Nunca se habrían imaginado que serían reinas. Nacieron como Elizabeth Najeeb Halaby (Noor, luz en árabe) en Washington DC, en 1951, y Rania Al Yassin en Kuwait, en 1970. Las dos son mujeres que hacen gala de tener conciencia social y a la par destilan glamour y belleza. Las dos se convirtieron en reinas de un país donde no habían nacido. Las dos son madres y han tratado de que sus hijos, el príncipe Hamzah (hijo de Noor) y el príncipe Hussein (Rania), hereden el trono hachemita. Venció el pulso Rania, la más joven. Ahora se reedita el duelo. Jordania es testigo de un jaque entre reinas.

Noor, esposa del fallecido rey Hussein, es hoy reina madre y Rania es la reina consorte, la esposa del rey Abdalá de Jordania, primogénito de Hussein y su segunda mujer, la británica Toni Avril Gardiner, luego princesa Muna. Noor y Rania nacieron lejos de la Corte, pero supieron ganarse el reconocimiento como consortes. Aunque son iconos de belleza y elegancia, han querido dejar huella por su dedicación a causas como la educación, la ecología o la lucha contra la desigualdad.

Poco antes de morir, el rey Hussein de Jordania (Amán, 1935-1999), el gran modernizador del Estado, dispuso que su sucesor no fuera su hermano Hassan sino su hijo Abdalá con la condición que su heredero fuera el príncipe Hamzah, su favorito (Amán, 1980), el primogénito de su cuarta y última esposa, la reina Noor. Se da la circunstancia de que Abdalá y Hamzah son hijos de extranjeras: la madre de Abdalá era británica y Noor estadounidense. Y el rey de Jordania es descendiente directo del profeta Mahoma.

Primero Abdalá, muy bien relacionado con el ejército, hizo caso a su padre, pero en 2004 anunció que el título de príncipe heredero limitaba los trabajos de Hamzah. Cinco años más tarde hizo público que en caso de cuando dejara de ser rey sería su hijo Hussein, fruto de su matrimonio con la reina Rania, quien ocuparía el trono. Tenía apenas 15 años.

Las cosas de familia se resuelven en la familia

Más de una década después, ahora en Jordania han denunciado un intento frustrado de golpe de Estado. O el germen de una conspiración, aunque la familia real ha tratado de quitar hierro a la supuesta participación del antiguo heredero al trono.

El príncipe Hamzah, que estaría implicado de alguna forma, había revelado en la BBC que está bajo arresto domiciliario. Las autoridades jordanas le acusaban de haber conspirado en confabulación con fuerzas extranjeras, sin concretar más. Han arrestado a 16 personas, entre ellas un ex ministro de Finanzas y un miembro de la familia real.

El príncipe Hamzah había difundido en la BBC un par de mensajes por video en los que atribuía estas medidas a sus críticas por la corrupción de las autoridades. El gobierno aseguraba que el príncipe no estaba arrestado.

Dada la gravedad del caso, la reina Noor, su madre, ha intervenido desde su cuenta de Twitter y ha calificado las acusaciones de «calumnia perversa». Ha añadido que reza para que prevalezca «la verdad y la justicia». La reina Noor vive desde hace años entre EEUU y el Reino Unido.

Este lunes la casa real hachemita ha difundido un comunicado en s upa´gian web en el que se puede leer: «Después de que Su Majestad el Rey Abdalá II decidiera tratar el tema de Su Alteza el príncipe Hamzah bin Al Hussein a la luz de los desarrollos de los últimos dos días en el marco de la familia hachemita, y Su Majestad encomendara este camino a Su Alteza el Príncipe El Hassan bin Talal. El príncipe Hassan se puso en contacto con el príncipe Hamzah, quien confirmó que se adhiere al acercamiento de la familia hachemita y al camino que Su Majestad el Rey encomendó al príncipe Hassan».

A la luz de los desarrollos de los últimos días, me pongo en manos de Su Majestad el Rey… Siempre estaré con el Rey y su príncipe heredero para ayudar y apoyar»

príncipe hamzah

A su vez, la página recoge unas declaraciones del príncipe Hamzah: «Los intereses de la patria deben permanecer por encima de todas las consideraciones y todos debemos apoyar a Su Majestad el Rey en sus esfuerzos por proteger a Jordania y sus intereses nacionales y por lograr lo mejor para el pueblo jordano, comprometidos con el legado de los hachemitas. […] A la luz de los desarrollos de los últimos dos días, me pongo en manos de Su Majestad el Rey… Y siempre estaré con Su Majestad el Rey y su príncipe heredero para ayudar y apoyar».

De Lisa Najeeb Halaby a Noor Al Hussein

Elizabeth Najeeb Halaby nació en Washington el 23 de agosto de 1951 en el seno de una familia acomodada. Su madre era Doris Carlquist, con antecesores suecos. Su padre, Najeeb Elias Halaby, era hijo de inmigrantes sirios. Fue el primer piloto en cubrir un viaje transcontinental.

Trabajó como asesor del Ministerio de Defensa cuando era presidente Truman y John F. Kennedy le encomendó crear la Administración Federal de Aviación. Entre 1969 y 1972 fue presidente de la Pan American World Airways (Pan Am), entonces la aerolínea más importante de Estados Unidos.

Lisa Najeeb Halaby, que había estudiado en la escuela Chapin, la misma en la que se formó Jackie Kennedy, se licenció en Arquitectura y Urbanismo en Princeton en 1974. Dos años después trabajaba en la ampliación del aeropuerto de Amán con su padre, cuando conoció al rey Hussein. Había encargado a su padre crear una compañía aérea panárabe. Les hizo una foto juntos, al rey y a su padre, sin presumir que iban a ser suegro y yerno.

Tiempo atrás le habían leído los posos del café en Teherán y le habían anunciado que iba a formar parte de la realeza de un país de la zona de donde procedían sus ancestros. Y así pasó. El rey Hussein, que se había quedado viudo de su tercera esposa, la reina Alia, se enamoró perdidamente de la joven belleza americana, que era 15 años más joven que él.

El rey siempre buscaba excusas para invitarla a palacio. Logró que la arquitecta se enamorara de la cultura jordana y de él, buen conversador y muy carismático. Lisa Najeeb se lo pensó y le preguntó al rey si estaba seguro del paso que iba a dar. Y sí lo estaba.

El monarca sufrió a lo largo de su vida varios intentos de asesinato. De alguno parece que le salvaron los israelíes. Jordania e Israel normalizaron sus relaciones en 1994. El reino hachemita es un firme aliado de EEUU en la zona.

Antes de convertirse en la cuarta esposa del rey Hussein, Lisa cambió su nombre por Noor al Hussein (la luz de Hussein), renunció a la nacionalidad estadounidense y se convirtió al islam. Hubo quienes dijeron que aquello era obra de la CIA. Noor y el rey Hussein se casaron el 15 de junio de 1978. Permanecieron juntos hasta que el monarca murió de un cáncer linfático en 1999. Tenía 63 años.

En su libro Leaf of Faith: Memoirs of an Unexpected Life (Hoja de Fe: Memorias de una vida inesperada), la reina Noor describe como «mágica» la devoción que se tenían el rey Hussein y ella. «El amor no se busca, se encuentra. Y yo disfruté de esa bendición con el rey Hussein».

En eso también coincide con Rania: las dos retratan como idílica su matrimonio hasta puntos exacerbados. La reina Noor no lo tuvo fácil. El rey Hussein tenía ocho hijos antes de su boda con la arquitecta estadounidense, entre ellos el actual rey Abdalá y la princesa Haya, quien fue la protagonista de un escandaloso divorcio del emir de Dubai. Con Noor, el rey Hussein tuvo otros cuatro hijos, entre ellos el príncipe Hamzah, a quien ahora acusan de conspiración.

Apoyé su decisión… al contrario de lo que decían los rumores, yo siempre había apoyado que Hamzah fuera a la universidad y pudiera desarrollar sus intereses intelectuales»

reina noor

Durante la enfermedad del rey Hussein se publicó que la reina Noor había intrigado para evitar que el heredero fuera su cuñado, el príncipe Hassan, y que había intentado que fuera su hijo mayor, Hamzah, el heredero. Era todavía muy joven, 19 años. Finalmente, el rey Hussein designó a su primogénito, Abadalá, a condición de que a él le sucediera Hamzah, de quien se decía que era como «la niña de sus ojos».

Confiesa la reina Noor en su libro: «Apoyé plenamente su decisión… Contrariamente a lo que afirmaban los rumores mediáticos –que yo había estado presionando a Hussein para que nombrase sucesor a Hamzah– yo siempre había defendido que Hamzah debía tener la oportunidad de ir a la universidad y de desarrollar sus facultades e intereses intelectuales». Abdalá prometió a Noor que cumpliría «los deseos» de su padre «para con Hamzah».

Rania, la reina de las redes sociales

Más poder que la reina Noor parece que tiene Rania. Nacida en el seno de una familia palestina que vivía en Kuwait, Rania Al Yassin cumplió 50 años el 31 de agosto pasado. Hija de un médico de Tulkarem, en la Cisjordania ocupada, estudió empresariales en la Universidad Americana de El Cairo. Después se trasladó con su familia a Amán. La invasión iraquí de Kuwait les llevó a huir de nuevo.

Rania trabajó en Citibank y en Apple en Amán. Conoció al entonces príncipe Abdalá a principios de 1993 en una cena con amigos comunes. En una entrevista con Stellar, la reina decía que le cautivaron la sonrisa del príncipe y su desbordante energía.

Reinaba Hussein y su heredero era su hermano Hassan, así que no parecía probable que Abdalá fuera a ocupar el trono. Seis meses después de aquel encuentro se casaban. En su último aniversario de boda, Rania le dedicaba esas palabras a su esposo: «¿Cómo no enamorarme de esa sonrisa una y otra vez durante 27 años?».

Pronto, en junio de 1994, tuvieron a su primer hijo, Hussein en honor a su abuelo, hoy el heredero. Luego siguieron otros tres vástagos más: dos niñas y un niño.

Esta pandemia ha revelado y reforzado tendencias de nuestro orden global, como la desigualdad de ingresos, entre géneros y la injusticia social»

reina rania

Tanto a Noor como a Rania se les ha catalogado como referentes de la moda internacional. Especialmente Rania suele ocupar las portadas de la prensa rosa global con modelos de diseñadores de alta costura. También han tenido eco sus fiestas como la de su 40 aniversario, con 600 invitados. Pero en los últimos años, ha intentado que su imagen se asociara más a su compromiso con diversas causas sociales, desde la educación a la desigualdad.

En una entrevista reciente en la CNN, Rania decía sobre la pandemia del coronavirus: «Esta pandemia ha revelado y reforzado tendencias de nuestro orden global, como la desigualdad de ingresos, la desigualdad entre géneros y la injusticia social». Al tiempo, recordaba cómo la pobreza vuelve a aumentar por primera vez en 20 años.

«Si no nos mueve la responsabilidad moral o ética, al menos deberíamos actuar para que mejore la salud global», añadía la reina, mientras insistía en cómo los países con menos recursos deberían tener acceso a las vacunas.

Rania es una de las primeras mujeres de una casa real reinante en darse cuenta de la importancia de las redes sociales. Cuenta con 10,4 millones de seguidores en Twitter como @QueenRania y casi cinco millones en Instagram. Desde sus redes da cuenta de sus actividades sociales y difunde imágenes familiares.

Como la reina Noor hizo cuando facilitó que Steven Spielberg rodara en Petra En busca del arca perdida, para que se conocieran las bellezas del país, también es una gran relaciones públicas.

Su hijo Hussein, el heredero, también es muy asiduo en las redes sociales. Ha estudiado Relaciones Internacionales en Georgetown y fue el dirigente más joven en dar un discurso ante la Asamblea General de la ONU.

Las dos reinas tienen mucho en común. Y de ellas conocemos apenas lo que se vislumbra en las portadas de papel couché, aunque las dos también se han preocupado por causas sociales. Son las primeras en ofrecer una imagen idílica que solo parece amenazada por esos líos familiares vinculados a la herencia del trono. Como en tantas familias con menos vástagos y menos que repartir.