Por primera vez un primer ministro ha perdido una moción de censura en Suecia. Este dudoso honor le ha correspondido al socialdemócrata Stefan Löfven. El Partido de Izquierda dio un ultimátum a su antiguo aliado por una reforma de la ley de alquileres y la ultraderecha de los Demócratas Suecos salió al quite y presentó una moción de censura.

«Lo que estamos haciendo hoy, lo hacemos en plena luz. Hemos hecho todo lo posible para resolver la situación. Pero nadie ha planteado otra solución y lo que hacemos está en consonancia con lo que hemos prometido», ha dicho el líder del Partido de Izquierda, Nooshi Dadgostar, en su intervención en el Parlamento antes de la votación, según la versión sueca de The Local.

Aunque siguen en vigor las restricciones del coronavirus, todos los miembros del Parlamento han sido llamados a votar, con mascarilla. Un total de 181 diputados han apoyado la moción de censura, seis votos más que la mayoría necesaria para que saliera adelante.

Suecia se encuentra en una situación grave. Seguimos en pandemia. Arrojar al país a una crisis política no es responsable»

stefan Löfven, primer miistro

«Suecia se encuentra en una situación grave. Seguimos en una pandemia. Arrojar al país a una crisis política no es responsable», ha dicho Löfven, que o bien renuncia para que se forme otro gobierno o bien da el paso para que se convoquen nuevas elecciones antes de fin de año.

El proyecto de reforma de los alquileres, que defienden centristas y liberales, señala que el precio en el caso de nuevas propiedades puede ser acordado entre propietario y arrendador, según el valor de mercado. Los socialdemócratas decían que solo afecta a un pequeño número pero los ex comunistas creen que es un paso para la liberalización total de los precios.

Escenarios después de la batalla

Löfven lleva en el poder desde su exigua victoria en las urnas en septiembre de 2018. Lograron entonces ser el partido más votado con un 28,4% de los votos pero fue su peor resultados en 100 años. Desde entonces Löfven gobierna en minoría con los verdes y el apoyo externo de La Izquierda.

Los Demócratas de Suecia fueron el tercer partido con un 17,8% de los votos. Con su alianza contra natura, la ultraderecha sueca pretende volver a probar suerte en las urnas.

Hay tres escenarios posibles ahora: Löfven puede dimitir y sería el presidente del Parlamento el que tendría que buscar una nueva mayoría; o bien celebrar elecciones anticipadas, algo poco habitual en Suecia; o alcanzar un compromiso político que permita al gobierno seguir adelante.

Los dos principales bloques de derecha e izquierda están a la par en el Parlamento y en las encuestas están igual. No está claro que otras elecciones solucionen la situación.

Löfven, que tiene una trayectoria prolongada de sindicalista combativo con gran experiencia en los pactos, podría dimitir pero luego volver a escena. «Nadie quiere otras elecciones, y los socialdemócratas perderían más votos aún», afirma Anders Sannerstedt, politólogo en la Universidad de Lund, en declaraciones a France Presse.

No el el único que ve factible que Löfven sobreviva a este envite. Tiene siete días para buscar una salida.