«Ya hay sangre en las calles cubanas. La represión de la dictadura cubana ya ha causado muertos y heridos. No tenemos los nombres porque cerraron el acceso a la información». Rosa María Payá (La Habana, 1989) es una luchadora. Le viene de familia. Es hija del disidente Oswaldo Payá, fallecido en un accidente de automóvil hace ahora nueve años en el que estuvo implicado el español Ángel Carromero y que su familia y su partido, el Movimiento Cristiano Liberación, atribuyen a la seguridad del régimen castrista.

En el libro póstumo de su padre, La noche no será eterna, que vino a presentar a España junto a su madre, Ofelia Acevedo, se apunta que el opositor cubano murió en «un acto perpetrado por agentes del Estado». Rosa María Payá ha recogido el testigo de su padre y desde Miami lucha activamente por los derechos humanos en Cuba. Lidera una iniciativa ciudadana denominada Cuba decide. Su objetivo es promover la celebración de «un plebiscito vinculante para iniciar la transición a la democracia».

En relación con este estallido social, desde Cuba Decide abogan por no negociar con el régimen sino exigir la salida de la dictadura y la liberación de presos políticos, demandar la aplicación de sanciones y exigir responsabilidad social a las empresas privadas.

Para Payá, la invitación de Borrell al régimen cubano de «escuchar a los manifestantes no es suficiente». En las calles, afirma la activista, quieren la salida de la dictadura. «Borrell debería estar apoyando al pueblo cubano y no hacer declaraciones que no tienen ninguna utilidad. Esperamos que la UE tome acciones concretas y que no se mantenga un acuerdo de diálogo y cooperación que solo beneficia económicamente a la dictadura y a los represores del pueblo cubano que sí están usando las armas contra los manifestantes», declara la activista a El Independiente.

La UE aprobó en diciembre del año pasado un régimen global de sanciones contra individuos involucrados en abusos graves de derechos humanos. «Toda la cúpula del régimen tiene las manos manchadas de sangre por la represión de los últimos días. Borrell debe aplicar el mecanismo global de sanciones contra los represores, contra los que son responsables de los detenidos, los desaparecidos, los muertos en mi país en los últimos días», sentencia.

España: pueblo o dictadura

También se dirige Rosa María Payá, a demanda de este diario, al gobierno español, especialmente al nuevo ministro de Exteriores, José Manuel Albares, a quien pide que «apoye públicamente la demanda de libertad y fin de la dictadura que hace el pueblo cubano desde las calles». También solicita que proponga a la UE «suspender de inmediato el acuerdo de cooperación y activar el mecanismo global de sanciones contra los líderes de la dictadura responsables de la represión».

En esa línea, ha escrito un tuit este sábado en el que insta al gobierno de España a que decida «si está de parte del pueblo cubano que pide libertad o es cómplice de una dictadura que dispara contra el pueblo desarmado».

El ministro español de Exteriores, José Manuel Albares, dijo en un tuit nada más tomar posesión que «España defiende el derecho a manifestarse libre y pacíficamente y pide a las autoridades cubanas que lo respeten. Defendemos los derechos humanos sin condiciones».

Y demandó la liberación de Camila Acosta, la periodista de ABC y Cubanet, a quien el régimen arrestó por grabar las protestas y acusa de poner en peligro la seguridad del Estado. Este viernes ha salido de prisión y está en arresto domiciliario

Este viernes ha sido Michelle Bachelet, Alta Comisaria de la ONU para los Derechos Humanos, quien ha instado a las autoridades cubanas a que liberen a todos los apresados tras las protestas del domingo 11 de julio. «Es particularmente preocupante que estos arrestados estén incomunicados y que haya gente desaparecida. Todos los que han sido detenidos por ejercer sus derechos han de ser liberados», ha dicho la ex presidenta de Chile a la par que pedía que se restaurase la conexión a Internet y se buscaran soluciones dialogadas.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, quien fuera vicepresidente en la época de la apertura a Cuba con Obama, ha sido firme al describir a Cuba como un «Estado fallido». La Administración de Biden descarta una intervención militar, como demandan algunos sectores desde Florida, el Estado de EEUU donde se han hecho fuertes los cubanos exiliados. Díaz-Canel contestó a Biden que EEUU no había logrado vencer a Cuba tras décadas de bloqueo.

La isla militarizada

Payá asegura que los cubanos entienden que «la salida de la crisis es el fin de la dictadura y así lo manifestaron en las calles el 11 de julio. Es lo que gritaban: libertad, abajo la dictadura, patria y vida. Protestaron en 45 ciudades y pueblos. La respuesta ha sido una gran represión. Buena parte del país está militarizada. En Santiago no pueden caminar ni de un barrio a otro. Hay presencia de las boinas negras, la policía… después de la llamada al combate de parte del títere de los Castro, Díaz-Canel, contra los manifestantes».

La activista cubana denuncia que hubo muertos y heridos. Circulan por las redes algunos videos de personas indefensas tiroteadas. Hay más de 400 detenidos y un número impreciso de desaparecidos. A los que han soltado los han advertido de los riesgos que corren si persisten. No pueden salir de sus casas. También ha denunciado en sus redes cómo el régimen está reclutando incluso a jóvenes de 16 años para que salgan a las calles a reprimir a los manifestantes.

En una intervención este miércoles, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, aseguró que iban a juzgar a los implicados en las protestas «sin abusos» y reconoció que si bien había mercenarios y delincuentes, había algunos que esgrimían quejas legítimas.

Muchos de los que salieron a protestar en las calles en San Antonio de los Baños, una localidad de 50.000 habitantes, pedían que se atendieran sus necesidades básicas: luz, agua, abastecimiento de alimentos… Al sentirse desatendidos, las demandas pasaron a ser políticas. Y gracias a las redes sociales la ola de indignación se extendió por toda la isla. Sorprendió tanto al régimen como a los intelectuales que han abanderado las protestas del Movimiento San Isidro o el 27-N.

En la isla la situación es de tensa calma. Desde Miami siguen saliendo a las calles con la esperanza de que esto sea el principio del fin. Este sábado está convocada una manifestación en la Torre de la Libertad. En Cuba ese brote espontáneo de indignación que emergió el 11-J ha sido cercenado con violencia.