En su residencia en los alrededores de Puerto Príncipe el presidente de Haití, Juvenal Moïse, de 53 años, ha sido asesinado. No ha sido en un acto público multitudinario sino en su casa en Puerto Príncipe. Así está la situación en Haití.

Un grupo de individuos, varios de ellos hispanohablantes, han entrado en la vivienda y le han matado. La primera dama, Martine Moïse, ha resultado herida de bala y se debate entre la vida y la muerte. Ha informado de los hechos el primer ministro interino, Claude Joseph, en un comunicado, que ha sido facilitado a los medios españoles por la embajada de Haití en Madrid.

En su primera alocución, el primer ministro ha impuesto el toque de queda. «Las fuerzas vivas de la nación evitarán que el país caiga en el caos», ha declarado.  Ha declarado 15 días de duelo nacional.

En el comunicado previo, el primer ministro había calificado el crimen como «odioso, inhumano y bárbaro». A su vez, llamaba a la población a la calma. De acuerdo con el comunicado, «la situación de seguridad está bajo control de la Policía Nacional y de las Fuerzas Armadas». Termina el texto con esta frase: «La democracia y la República vencerán».

Desde el terremoto de 2010, el presidente de Haití vive en una residencia particular. El Palacio Nacional quedó arrasado aquel fatídico 12 de enero. Estaba ubicado en el mismo sitio que el anterior palacio presidencial, arrasado por una revuelta en 1869.

Este magnicidio tiene lugar dos meses antes de las elecciones presidenciales y legislativas, convocadas para el próximo 26 de septiembre. Juvenal Moise no podía ser candidato. Para esa misma fecha el fallecido presidente había convocado un referéndum para aprobar una nueva Constitución en la que se ampliarían sus poderes. Este proyecto no cuenta con el apoyo de la oposición ni de la comunidad internacional.

Haití vive una gravísima crisis política desde mediados de 2018. El pasado 7 de febrero Juvenal Moïse denunció que la oposición, en coordinación con los jueces, tramaba un golpe de Estado.

Un presidente en dificultades

El presidente asesinado había perdido el control del Legislativo desde el año pasado y había dicho que seguiría en el cargo hasta el 7 de febrero de 2022, si bien la oposición rechazaba que permaneciera tanto tiempo. Interpretan la Constitución de distinta forma.

Moïse había sido elegido en octubre de 2015 para un mandato de cinco años. El escrutinio fue suspendido por fraude. Pero fue elegido un año después. Moïse, a quien llaman el hombre banana por hacer fortuna con esta fruta, era hijo político del presidente conservador Michel Martelly.

Hubo protestas donde se demandó su dimisión, especialmente importantes en el verano boreal de 2018. Ese año tendrían que haberse celebrado legislativas y municipales pero se suspendieron.

Moïse contaba con el apoyo de Estados Unidos para permanecer un año más en el poder, a pesar del rechazo de parte del Partido Demócrata. Haití lleva tiempo sumido en una oleada de violencia imparable. Muchos hablan de una deriva duvalierista del sistema, o una macoutización, en alusión a los tonton macoute, los matones de Duvalier, que tenían sometido el país.

Consternación en la embajada en Madrid

El embajador de Haití en España, Louise Marie Montfort Sentil, está consternado por lo sucedido. Hace poco coinicidió con el presidente Moïse en Turquía.

«Tenía un objetivo muy claro. Quería dejar como legado un cambio del orden constitucional con el fin de favorecer la cohesión social. El país necesita una reforma estructural para salir de la situación recurrente en que vivimos. Todos están de acuerdo en que hay necesidad de una nueva Constitución. Estaba muy determinado a seguir trabajando por el bienestar de los ciudadanos», afirma el embajador en conversación telefónica con El Independiente. El diplomático asegura que «nadie podía imaginar que iba a perder la vida» en este empeño.

Aún no se sabe quiénes han ejecutado este asesinato, pero todo indica que son mercenarios. ¿A servicio de quién?

«La vida es sagrada. Esperamos que la muerte del presidente marque un punto de inflexión para los haitianos que queremos construir un país. Confío en que este crimen no quede impune y que los responsables respondan ante la ley, que la democracia prevalezca y que el gobierno tome las medidas necesarias para garantizar la estabilidad», dice Montfort Sentil.

En principio, las elecciones previstas para dentro de dos meses se mantienen. «Es la única vía para renovar el personal político. Aún es pronto, pero el calendario se mantendrá», añade.

Según el embajador, Moïse cumplía su mandato en 2022, ya que la Constitución fija un mandato de cinco años que empezó en 2017.

 ¿Y ahora qué? «Es difícil saber qué pasará. Como embajador quiero que sirva como punto de inflexión para que cada uno tome conciencia de que no podemos ir más allá. Estamos inmersos en una crisis profunda. Es una crisis política, económica, sanitaria. Ojalá sirva para que reflexionemos y de ahí podamos avanzar hacia una sociedad más justa e inclusiva», señala el embajador.

Moïse quería favorecer un cambio estructural del país. «Quería cambiar el statu quo. Poner fin a la corrupción, por ejemplo. Hemos visto que eso tiene sus consecuencias. Quienes se aprovechan del sistema no lo veían con buenos ojos».