Quería ser el primero en felicitar a Donald Trump y no quiso esperar. En la madrugada del 3 al 4 de noviembre Janez Jansa, tan aficionado al Twitter como el ex presidente de Estados Unidos, escribió en esta red social: «Está muy claro que los norteamericanos han preferido a Trump por encima de Biden». A Jansa le conocen como Mariscal Twitto por sus dardos en 280 caracteres y por Tito, el artífice de la Yugoslavia de la posguerra mundial.

El primer ministro de Eslovenia no es tan conocido como Viktor Orbán pero tiene mucho en común con el jefe del gobierno húngaro: los dos fueron primer liberales forofos y ahora son populistas conversos. Eslovenia ejerce la presidencia de turno de la Unión Europea este semestre. En las instituciones europeas, y en muchas cancillerías europeas, se temen lo peor.

Cada seis meses un país preside la Unión Europea, algo que le da cierto margen de influencia en los procesos en curso. Ha terminado la Presidencia portuguesa, con el socialista Antonio Costa al frente, de marcado carácter social. A Eslovenia le sucederá Francia, uno de los puntales de la UE. El presidente francés, Emmanuel Macron, aprovechará la ocasión, ya que en abril de 2022 se celebran elecciones presidenciales. Macron aspira a la reelección.

Este martes se ha estrenado como presidente de turno en el Parlamento Europeo. Ha sido cuidadoso y ha evitado las controversias. Incluso se ha presentado como un defensor del estado de Derecho. El respeto al Estado de derecho es «importante para la confianza de los ciudadanos en las instituciones públicas y también un requisito previo para la confianza mutua entre los Estados miembros», ha dicho ante los europarlamentarios.

El tono ha sido muy diferente del esgrimido por Jansa el pasado jueves, cuando aludió a la «doble moral» de las instituciones europeas. Incluso el comisario socialista Frans Timmermans se desmarcó de la foto de grupo porque Jansa aludió a dos jueces socialistas como «comunistas».

La presidenta de la Comisión Europea, la alemana Ursula von der Leyen, ha tomado nota y ha dicho que confiaba en que el gobierno esloveno siga trabajando en lo relativo al Estado de Derecho en la UE. Este miércoles y jueves se debate en el Parlamento sobre la ley recientemente aprobada por Hungría sobre LGTBI, criticada por equiparar la homosexualidad a la pederastia.

Entre las prioridades de la Presidencia eslovena figuran superar la pandemia y la transformación ecológica y digital de la Unión Europea. La próxima semana la Comisión Europea presentará sus propuestas sobre política climática.

Los rivales de Jansa, sobre todo socialistas y verdes en el Parlamento Europeo, no se fían de las buenas formas que ha desplegado en su estreno como presidente de turno en Estrasburgo. Lo han acusado de restringir la libertad de prensa y cortar las alas al poder judicial. Le han defendido los conservadores más conservadores como la Liga de Italia.

Pero incluso algunos conservadores como Manfred Weber, quien fuera Spitzenkandidat del PPE, le ha venido a decir que respetar el Estado de derecho es clave en la UE, nada de un asunto interno. Jansa ha de nombrar a los representantes para la Fiscalía europea para que se ponga en marcha.

Los exabruptos de Jansa contra el poder judicial hacen difícil confiar en que actuará en el mejor interés de la UE»

ska keller

El más duro con Jansa ha sido el diputado neerlandés Malik Azmandi que ha recordado cómo en su país «no respeta la libertad de los medios de comunicación ni la independencia del poder judicial.. hay un olor a corrupción y nepotismo en su gobierno». Ska Keller, la que fuera Spitzenkandidat de los Verdes en las últimas elecciones europeas, ha señalado que «los exabruptos de Jansa contra el poder judicial hacen difícil confiar en que actuará en el mejor interés de la UE».

Un camaleón político

Janez Jansa (Liubliana, 1958) ha sido primer ministro de Eslovenia en tres ocasiones. En marzo de 2020 retomó el poder, después de siete años en la oposición y sus más y sus menos con la justicia. Le condenaron a dos años de cárcel en 2006 por aceptar un soborno para favorecer un acuerdo comercial con un grupo de defensa llamado Patria por valor de 300 millones de euros. Logró que el Constitucional anulase la condena en 2014 y volvió a la política. Pidió indemnización al Estado una vez prescritos los hechos.

En las elecciones de 2018 hizo suyos los argumentos anti inmigración de Viktor Orbán y ganó en un país de poco más de dos millones de habitantes donde el nacionalismo vende. No logró formar gobierno por los vetos a pactar con él pero dos años más tarde, en marzo de 2020, se alió con otras tres formaciones conservadoras al caer el gobierno progresista por falta de apoyo parlamentario.

Es líder del Partido Democrático Esloveno desde 1993. Hace 30 años, cuando Eslovenia libró una brevísima guerra, de diez días, era ministro de Defensa. Esa guerra condujo a la independencia de Eslovenia.

Creció en el seno de una familia conservadora y nacionalista, en un país dominado por el comunismo balcánico de Tito. Su padre había sido miembro de la Guardia Nacional, la milicia paramilitar eslovena que luchó con los ocupantes alemanes e italiano contra los comunistas de Tito.

Estudió Sociología, Periodismo y Ciencia Política en la Universidad de Liubliana. Después se especializó en Estudios de Defensa. A pesar de sus orígenes, se enroló en la Liga de la Juventud Socialista de Eslovenia (ZSMS) y a los 18 años le admitieron en la Liga de los Comunistas eslovenos (ZKS). Le guiaba su ambición. Sabía que fuera del partido en aquel momento no había nada.

Es una especie de mutante ideológico. Tiene mucho olfato y practica una política muy oportunista»

miguel roán, ‘balcanismos’

«Es una especie de mutante ideológico. Tiene mucho olfato político. Tiene un trasfondo de fuerte colectivismo identitario pero muy conservador. Entre 2004 y 2008, en su primera etapa como primer ministro, defendió una política muy europeísta. Eslovenia tenía peso como interlocutora en los Balcanes. En la segunda etapa como primer ministro (2012-2013) implementó unas medidas muy austeras. Practica una política muy oportunista», afirma Miguel Roán, investigador especializado en Balcanes y autor de Maratón balcánico y Balcanismos.

Una Europa de ‘machos alfa’

Defiende, al igual que Orbán, la Europa de machos alfa. Es una Europa de naciones fuerte que critica ferozmente a las instituciones europeas y que pretende que la UE se estanque y no crezca en competencias políticas ni financieras.

«Jansa se ha reflejado en Orban y Vucic (presidente serbio). Suelen aliarse con partidos pequeños lo que les permite fortalecer su poder. También por su política sobre los medios de comunicación. Aprovechan la liberalización para intervenir gracias a empresarios afines en los medios. Captan los medios a su favor. Es otra táctica que ha permitido la transición del comunismo a la economía de mercado», añade Roán.

En relación con los medios hace igual que su admirado Trump, casado con la eslovena Melania Trump, nacida en Novo Mesto en 1970. Nunca entra en profundidades ideológicas con sus rivales sino en diatribas a través de Twitter.

No duda en descalificar a periodistas, intelectuales o a las instituciones europeas. Suele referirse a los periodistas como «presstitutes» (por press y prostitute, en inglés). Sin embargo, él escribió en Mladina, órgano de prensa del Partido Comunista y estudió Periodismo. Cuando le preguntan sobre esta incongruencia, suele replicar que en aquellos tiempos el periodismo era «diferente».

El error de la UE, a juicio de Miguel Roán, es haber desatendido durante cinco años el problema que se estaba gestando en los países del Este como Polonia, Hungría o Eslovenia, con respecto a los abusos contra la libertad de prensa, la independencia judicial y, en general, la falta de respeto por el Estado de Derecho. El partido de Jansa sigue en el PPE y el de Orbán estaba hasta hace nada. Les han consentido demasiado y demasiado tiempo.

Varios líderes ultraderechistas europeos difundieron el viernes 2 de julio una declaración conjunta en contra de «la ideología burocrática y tecnocrática de Bruselas que impone normas en todas las facetas de la vida cotidiana». Rechazan el proceso federalista al que a su juicio parece abocada la UE.

Son firmantes del documento la líder de Reagrupamiento Nacional, Marine Le Pen, el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, el presidente de Ley y Justica, el polaco Jaroslaw Kaczynski, la líder de Fratelli d’Italia, Giorgia Meloni, el líder e la Liga, Matteo Salvini y el líder de Vox, Santiago Abascal, entre otros. No figura el SDS de Jansa, probablemente por su presidencia de turno de la UE.

«Desde la Presidencia de turno de la UE, Eslovenia puede fortalecer una posición peligrosa para Bruselas que es la de los países de Visegrado. Centran su agenda en anti inmigración y políticas victimistas que favorecen el conflicto entre el Este y Oeste europeo. Los debates se centran en cuestiones de identidad. Cultivan el victimismo personal, la idea de la amenaza exterior (frente al colectivo LGTBI o los migrantes) y sobre los dobles estándares de la UE. Esto puede generar una fractura. Eslovenia se ha convertido en periferia al estancarse la ampliación y eso ha generado desapego en los ciudadanos», explica Miguel Roán.

Para Jansa, un buen estratega, puede ser un buen momento para intentar recuperar ese papel más relevante que tuvo Eslovenia cuando la ampliación a los Balcanes parecía imparable. Sabe que tanto la UE como Eslovenia tienen un difícil reto por delante. Y Jansa planta cara a los desafíos con habilidad.

Nada más arrancar la Presidencia se fue a escalar el 2 de julio con el Alto Representante para la Política Exterior y de Seguridad, vicepresidente de la Comisión, el español Josep Borrell. Juntos subieron el Kredarica (2.515 metros). Tienen más cumbres por delante.