Las catástrofes naturales vuelven a cebarse con los más pobres. En esta ocasión en forma de huracán, bajo el nombre de Matthew. Y el escenario, de nuevo, Haití. Sólo seis años después de que un terremoto devastara la capital, el país más pobre del Caribe no había terminado de recuperarse cuando se ha visto azotado por un ciclón que ya ha sido catalogado como el más fuerte de la última década, alcanzando el nivel 5 a su paso por el Atlántico.

Matthew ya se ha cobrado la vida de casi un millar de personas, pero se prevé que esta cifra vaya en aumento a medida que los equipos de rescate puedan acceder a las zonas más remotas: «Ahora únicamente se puede pasar en 4×4 y en algunos sitios sólo se puede acceder en helicóptero o por mar, pero todas las embarcaciones tienen prohibido el paso salvo las militares», explica el jefe de la delegación de Cruz Roja Española en Haití, Hugo Gimbernat.

La pesadilla se repite. Pocos haitianos han podido olvidar el seísmo que redujo a escombros su capital, Puerto Príncipe. La duración fue poco más de un minuto, pero acabó con años de sueños. Más de 200.000 muertos y 1,5 millones de desplazados -aún siguen 50.000- y un país hecho escombros. Ese fue el balance de aquel fatídico 12 de enero de 2010, cuyas consecuencias seguían latentes en el país.

Gran parte de la población de la isla caribeña ha vivido en situación de extrema vulnerabilidad desde el terremoto, que se produjo a 10 kilómetros de profundidad y estuvo acompañado de varias réplicas posteriores, provocando graves inundaciones e incontables destrozos. En aquella ocasión, la escasez de agua trajo consigo una epidemia de cólera que provocó más de 10.000 muertes, algo que intentan prevenir ahora.  Y no sólo eso. Según datos de a Oficina de Ayuda Humanitaria y Protección Civil de la Comisión Europea (ECHO), en septiembre de 2015, 45.030 personas vivían en 35 campos considerados en riesgo de un desastre natural, debido a que los mismos se construyeron en el primer hueco disponible tras el terremoto. El desastre natural llegó.

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Fuente: Reliefweb

Fuente: Reliefweb L.S./R.O.

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Fuente: Reliefweb

Fuente: Reliefweb L.S./R.O.

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Y ahora, Matthew

El pasado martes, el huracán cruzaba el suroeste de la isla a casi 230 kilómetros por hora dejando a su paso lluvias torrenciales y graves inundaciones. El gobierno de Haití cifra en un millón y medio las personas afectadas «de distinta forma», 350.000 de las cuales precisan ayuda humanitaria. Con los puentes derribados, Les cayes (Los cayos), una de las ciudades más sufridas, ha quedado incomunicada: «Es una zona que incluso en condiciones normales es poco accesible», señala Gimbernat. Ahora, todavía más.

Las numerosas casas destruidas y hospitales inundados son sólo algunas de las consecuencias del paso de Matthew. La contaminación de los puntos de agua y la agrupación masiva de personas son las principales preocupaciones, según el jefe de la delegación de Cruz Roja, que cifra en 70.000 las familias desplazadas que deben cobijarse en los refugios habilitados, que rondan los 1.300.

Pero «reagrupar a tanta gente conlleva cierto peligro», advierte Gimbernat, que teme que aparezcan enfermedades que ya sufrieron los haitianos tras el terremoto de 2010, como el cólera. A ello se suma la falta de medios de producción, ya que los campos también se han inundado y «la campaña agrícola de todo el año ha quedado arrasada». A la espera de ayuda humanitaria, los daños en las infraestructuras son tales que nadie se atreve a hacer una previsión de recuperación.

Los organismos de emergencia siguen llegando a comunidades severamente afectadas por el fenómeno, mientras que decenas de personas heridas han empezado a llegar a la capital, Puerto Príncipe, desde la ciudad de Dame Marie, en el sur, informa la agencia Efe.

El Gobierno haitiano ha asegurado que la situación es catastrófica en el sur del país y ha apelado a la ayuda internacional. «La destrucción es muy considerable», dijo el presidente interino de Haití, Jocelerme Privert, quien aseguró que muchos países han ofrecido asistencia a Haití, que aún no se ha recuperado de los estragos del terremoto de 2010. «Por ahora estamos tratando de mejorar la situación de urgencia y el Gobierno está trabajando» en ello, subrayó. También han pedido una movilización internacional urgente, algunas ONG, que expresaron hoy su temor a un agravamiento de la crisis humanitaria en Haití tras el paso del huracán.