Portugal confía en Marcelo. El presidente Marcelo Rebelo de Sousa (Lisboa, 1948) ha sido reelegido por más de 2,5 millones (el 60,7% de los votos, diez puntos más que en 2016). En su comparecencia en la Facultad de Derecho de Lisboa ha dicho que no lo considera «un cheque en blanco».

«[Seré] un presidente de todos y cada uno de los portugueses; un presidente que estabiliza y que une, que no desistirá en su propósito de justicia social», ha declarado el presidente, a quien todos llaman cariñosamente por su nombre de pila, Marcelo. Conduce su propio utilitario, no se apoya en asesores y va personalmente a la compra o a encargar comida.

Su mensaje se dirige especialmente a quienes está aprovechando el descontento por la pandemia para sacar rédito electoral, es decir, los nacionalpopulistas que encabeza André Ventura, que ha logrado casi medio millón de votos.

Al superar el 50% de los votos Marcelo Rebelo de Sousa evita una segunda vuelta. La abstención finalmente fue alta, de un 60,5%, pero no tanto como se temía por la pandemia. El presidente había hecho reiterados llamamientos para animar a los portugueses a votar para que no hubiera duda sobre la legitimidad de la elección y no se diera una segunda ronda.

Su principal objetivo será la lucha contra la pandemia. «La pandemia es otra lucha de esas tantas que en casi nueve siglos han hecho lo mejor en la Historia de Portugal y una lucha más que, cueste lo que cueste, ganaremos». Portugal está de nuevo confinado en similares condiciones a marzo del año pasado.

Este fin de semana se ha batido un nuevo récord de muertos: 275 en una sola jornada. Los hospitales están colapsados y las ambulancias hacen cola a las puertas de los centros sanitarios para dejar enfermos. Cinco ministros del gabinete de Costa tienen coronavirus: el último en caer enfermo es el titular de Defensa, Joao Cravinho.

A gran distancia de Marcelo, ha quedado la ex eurodiputada socialista Ana Gomes, con un 12,9% de apoyos y más de 540.000 votos. A Gomes le ha perjudicado el hecho de que muchos socialistas han respaldado al conservador Marcelo Rebelo de Sousa, entre ellos el primer ministro, António Costa. Marcelo y Costa mantienen una magnífica relación.

En su cuenta de Twitter, Costa ha felicitado «calurosamente» a Marcelo Rebelo de Sousa, con quien avanzará «su prolífica cooperación institucional».

Gomes se ha presentado como quien ha frenado a la ultraderecha. Ha lamentado quedarse huérfana en su propia familia socialista.

Ascenso de la ultraderecha

A pesar de que no ha logrado el segundo puesto, y menos aún forzar una segunda vuelta, el ascenso del candidato de Chega (Basta), André Ventura (Algueirao, 1983), nacionalpopulista, es muy llamativo. Ha logrado casi medio millón de votos (11,9% del los votos). En 2019, cuando nació Chega apenas tenía un 1% de los apoyos electorales.

Aunque había prometido dimitir si quedaba por detrás de Ana Gomes, nada hace aventurar que finalmente cumpla su promesa. Al contrario, Ventura, que fue comentarista deportivo antes de dedicarse a la política, se ha mostrado triunfador. Desde 2019 es diputado en la Asamblea Nacional portuguesa.

Ventura, que ha sido atacado por todos los candidatos, salvo el presidente que no le ha querido dar protagonismo, se ha mostrado satisfecho por el avance de su «avasalladora fuerza antisistema», lista para «batallas futuras». Ha presumido de lograr más votos de la izquierda a la izquierda de los socialistas.

En la campaña ha arremetido contra la candidata Marisa Matias, por maquillarse, lo que hizo que ella protagonizara la campaña #VermelhoemBelem. Ha convertido a los gitanos en objeto de sus ataques: quería confinarlos al principio de la pandemia. Dice que él habría sido «presidente de los portugueses de bien», no de todos los portugueses.

Por primera vez, un partido nacionalpopulista, ultraderechista para muchos, supera los dos dígitos de popularidad, en un país que como España era una excepción en el continente europeo. Pesaba el recuerdo de la dictadura de Salazar. Ya no.