 18 de mayo, al que acudieron más de una decena de dirigentes ultranacionalistas de la UE, pero faltaron los representantes del húngaro Fidesz, de Viktor Orban; los del polaco Ley y Justicia; y los españoles de Vox.

Una vez conquistada Italia, quiso erigirse en rey del populismo europeo. Sin llegar a contar con poder de veto, los euroescépticos avanzaron en el Parlamento Europeo, si bien están divididos en varios grupos.

Hace seis años Salvini lideraba la Liga Norte y los italianos del sur eran su bestia negra. Era cuando aplaudía a los independentistas catalanes. Aún sigue llamándose Lega Nord per l’Indipendenza della Padania.

En cinco años Salvini ha logrado que la Liga pase de un irrelevante 4% en las elecciones nacionales al sorpasso en la derecha, al superar a Fuerza Italia de Berlusconi en marzo de 2018, y a ser el partido más votado en las europeas. Ahora los sondeos apuntan a que superaría el 37%, es decir, estaría muy cerca de poder gobernar en solitario. Ahora sus bestias negras son los inmigrantes sin recursos.

El ‘Russiagate’ a la italiana

En julio Salvini se vio envuelto en un escándalo que recordaba al que llevó a la dimisión al ministro austriaco de Exteriores, el ultraderechista Heinz-Christian Strache, por sus vínculos con Moscú. En febrero el semanario L’Espresso ya reveló que la Fiscalía de Milán investigaba si empresas petroleras rusas habían aportado unos 60 millones de euros en comisiones por la adquisición de crudo a través del consorcio estatal Eni con el fin de apoyar a la Liga.

A principios de verano, el portal BuzzFeed publicó una grabación en la que Gianluca Savoini, cercano a Salvini, conversaba con representantes del Kremlin sobre el Trump italiano y cómo realizar la transacción.

Savoini señala que Salvini quiere acercar Italia, y Europa, a Rusia. Salvini rechazó haber recibido dinero, pero no supo explicar qué hacía Savoini en una cena en el Palacio Chigi en junio con el presidente ruso, Vladimir Putin. En el caso de Strache fue el propio ministro austriaco el que fue grabado trapicheando con una supuesta mediadora rusa, pero el Russiagate italiano ponía en cuestión a Salvini.

Como maniobra de distracción primero dirigió su ira contra la capitana del Sea Watch 3, la alemana Carola Rackete, quien le desafió al atracar en Lampedusa sin su permiso con 40 inmigrantes a bordo. Arremetió contra Francia por elogiar su acción. Y prometió mano dura contra quien siguiera el ejemplo de Rackete y de ahí su empecinamiento ahora contra el Open Arms. Amenaza con multas millonarias a quien se atreva a desobedecerle.

Gira electoral playera

Nada mejor para silenciar los ecos del Russiagate que una gira veraniega cual estrella de la canción. Para este tour Salvini eligió el título del himno de la Copa del Mundo de fútbol celebrada en Italia en 1990: un estate italiana tour. La gira del verano italiano.

La gira empezó el 7 de agosto en Sabaudia y estaba previsto que terminara este domingo 18 de agosto. “Lazio, Abruzzo, Molise, Puglia, Basilicata, Calabria, Sicilia, Liguria, Campania y Toscani… os espero en la costa de nuestra espléndida Italia, sobre todo en las perlas de nuestro sur. Cuanto más me critiquen por estar con la gente, más lo estaré”, escribía en su cuenta de Facebook.

La versión veraniega de su campaña electoral permanente ha dejado un testimonio gráfico que ha hecho las delicias de los medios de todo el mundo. Salvini posando en bañador con sus seguidores, Salvini bailando con una fan, Salvini haciendo de DJ, Salvini remando, Salvini jugando al fútbol con su hijo, Salvini bailando con una joven explosiva. Siempre Salvini, siempre rodeado de gente sonriente que le aclama y sueña con una foto con su ídolo.

Y por las noches, mitin. En Siracusa llegó a su cénit al enseñar un rosario, llevárselo al corazón y besar la imagen de un santo. Y sin duda alguna sobre qué hacer sobre los inmigrantes a bordo del Open Arms: “No en mi nombre”. El rosario no es el mismo con el que reza el Papa Francisco, siempre solidario con los refugiados.

Salvini sabe que su discurso antiinmigración es respaldado por la mayoría de los italianos. Si no, no estarían dispuestos a votarle si hubiera elecciones. El Movimiento 5 Estrellas dejó en sus manos el Ministerio del Interior, aunque sabía qué políticas migratorias iba a aplicar. En caso de convocarse comicios, probablemente ahora solo necesitaría aliarse con los ultraconservadores de Fratelli d’Italia, herederos directos del partido postfascista.

Cuando los focos apuntaban a su bañador y a su prominente panza, Salvini sorprendió el jueves 9 de agosto incluso a los italianos al anunciar que daba por rota la coalición de gobierno con el Movimiento 5 Estrellas. “Hay que devolver la palabra a los italianos”, decía, después de que los grillini rechazaran el AVE entre Turín y Lyon, algo a lo que se han opuesto desde siempre. Quienes preveían, desde su victoria en las europeas, un adelanto electoral habían acertado.

Salvini, que había asegurado que el matrimonio contra natura con 5 Estrellas, cumpliría la legislatura, veía ahora muy larga la espera para ser primer ministro. Curiosamente, o no, la víspera de su anuncio de ruptura el ideólogo ultranacionalista Steve Bannon señalaba en una entrevista en el Corriere della Sera que creía que la alianza de la Liga con 5 Estrellas estaba amortizada.

El primer ministro, Giuseppe Conte, le aclaró que sería necesario convocar a los parlamentarios en plena pausa estival para escuchar las razones de la crisis de gobierno. Fiel a su estilo, Salvini replicó: “Que los parlamentarios levanten el culo y vengan al Parlamento, aunque sea en Ferragosto (15 de agosto) si hace falta. Quien no venga es porque quiere mantener su puesto”.

Ha obrado de forma irracional pensando en traducir rápidamente lo que dicen las encuestas. Se ha comportado como un jugado de póker», dice Gianfranco Pasquino

Según explica el politólogo italiano Gianfranco Pasquino en Il Dubbio, “había presiones en la Liga por el problema de la trama rusa. Salvini quería evitar este debate… Pero ha obrado de forma irracional pensando en traducir rápidamente lo que dicen las encuestas en resultados electorales. Pero en Italia todo cambia rápido. Se ha comportado como un jugador de póker”.

Plenos poderes, como Mussolini

Salvini expuso claramente su objetivo en el mitin de esa noche en Pescara: “Pido a los italianos que me den plenos poderes para hacer las cosas como hay que hacerlas. Hemos de hacerlo velozmente, compacta, enérgica, valiente… No es el momento del no, de la duda… Si debo hacerlo solo, lo haré con la cabeza bien alta. Después podremos elegir compañeros de viaje… Los italianos necesitan un gobierno que decida”.

No parece casualidad que sus palabras fueran un calco de las pronunciadas por Benito Mussolini el 16 de noviembre de 1922″ en el llamado discorso del bivacco, el primero como jefe del Gobierno de Italia ante las Cámaras.

Dijo entonces Mussolini, según recordaba el semanario L’Espresso: “Pedimos plenos poderes porque queremos asumir plena responsabilidad. Sin plenos poderes no podemos decidir qué hacer ni con una lira, y he dicho una lira, porque se trata de economía… Daremos al pueblo hechos, no palabras”.

A Salvini le gustan estos guiños mussolinianos. De hecho, uno de sus lemas es: “Indietro non si torna” (no hay vuelta atrás). Sin embargo, a su manera, Salvini está reculando por primera vez. En Italia muchos diarios señalan que se metió un gol en propia puerta y ahora busca cómo rehacer el entuerto.

Giros de guion

Tras esa Salvinata las elecciones anticipadas parecían inevitables. Pero Il Capitano parece no que no ha contado con nadie, ni siquiera con su círculo más cercano, para tomar esa decisión. Así lo confirmaba Giancarlo Georgetti, su número dos, quien ha reconocido que Salvini se ha equivocado con los tiempos.

Antes de fin de año Italia ha de presentar a la Unión Europea el presupuesto. El gobierno italiano, sea cual sea, ha de decretar una subida del IVA. Si no, habría que pagar en 2020 23.000 millones de euros, lo que impediría bajadas de impuestos y beneficios sociales.

Georgetti se ha mostrado favorable a un gobierno electoral que impulse medidas urgentes hasta enero y luego acudir a las urnas. Queda pendiente también la reducción de las dos Cámaras, que Salvini apoya, si bien es un proceso que lleva su tiempo. La Cámara de Diputados se quedaría con 400 asientos, de los 635 actuales, y 200 en el Senado, 115 menos. Es la primera vez que surgen voces disidentes entre los acólitos de Salvini.

Il Capitano vio los sondeos y se ha lanzado al ruedo con un órdago. La respuesta ha sido un encadenado de giros de guion con algo en común: todos miran por su supervivencia. Por ello, Salvini les acusa de buscar «un pacto para salvar sus escaños» o pacto de las poltronas.

La clave es que todos están mirando las encuestas… Es una estrategia de protección de la esfera de poder de cada uno», afirma Jorge del Palacio

“En Italia puede pasar cualquier cosa. La clave es que todos están mirando las encuestas. Salvini tenía una hoja de ruta, consolidar un consenso, como se vio en las europeas. Quiere tener un grupo más nutrido. Ahora solo controla el 17% de la Cámara. Creía que podía ser más fácil. No pensaba que Renzi pudiera acercarse a 5 Stelle. A Berlusconi (Fuerza Italia) tampoco le interesan las elecciones. Es una estrategia de protección de la esfera de poder cada uno. No hay orientaciones ideológicas”, señala Jorge del Palacio, profesor de Pensamiento Político en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.

Hay varias teorías posibles. Una que Salvini no contara con las grandes capacidades como malabaristas de los políticos italianos, especialmente cuando se trata de proteger su parcela de poder, su gran capacidad de supervivencia.

Es lo que habría llevado al Movimiento 5 Estrellas a aceptar un acercamiento al Partido Democrático, a instancias de Matteo Renzi, que controla el grupo parlamentario. Los grillini serían los más perjudicados por un adelanto electoral. Según las encuestas, perderían más de la mitad del apoyo recibido en los últimos comicios.

Renzi renegó tras las elecciones de marzo de 2018 de 5 Estrellas. Pero ahora las prioridades son otras. En su caso, se trata de conservar su poder en el Parlamento.

El Partido Democrático ha mejorado en los sondeos, pero Renzi perdería el control del grupo a favor del nuevo líder, Nicola Zingaretti, quien ha declarado que su partido está listo para ir a las urnas. En Italia hasta ahora conocían más al actor Luca Zingaretti, su hermano, quien ha dado vida al comisario Montalbano, creación de Andrea Camilleri, en una serie televisiva.

“Rechazamos un gobierno a cualquier precio”, ha declarado, en clara discrepancia con Renzi, quien ahora incluso presenta a los grillini como europeístas, amparado en su voto favorable a Ursula von der Leyen.

¿Caballo ganador?

Celebrar elecciones pronto conviene a Salvini y al PD de Zingaretti, pero no a Renzi, ni a Fuerza Italia de Berlusconi, ni, sobre todo, al Movimiento 5 Estrellas. Según el politólogo Gianfranco Pasquino, Luigi di Maio, líder grillini y ministro de Trabajo, ha demostrado su falta de consistencia. Combinado con la astucia de Salvini, ha llevado a 5 Estrellas a perder la mitad de los apoyos con que contaba hace poco más de un año.

“El riesgo de la gran coalición de 5 Stelle y el PD facilita a Salvini convertirse en jefe de la oposición y laminar a la derecha. Su argumento sería hay una ingeniería política en marcha para impedir que el pueblo decida quién está en el poder. Su estrategia siempre es ganadora. Es un caballo ganador. Si hay elecciones, gana, Si no, también”, añade Del Palacio.

De ahí que otra teoría sea que Salvini ha forzado este movimiento para o bien ir a votar, o bien que haya un gobierno que le lleve a la oposición, y de ahí a una victoria arrasadora. Aunque la tesis más compartida es que ha ido de farol.

Según Gianfranco Pasquino, no habrá elecciones pronto. “El Movimiento 5 Estrellas y el PD pueden encontrar puntos de convergencia, pero han de ser convincentes porque el presidente Mattarella solo aceptará un proyecto serio”.

El profesor emérito de Ciencia Política de la Universidad de Bolonia cree que Salvini «merece perder porque ha cometido muchos errores. Ha demostrado que es grande en la campaña en las playas pero no a la hora de gobernar».

El presidente Mattarella tendrá la última palabra sobre la convocatoria electoral, si bien ha de verse antes qué pasa en el debate del martes 20 sobre la moción de censura a Giuseppe Conte. ¿Y ahora qué? Es la pregunta que más se repite en las crónicas de la prensa italiana. Todo puede pasar en el país del caos.