Los estadounidense volverán a reunirse con sus familias el 4 de julio, la fiesta nacional. Empezarán entonces a ser «independientes» del coronavirus. Es el objetivo que se ha fijado el presidente, Joe Biden, que ha dado su primer discurso a la nación desde que asumió el poder el pasado 20 de enero.

En un discurso de 24 minutos, Joe Biden ha evocado los «sacrificios colectivos» a los que ha hecho frente, y sigue haciéndolo la sociedad estadounidense. Ha comparado la situación con el esfuerzo realizado en las guerras.

De hecho, a fecha de 11 de marzo, cuando se ha cumplido un año de la declaración oficial de pandemia por la OMS, el balance en Estados Unidos es escalofriante. Son más de 29 millones de contagios y más de 530.000 muertos, según el recuento de la Universidad Johns Hopkins.

Biden dice que siempre lleva un papel en su bolsillo con el número de muertos. Para no olvidarse de ninguno de ellos. Son más fallecidos que soldados estadounidenses caídos en las dos guerras mundiales, Vietnam y el 11-S.

Según ha revelado Politico, que ha accedido a un informe de la CDC, el coronavirus fue en 2020 la tercera causa de muerte en Estados Unidos. Solo el cáncer y las enfermedades coronarias provocan más fallecimientos.

El gobierno federal ha distribuido 81 millones de vacunas en siete semanas. Biden se propone que el 1 de mayo todos los estadounidenses hayan sido convocados a vacunarse.

«La única manera de recuperar la normalidad es venciendo al virus», ha dicho Biden. «Y estamos avanzando. Estamos dedicando cada día a lograr esta misión». Ha prometido decir siempre la verdad, porque los americanos no merecen menos.

Campaña provacuna

Para lograr que el 1 de mayo todos los adultos hayan sido convocados a vacunarse va a acelerarse el ritmo a dos millones de aplicaciones diarias. El presidente de EEUU ha prometido hacer todo lo necesario para vencer al virus. «Pero os necesito. Vacunaos cuando os corresponda y convenced a vuestros parientes y allegados para hacerlo».

Todos los ex presidentes de Estados Unidos y sus esposas, salvo Donald Trump y Melania, han participado en una campaña en la que animan a los estadounidenses a inmunizarse.

El líder demócrata ha insistido en que hay que hacer caso a los científicos al tiempo que repetía que «las vacunas son seguras» y remarcaba la necesidad de llevar la mascarilla, que se convirtió en un elemento de polarización en la Administración Trump. El ex presidente quitó importancia al nuevo coronavirus y se negó a llevar mascarilla en público. «Estados Unidos está de vuelta», ha remarcado. «Ningún otro país ha logrado lo que estamos consiguiendo».

El 4 de julio «no solo celebraremos nuestra independencia como país, sino que comenzaremos a sentar las bases para nuestra independencia de este virus», ha asegurado.»Hemos perdido mucho: vidas, tiempo con nuestros seres queridos, y fe en nuestro gobierno. Pero os digo que América ha vuelto. Hemos conseguido objetivos impensables. Y volvemos más fuertes».

Ha aludido al histórico paquete de estímulos que acaba de firmar para hacer frente a la crisis del Covid-19. Serán 1,6 billones de euros e incluye ayudas directas a las familias estadounidenses.