Algo está fallando en Francia. La democracia está en grave crisis. O es el sistema presidencialista. Pero la abstención en esta segunda vuelta de las elecciones regionales apenas se ha modificado en relación a la primera ronda del domingo pasado: un 65% de los franceses se ha quedado en casa, según la proyección de Elabe y SFR Business para la cadena de televisión BFMTV. Son 23 puntos más que en la segunda ronda de 2015. Estaban convocados a votar a sus representantes regionales y departamentales unos 48 millones de franceses.

La mayoría presidencial (los partidos aliados a La República En Marche que avalan a Macron) no tenía ninguna esperanza de conseguir ninguna región. Quedaron en quinto puesto en la primera vuelta electoral, detrás de los Verdes, en lento ascenso. Reagrupamiento Nacional, liderado por Marine Le Pen, tenía como objetivo la conquista de Provenza-Alpes-Costa Azul (PACA), pero no lo ha logrado.

Thierry Mariani, un converso procedente de la derecha tradicional, encabezó la primera vuelta, pero ha perdido en la segunda. Ha funcionado el Frente Republicano. El ex ministro de Sarkozy se enfrentaba al actual presidente de la región, Renaud Muselier, al que han apoyado tanto el partido de Macron y sus aliados como la izquierda. Muselier ha superado el 56% mientras que Mariani ha conseguido un 43%.

La derecha tradicional y la izquierda han aguantado bien el envite de estas regionales, y han mantenido sus bastiones. Los socialistas mantienen cinco regiones y los conservadores tienen varios líderes consolidados.

Este desafío de la ultraderecha acaparaba las miradas. Pero la gran preocupación es la abstención. Nada ha logrado el dramático llamamiento del primer ministro Jean Castex en la víspera electoral. «Lanzo un llamamiento solemne a todos nuestros ciudadanos para que acudan a votar», dijo, a la par que insistía en que combatir la abstención es «una exigencia republicana».

En general, los franceses se movilizan más en la segunda ronda que en la primera pero en este caso la diferencia apenas ha sido de algo más de un punto porcentual. En la primera vuelta la abstención fue del 66,7%. De acuerdo con un sonde de Sopra-Steria, el 27% ha querido manifestar su descontento, mientras que el 23% ha confesado que ninguna opción le convencía. El 20% dice que tiene otras preocupaciones y el 18% reconoce su desinterés por el escrutinio.

«Una gran cantidad de votantes no se identifican con ningún partido político, lo que ha dado lugar a que el electorado es extremadamente fluido e impredecible. De hecho es lo que hizo posible que ganara en 2017 una personalidad poco conocida como Emmanuel Macron», decía Jean-Yves Dormagen, un politólogo experto en abstención a Politico.

«Macron ha personalizado y presidencializado el sistema, de modo que otras elecciones parecen inútiles. Todo se decide en El Elíseo de modo que la percepción es que solo importa la elección presidencial», añadía Dormagen.

Xavier Bertrand, estrella de la derecha

Estas regionales son la antesala de las presidenciales de 2022, que se celebrarán el 10 de abril la primera vuelta y la definitiva el 24 de abril. Todos las miradas se dirigían al presidente Macron, que aspirará a la reelección y la líder de Reagrupamiento Nacional, antes Frente Nacional, Marine Le Pen. Ya compitieron en 2017 y ganó Macron por 66,1% frente a un 33,1% de su rival de la ultraderecha.

En los sondeos ahora solo está a ocho puntos de ventaja sobre Marine Le Pen. Cada vez es menor el porcentaje de franceses que ven a Reagrupamiento Nacional como un peligro para la democracia. Un 42% ve a la ultraderecha como un riesgo real: son seis puntos menos que al principio del mandato de Macron.

Sin embargo, varios líderes de la derecha tradicional han quedado en buena posición en estas elecciones regionales, lo que abre el abanico con vistas a las presidenciales. Ha destacado Xavier Bertrand, ex ministro con Nicolas Sarkozy, que ha ganado claramente en Altos de Francia. Bertrand quedaría a 20 puntos de Le Pen en una segunda vuelta en las presidenciales.

Más que nunca creo que la política no está muerta, que puede servir para conseguir una vida mejor»

xavier bertrand

Bertrand se ha erigido en el estandarte de la Francia que sabe cómo frenar a la ultraderecha. «Más que nunca creo que la política no está muerta, que puede servir para conseguir una vida mejor», ha declarado. Y ha reconocido que este resultado le impulsa «para ir al encuentro de todos los franceses».

También sobresalen Laurent Wauquiez, reelegido con un 55% de los votos en Auvernia-Ródano-Alpes y Valérie Pécresse, que este domingo partía con ventaja en Iles de France, la región de París.

«Estoy más determinada que nunca a rehabilitar el sentido de la política», ha dicho Marine Le Pen, convencida de que su partido representa la verdadera alternativa. Lo cierto es que los resultados de las regionales y departamentales son mucho peores que en 2015. También han pagado el precio de la abstención.

Las presidenciales se calientan. Macron ha de concentrarse en combatir varios frentes. Bertrand emerge con fuerza. Y Le Pen aún resiste y confía en su resurrección. En la izquierda aún están por definir los nombres, pero los socialistas y los verdes darán la batalla también.