En vísperas de las elecciones presidenciales Portugal ha registrado esta semana al menos dos días consecutivos con récord de muertos por coronavirus: 221 muertos el jueves, 219 el miércoles. El número de casos ha llegado a los 13. 544 casos, según la Dirección General de Sanidad (DGS). Portugal ha vuelto a un confinamiento similar al de marzo de 2020. Acaba de cerrar los colegios durante dos semanas. Sin embargo, mantiene la celebración de unos comicios este domingo en los que se prevé una elevada abstención.

Tanto es así que el actual presidente, Marcelo Rebelo de Sousa, (Lisboa, 1948) que aspira a la reelección, está insistiendo en los últimos días en que si la abstención se dispara hay riesgo de una segunda vuelta. Para evitarlo, Marcelo, como es conocido, ha de superar el 50% de los votos. Marcelo es el único candidato que puede evitar una segunda vuelta.

Según la última encuesta de la que se ha eco el Diario de Noticias, el presidente roza el 60% y en segundo lugar figura la ex eurodiputada Ana Gomes, con apenas un 15%, seguida por el ultraderechista André Ventura en torno al 10% de los apoyos.

En circunstancias normales, Marcelo habría ganado de calle y con una participación aceptable. Es el político más popular del país vecino. A los portugueses les gusta su imagen afable y cercana. Sus fotos en bañador y camiseta en un supermercado no sorprendieron a los portugueses que saben que tienen un presidente sin ínfulas y muy entregado a su cargo.

Soy como soy. No doy besitos buscando votos. Ya era besucón antes»

marcelo rebelo de sousa

Marcelo ha apelado a los portugueses para que respeten de forma estricta el confinamiento en vigor. Ha dicho que asume «la responsabilidad máxima» por la gestión de la pandemia. «Soy como soy. No doy besitos buscando votos. Ya era besucón antes», decía en 2018.

Ya había cautivado un año antes a los portugueses cuando se colocó en primera línea cuando los incendios provocaron entre junio y octubre unos cien muertos. Abrazó a las víctimas y mostró una empatía excepcional. Pasó unos días en la zona para animar el turismo.

Apoyo transversal

Ex líder del Partido Social Demócrata (centroderecha), y ex comentarista político en televisión, resultó elegido el 24 de enero de 2016 con el 52% de los votos. Sucedió en el cargo a Aníbal Cavaco Silva. Ha coexistido con un primer ministro socialista, António Costa, apoyado por la izquierda en el Parlamento.

Apoyan su candidatura el PSD, y CDS-PP (democristianos). En realidad, recibe un respaldo transversal, que se ha ganado gracias a su omnipresencia y su naturalidad. De hecho, el primer ministro Costa se lleva bien con el presidente y es favorable a su reelección.

Los gastos de su campaña han sido de unos 25.000 euros. Ha renunciado a la publicidad en televisión, y tampoco ha tenido presencia en Internet. En la recta final de la campaña, Marcelo ha dicho que si la abstención llega al 70% se haría necesaria una segunda vuelta, por cuestión de legitimidad.

«Puede pasar, pero estoy convencido de que los portugueses son conscientes de la importancia del voto, y al igual que muchos han votado anticipadamente, también lo harán el día 24», ha dicho el actual presidente.

Ventura, el candidato de la provocación

En los debates en televisión, ha sido el favorito del público, si bien el candidato de la ultraderechista Chega, André Ventura (Algueirao, 1983), ha despertado gran curiosidad. Ventura se disputa el segundo puesto en los sondeos con la ex eurodiputada Ana Gomes, a quien no apoyan directamente sus correligionarios, los socialistas, pero están a gran distancia de Marcelo, que sobrepasa el 65% de apoyos.

Cuenta a favor de Ventura que sus seguidores son los que menos temen el contagio por coronavirus, es decir, quienes no se van a abstener. Pero es posible que el temor a que Ventura quede segundo y que haya segunda vuelta inclinará a los portugueses de izquierdas a un voto pragmático, en detrimento de Marisa Matías, apoyada por el Bloque de Izquierdas.

Ventura convirtió a Marisa Matías en objeto de sus ataques al reprocharle que se pintara los labios de rojo. Matías recogió el guante y convirtió el ataque en una defensa de las mujeres con la campaña #VermelhoemBelém (rojo en Belén, en alusión a la sede de la Presidencia).

Está lejos de ganar pero ha revolucionado la campaña. Y su salto electoral ha sido vertiginoso. En 2019, cuando nació Chega (Basta, en portugués), apenas tenía un 1% de los apoyos electorales. Ahora los sondeos le dan un 10%.

Ventura, que fue comentarista deportivo antes que político, describe su partido como una formación liberal conservadora. Sin embargo, coincide en su defensa de políticas anti inmigración en la misma línea que Vox en España. Por ejemplo, insiste en que hay un «problema gitano» en Portugal y propuso confinarlos al inicio de la pandemia. Reconoce que no quiere ser «el presidente de todos los portugueses, sino el presidente de los portugueses de bien».

Como Trump en Estados Unidos y Bolsonaro en Brasil, suele saltarse el distanciamiento físico y llegó a celebrar una cena con casi 200 personas en un espacio cerrado.

Sabe cómo manejar el descontento en un momento de crisis y juega con un factor a su favor. No parece ir en serio con sus barbaridades como proponer que se extirpen los ovarios a las mujeres que aborten. Es decir, no parece un lobo y eso es más peligroso aún.

Para Ventura quedar segundo sería un éxito. Y si hubiera segunda vuelta, una revolución. Sea como sea, la ultraderecha populista de Chega seguirá creciendo en un momento tan convulso como el que vivimos en toda Europa.