Varios haitianos se congregan cerca de un muro con la imagen del presidente asesinado, Juvenal Moïse

Varios haitianos, junto a un mural del presidente asesinado, Juvenal Moïse, en Puerto Príncipe. EFE

América Latina | Internacional

Por qué Haití no levanta cabeza

Es el país más pobre de América, el más castigado por la naturaleza y un Estado fallido con instituciones endebles

Sostiene el escritor Jean-Baptiste Mackerson que a Haití siempre le pesó ser la primera república independiente del mundo. «Un país pequeño que le ganó la guerra a Napoleón». Pero fue una victoria pírrica. Solo Estados Unidos logró su independencia antes en el continente. Sin embargo, para lograr el reconocimiento de Francia e impedir que la guerra siguiese tuvo que pagar un alto precio: 150 millones de francos (unos 20.000 millones de euros en la actualidad). Era una indemnización por las propiedades que habían perdido los franceses y por la liberación de los esclavos. Equivalía a diez veces el presupuesto del gobierno haitiano. Así sería imposible su progreso. Hoy es la definición del Estado fallido.

A esa deuda de la independencia hay que sumarle la corrupción, la explotación, la violencia, la injerencia extranjera, la inestabilidad política, las dictaduras y las desgracias ligadas a la naturaleza. Haití está sobre la falla principal de las placas tectónica de Norteamérica y el Caribe y en el paso de los huracanes de la región.

Haití es el país más pobre de América. La renta per capita no llega a los 800 dólares. Más del 60% de la población vive con menos de dos dólares al día. Unos dos millones de personas se han visto forzadas a emigrar.

Este país de 11 millones de habitantes que coexiste en la isla llamada La Española con la República Dominicana fue escenario en 2010 de uno de los terremotos más devastadores que se recuerdan. Tuvo su epicentro a 15 kilómetros de la capital.

La magnitud del seísmo, unida a la fragilidad de las edificaciones y la miseria, provocaron un escenario estremecedor: más de 316.000 muertos, 350.000 heridos, miles de casas derruidas, 1,5 millones de personas sin hogar. El daño económico superó el 120% del PIB del Estado, unos 8.000 millones de euros.

Seis años más tarde el huracán Matthew barrió el suroeste del Haití. Murieron 573 personas y dos millones resultaron damnificadas. En agosto de 2020 pasó el huracán Laura y dejó decenas de fallecidos.

El coronavirus no ha hecho más que empezar su expansión. Hay algo más de 19.000 contagios y 462 muertos, pero apenas se hacen PCR y las nuevas variantes multiplican el número de contagios. El presidente del Supremo falleció recientemente por coronavirus.

Haití está expuesta a problemas geopolíticos por encima de sus posibilidades. Pagó una deuda muy alta por la independencia y está en el curso de las tormentas que pasan por el Caribe»

max sattonay

«Haití está expuesta a problemas geopolíticos por encima de sus posibilidades. Le marca ser la primera república independiente negra. Porque le hicieron pagar una deuda muy alta. Y tiene la mala suerte de estar en el curso de las tormentas que pasan por el Caribe. Cuando sucedió el terremoto, la ONU entró a protegerles y los soldados nepalíes llevaron el cólera. Les pasa de todo», afirma Max Sattonay, asesor de la Cámara de Comercio del Caribe en Europa.

Los haitianos tienen una larga historia de padecimientos. Han tenido que sufrir bajo la dictadura de Papa Doc Duvalier que impuso uno de los regímenes más tiránicos y corruptos de la historia moderna en los 28 años que estuvo al frente. Los tonton macoutes, paramilitares al servicio del dictador, dominaban las calles.

Ahora son las pandillas las que ejercen el control. En el mes de junio más de 150 personas resultaron asesinadas y otras 200 fueron secuestradas en la zona metropolitana de Puerto Príncipe, según un informe del Centro de Análisis e Investigación en Derechos Humanos, citado por la BBC.

Foto: La residencia del presidente Juvenal Moïse, donde fue asesinado / EFE.

Muerte de un presidente

En el terremoto de 2010 el Palacio Nacional quedó arrasado. El presidente Juvenal Moïse (Trou du Nord, 1968) vivía en una residencia en Pétionville, una zona en las colinas de Puerto Príncipe. En la madrugada del miércoles entró un comando armado en el domicilio. Mataron al presidente y la primera dama resultó gravemente herida. Está recibiendo tratamiento en Miami. Los tres hijos de la pareja resultaron ilesos.

Veinticuatro horas más tarde el ministro de Comunicación, Frantz Exantus, anunciaba que se había abatido a cuatro de los mercenarios y se había detenido a otros dos. También liberaron a tres agentes que habían sido secuestrados, según informa France Presse.

El embajador haitiano en Washington, Bocchit Edmond, ha declarado a The Guardian que los atacantes estaban bien organizados y entraron en la residencia presidencial diciendo que eran de la DEA (Agencia Antidroga de Estados Unidos).

En videos que circulan por las redes sociales, se escucha a un hombre que informa en inglés con acento estadounidense que es una operación de la DEA. Los vecinos dijeron que escucharon disparos y a gente vestida de negro. No hay datos que indiquen que hubo más víctimas en el ataque.

El primer ministro interino, Claude Joseph, que había sido reemplazado por Ariel Henry que iba a preparar el país para las elecciones del 26 de septiembre, ha sido quien ha informado de la muerte del presidente en un comunicado. Horas más tarde, ha comparecido ante los medios para imponer el toque de queda y el luto durante 15 días.

«Esto ha sido obra de profesionales, podrían ser mercenarios. Hay quienes dicen que algunos hablaban español», ha apuntado el diplomático haitiano en EEUU al medio británico. «Es un acto de barbarie. Un ataque a nuestra democracia».

El país necesita una reforma estructural para salir de la situación recurrente en que vivimos»

Louis Marie Montfort Saintil

En Madrid, el embajador haitiano en España, Louis Marie Montfort Saintil, evocaba con consteranción su último encuentro con el presidente Moïse en Turquía. «El presidente tenía un objetivo muy claro. Quería dejar como legado un cambio del orden constitucional con el fin de favorecer la cohesión social. El país necesita una reforma estructural para salir de la situación recurrente en que vivimos. Todos están de acuerdo en que hay necesidad de una nueva Constitución. Estaba muy determinado a seguir trabajando por el bienestar de los ciudadanos», ha dicho el embajador en conversación telefónica con El Independiente

Juvenal Moïse había incomodado a muchos poderosos, así que la lista de quienes podrían haberle ordenado su asesinato es larga. Le odiaban los senadores que podrían perder sus puestos si finalmente se imponía la versión de Cámara unicameral, familias de potentados a los que había apartado de negocios como la electricidad (los Vorve) y desde fuera se había plantado frente a la Venezuela de Maduro.

Inestabilidad política

En 35 años Haití ha tenido más de 20 gobiernos. La Constitución impide más de un mandato presidencial. Los críticos de Moïse le acusan por mantenerse en el poder un año más, mientras que sus defensores cuentan como arranque no cuando cedió la Presidencia Michel Martelly, su predecesor, en 2015, sino cuando él asumió, en 2017.

«Es un país muy inestable. Solo permiten un mandato presidencial con el fin de evitar la tendencia dictatorial. Cada cuatro años cambian de presidente y de rumbo. Así no hay continuidad», comenta Sattonay, quien añade que Moïse era un presidente muy contestado.

La actual crisis política se origina en 2015. Martelly finalizó su mandato. Hubo elecciones pero el resultado se encontró con la contestación de las calles. Así Juvenal Moïse no asumió hasta un año después, en febrero de 2017. De ahí que él defendiera que podía seguir hasta febrero de 2022. Estados Unidos le respaldó.

Su última etapa ha estado marcada por las protestas sociales, especialmente en 2019. Al malestar económico y político se suma un escándalo mayúsculo de corrupción: funcionarios del gobierno se habrían embolsado unos 3.500 millones de euros en ayudas de un programa de asistencia petrolera.

En dos meses se iban a celebrar elecciones a las que Moïse no podía presentarse. También el presidente quería que se votase un referéndum para cambiar la Constitución. Sus rivales le acusaban de querer ampliar los poderes presidenciales y él se presentaba como quien plantaba cara a la oligarquía

Desde la vecina República Dominicana se sigue la situación con gran temor. «Esto se venía venir. Desde que empezó el año la situación era crítica. La República Dominicana estaba alerta. Ahora el gobierno dominicano ha cerrado las fronteras con Haití. Está reforzando el espacio aéreo y marítimo. Solo pueden entrar dominicanos que estén en Haití y demuestren que son residentes en Dominicana. Y solo a un aeropuerto», relata Alejandra Lora, consultora en comunicación de Ideograma en República Dominicana. 

En Dominicana viven legalmente medio millón de haitianos, pero hay muchos más ilegales. La inestabilidad puede acrecentar el flujo de migrantes hacia el oeste en La Española.

Haití tiene una gran debilidad institucional y esto se aprecia en salud, educación… A ello se suma que son las pandillas las que ejercen el control»

alejandra lora

«Haití tiene una gran debilidad institucional y esto se aprecia en educación, salud… A eso se suma que ahora son las pandillas las que ejercen el control. República Dominicana está preocupada por esta situación», añade Alejandra Lora. Es el país sin ley, donde es posible matar al presidente en su casa sin que se sepa qué ha hecho para protegerle sus guardias.

A finales de junio, uno de los líderes más poderosos de estas bandas, Jimmy Cherizier, alias Barbacoa, ex policía, dijo que iba a librar una revolución contra las élites empresariales y políticas del país. Barbacoa encabeza una asociación de nueve pandillas haitianas.

La Española había sido descubierta por Cristóbal Colón en 1492. Pasó ayer su primera Navidad en tierra desde que salió hacia las Indias. Treinta años más tarde pasó a ser colonia francesa. Haití fue la perla de las Antillas para Francia. Allí se producía cacao, café, algodón, tabaco, índigo azúcar… Era el destino de una tercera parte de los esclavos del mundo. Morían jovencísimos dada la crueldad y severas condiciones de trabajo.

Una vez independizados, tardaron 122 años en pagar la indemnización impuesta para alcanzar su mayoría de edad como nación. Ni la historia ni la naturaleza han sido generosos con Haití.

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