El Ministerio de Sanidad británico ha actualizado este domingo el balance de la pandemia de COVID-19 con 30.000 casos de coronavirus adicionales y 610 fallecimientos más derivados de esta enfermedad, asociada al virus SARS-COV-2, en lo que supone un marcado descenso de los casos desde la víspera (unos 33.000 el sábado), y todavía más de los decesos, que se movieron en torno a los 1.350 en el balance anterior.

En concreto, las autoridades sanitarias tienen registrados 3.647.463 positivos, 30.004 más que el sábado, mientras que la cifra de víctimas mortales ha aumentado con 610 fallecidos más, hasta un total de 97.939 desde el inicio de la pandemia. Unos 37.899 enfermos están ingresados en hospitales, 4.076 de ellos conectados a un respirador.

Reino Unido ha endurecido sus medidas en las últimas semanas ante el aumento exponencial de los contagios, que ha elevado la cifra de casos y la de ingresados a niveles sin precedentes. Sin embargo, ya se estarían notando los efectos del confinamiento y la tasa de reproducción del virus oscila entre el 0,8 y el 1, según los asesores del Ejecutivo de Boris Johnson.

Las autoridades de los distintos territorios británicos han admitido, sin embargo, que no prevén la vuelta a una mínima normalidad a corto plazo. Este viernes, el responsable de Sanidad de Irlanda del Norte, Robin Swann, ha reconocido que es «irreal» plantear que todas las medidas puedan levantarse el 5 de marzo, fecha hasta la que teóricamente están en vigor, informa la BBC.

Mientras, este domingo, el ministro de Sanidad británico, Matt Hancock, ha reconocido que «no hay certeza» sobre la mayor mortalidad de la cepa británica del coronavirus y contradice así al primer ministro británico quien dio a entender que podría ser más letal.

«Los científicos piensan que puede ser más mortal. Han realizado varias estimaciones» y ha reconocido el «riesgo de comunicar» en relación con la decisión de Johnson de plantear esta información. «No hay certeza. Así es la ciencia», ha apuntado Hancock en una entrevista con Sky News.

«La gran mayoría de la población lo comprende (…). Existe el riesgo de que la nueva variante sea más mortal. Sabemos que es más contagiosa», ha añadido.

Además, ha defendido la continuidad del confinamiento impuesto por zonas por que los números están «muy, muy, muy lejos» de bajar los suficiente para pensar en el levantamiento de las restricciones.

Por otra parte, Hancock ha informado de que ya han recibido la primera dosis de la vacuna tres cuartas partes de las personas de más de 80 años. Hasta el sábado se habían administrado 5,9 millones de dosis de vacunas y el objetivo es que estén vacunadas 15 millones de personas para mediados de febrero.