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¿Quién mató al presidente de Haití?

Un comando de 28 personas acribilló a Moïse tras torturarlo pero será difícil saber quién ordenó el magnicidio

Varios de los sospechosos de ejecutar el asesinato del presidente Juvenal Moïse, arrestados en Puerto Príncipe

Varios policías custodian a los sospechosos de asesinar al presidente Moïse. EFE

El misterio rodea el asesinato de Juvenal Moïse, el controvertido presidente de Haití, que fue asesinado en su residencia esta semana. Enemigos tenía muchos, desde los opositores que le acusaban de aferrarse al poder hasta el régimen venezolano frente al que se plantó. Su esposa, Martine, resultó herida de gravedad en el asalto y está siendo atendida en un hospital de Miami.

Es una testigo clave del crimen y su versión de los hechos aportará luz. Sin embargo, una cuestión es quiénes y cómo ejecutaron el magnicidio. Y otra más compleja saber quién está detrás del crimen.

En su primer mensaje una vez a salvo, la primera dama ha dicho: «Estoy viva gracias a Dios, pero he perdido a mi esposo… En un abrir y cerrar de ojos, los mercenarios entraron a mi casa y acribillaron a mi esposo a balazos… Este acto no tiene nombre porque hay que ser un criminal sin límites para asesinar a un presidente como Juvenal Moïse, sin siquiera darle la oportunidad de decir una sola palabra»

En la madrugada del miércoles un comando compuesto por más de dos decenas de hombres fuertemente armados entró en la residencia de Pelerin 5, en el acomodado barrio de Pétionville donde vivía el presidente y su familia. Los efectivos entraron simulando una operación de la agencia antidroga de EEUU, la DEA.

La mayor parte de los atacantes son colombianos y hay también dos estadounidenses. Unas fuentes apuntan que llevaban varios meses en Haití, pero otros medios colombianos sitúan a parte del grupo a principios de junio en República Dominicana haciendo turismo.

Los responsables de seguridad del presidente han de comparecer ante la Justicia la semana próxima. Son sospechosos por su inacción.

Ayuda a EEUU y la ONU

Haití ha pedido a EEUU y la ONU el envío de tropas para proteger sus puertos, aeropuerto y otros enclaves estratégicos, según ha confirmado el ministro de Asuntos Electorales, Mathias Pierre a la agencia France Presse. Hay aún ocho mercenarios fugados.

A su vez, el Senado de Haití, donde apenas un tercio de sus miembros están en activo, ha designado a su presidente, Joseph Lambert, como presidente, lo que supone un desafío a la legitimidad del primer ministro interino, Claude Joseph, según informa la agencia Efe. Esta decisión agrava la disputa por el poder en Haití.

Lo encontramos acostado boca arriba: … boca abierta, ojo izquierdo perforado. Tenía un agujero de bala en la frente, uno en cada pezón, tres en la cadera, uno en el abdomen»

juez carl henry destin

La descripción que ha realizado el juez de paz Carl Henry Destin sobre el estado del cadáver, que ha publicado Le Nouvelle Liste, da escalofríos. «Lo encontramos acostado boca arriba: pantalón azul, camisa blanca manchada de sangre, boca abierta, ojo izquierdo perforado. Tenía un agujero de bala en la frente, uno en cada pezón, tres en la cadera, uno en el abdomen», dijo el magistrado. Eran un total de 12 impactos de bala del calibre 9 milímetros.

La hija del presidente, Jomarlie Juvenal Moïse, se escondió en la habitación de su hermano. Jomarlie y sus dos hermanos están «en un lugar seguro». El personal de servicio contó cómo habían entrado al grito de «operación de la DEA». No hubo intercambio de disparos con el personal de seguridad ni tampoco hubo heridos entre ellos. También saquearon la residencia.

Este viernes también se supo que el presidente fue torturado antes de ser acribillado a balazos. «Le partieron un brazo y un pie. Después recibió el impacto de 12 balas», relató el ministro de Asuntos Electorales, Mathias Pierre, en una entrevista con la W Radio de Colombia. Según Pierre, el comando buscaba «una carta de renuncia» que Moïse se negó a firmar.

Este ministro dijo al medio colombiano: «Eran muchos los que buscaban en Haití que el presidente renunciara y se fuera», a pesar de que «ya había un calendario y un decreto de elecciones».

En dos meses se iban a celebrar elecciones en Haití. Moïse no se podía presentar. Pero insistía en que se convocara también un referéndum constitucional. Quería reformarla. Sus críticos dicen que para mantenerse en el poder, que tenía que dejar en febrero de 2022. Sus defensores argumentan que su delito fue ir contra el statu quo.

En una entrevista con El País, el presidente Moïse defendía que su mandato acababa en febrero de 2022, mientras que sus opositores decían que su tiempo había acabado ya. Apuntaba a los grupos económicos más perjudicados por sus decisiones, como los Vorbe, como los que promovían el golpe para impedir que acaba su mandato. «Un pequeño grupo de oligarcas está detrás del golpe y quiere apoderarse del país».

A los oligarcas se unían los opositores que le veían como una amenaza, incluso a sus rivales en su partido. Poco antes de morir había nombrado como primer ministro a Ariel Henry en sustitución de Claude Joseph. Sin embargo, fue Claude Joseph quien dio a conocer el asesinato del presidente.

Operación relámpago contra el comando

La Policía Nacional de Haití ha presentado un balance de las operaciones contra el comando que cometió el magnicidio. Según el director general de este cuerpo, Léon Charles, están bajo arresto 15 colombianos y dos estadounidenses de origen haitiano. En total, el comando lo formaban 28 personas, 26 de ellos colombianos. Tres colombianos fueron abatidos por la policía y otros ocho están en busca y captura.

Tanto el jefe de la policía como el primer ministro, Claude Joseph, agradecieron a los ciudadanos por su colaboración. En las imágenes difundidas en redes sociales se vio cómo algunos querían linchar a los sospechosos.

«La mejor forma de rendir honor a la memoria del presidente Juvenal Moïse es hacerle justicia», ha dicho el primer ministro interino, Claude Joseph. Horas después del crimen, Claude Joseph impuso el toque de queda para evitar el caos, en sus palabras, y decretó 15 días de luto nacional.

Varios de los miembros del comando se habían refugiado en la embajada de Taiwan en Haití. Ahí fueron arrestados por la policía haitiana.

Los estadounidenses que participaron en el asalto a la residencia del presidente de Haití han sido identificados como James J. Solages, de 35 años, que vivía en Florida y había trabajado como guardia de seguridad en la embajada de Canadá en Haití. El otro se llama Joseph Vincent, de 55 años. De acuerdo con el juez Clément Noël, los dos aseguran que el ataque se llevaba preparando un mes, según ha publicado The New York Times.

Los dos haitiano-americanos mantienen que fueron reclutados como intérpretes y que la misión era detener al presidente. Y señalan que quien estaba al frente de la operación se hacía llamar Mike y hablaba inglés y español. Uno de ellos, James Solages, había trabajado como agente de seguridad de Dimitri Vorbe, vicepresidente de la compañía eléctrica Sogener, con quienes se había enfrentado el presidente Moïse.

Dos de los colombianos abatidos son Mauricio Javier Romeo Medina y Duberney Capador Giraldo. Según el diario colombiano El Tiempo, son ex sargentos.

Muchas son las incógnitas sobre el crimen en Pétionville. ¿Obedece a una motivación política? ¿Tiene algo que ver con las drogas, ya que invocaron el nombre de la DEA? ¿Qué papel tiene Colombia? ¿Y Venezuela?

Haití es uno de esos países donde el infortunio forma parte del ADN nacional. La nación se forjó fruto del sufrimiento de los esclavos, nació endeudada y luchó contra los desastres naturales. No hay orden ni control. Son las pandillas las que tienen el poder. De Moïse sabemos que era un empresario de éxito, de origen humilde, que quería cambios, que planteaban serios problemas a algunos poderosos. Es posible que ni siquiera el comando que le ejecutó sepa para quién trabajaba. Y todo esto ha sucedido en un país donde desde 2003 el vudú es religión oficial.

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