El Reino Unido está de luto. Desde la Reina Isabel hasta el más humilde de sus súbditos han sentido la muerte del capitán Moore, el héroe de la batalla contra el coronavirus. Sir Tom Moore ha sucumbido al Covid-19 a los 100 años, tras haber logrado recaudar casi 39 millones de libras (37 millones de euros) para asociaciones ligadas servicio sanitario británico con una original iniciativa. La bandera que ondea en el 10 de Downing Street está a media asta en señal de duelo.

Al capitán Tom no pudieron vacunarlo por la medicación que recibía por padecer neumonía. Dio positivo en coronavirus el 22 de enero después de se tratado de esta dolencia en el hospital.

El capitán Tom, como se hizo conocido, era veterano de la Segunda Guerra Mundial. Saltó a la luz cuando se propuso dar 100 vueltas a su jardín antes de cumplir los 100 años, el 30 de abril de 2020. Si lo lograba, recaudaría 1.000 euros para asociaciones benéficas ligadas a la sanidad.

Operado de cadera, y con un cáncer de piel desde hace años, su férrea voluntad conmovió a todo el país, y activó una campaña excepcional de recogida de fondos. «Soy de Yorkshire», decía cuando le preguntaban si se cansaba. «Nosotros no nos rendimos». Lo logró y decenas de miles de británicos donaron también y se esforzaron, como lo había hecho el capitán Tom.

La Reina le recibió en julio pasado. En su mensaje de condolencia, la reina Isabel, coétanea del capitán Tom, evocaba lo mucho que disfrutó de su encuentro.

El primer ministro, Boris Johnson, le ha dedicado un video con elogios: «Es un héroe en el sentido más auténtico del término. En los días más oscuros de la Segunda Guerra Mundial luchó por la libertad y en el momento más oscuro de la crisis más grave de la posguerra nos ha unido, nos ha dado ánimos y ha encarnado el triunfo del espíritu humano». Y ha añadido: «Se ha convertido no solo en una inspiración nacional sino en una esperanza para el mundo».

En una declaración, sus hijas, Hannah Ingram-Moore y Lucy Texeira, han dicho, según ha reproducido The Guardian: «Estamos muy agradecidas por haber pasado con él sus últimas horas de vida. Hemos pasado horas charlando con él acerca de nuestra infancia y de nuestra fantástica madre. Nos hemos reído y hemos llorado juntos».