Nadie está a salvo en el Afganistán que han dejado a la deriva las tropas internacionales. Pero quienes están más en peligro son las mujeres en ese Afganistán donde como en la novela de Yasmina Khadra ya no se escuchan las golondrinas sino los graznidos de los cuervos y los aullidos de los lobos. Las familias con hijas jóvenes a su cargo huyen de cualquier localidad que ven amenazada por los talibanes. El primer destino es Kabul, pero de ahí también cada vez más afganos quieren salir. Es una pesadilla que ya vivieron en los 90.

«La lucha contra el terrorismo es la lucha por los derechos y la dignidad de los mujeres», dijo Laura Bush, primera dama de Estados Unidos en diciembre de 2001. Después de los ataques del 11-S, el entonces presidente George W. Bush se había comprometido en acabar con esa lacra. Veinte años más tarde las tropas estadounidenses van a concluir su salida de Afganistán. Y con ellas, los efectivos de otros países, como España.

Fue Barack Obama quien anunció el inicio de la retirada en 2014 y ahora quien fuera su vicepresidente va a culminarla. En pocas semanas el país ha quedado a merced de los talibanes, que ya se han hecho en menos de diez días con el control de nueve capitales de provincia, entre ellas algunas tan simbólicas como Kunduz donde se deplegó el contingente alemán. La mayoría están en el norte.

En Nimroz los talibanes difundieron un edicto que ordenaba a las familias que tuvieran jóvenes solteras que las casaran con talibanes»

Mònica bernabé

También dominan Zaranj, en la provincia meridional de Nimroz, en la frontera con Irán y Pakistán. «En Nimroz los talibanes difundieron un edicto que ordenaba a las familias que tuvieran jóvenes sin casar que las casaran con los talibanes. Muchas familias dejan sus hogares para intentar salir de las zonas expuestas a los talibanes. Un amigo de Herat me ha dicho que va a llevar a sus hermanas a Kabul por si acaso llegan hasta allí. Hay un temor terrible a violaciones, matrimonios forzados, raptos, y asesinatos», explica Mònica Bernabé, quien estuvo ocho años cubriendo Afganistán y ahora es reportera en el diario Ara.

«En las zonas conquistadas han destruido los edificios gubernamentales y han matado a los relacionados con el gobierno y las fuerzas de seguridad. Cuando los talibanes estuvieron en el poder, en los 90, encerraron a las mujeres en las casas y les privaron el acceso a la educación y la sanidad. Todo indica que irán en esta dirección», añade Bernabé, autora del libro Afganistán. Crónica de una ficción.

«Recen por mí»

Es lo que presagia el testimonio recogido por The Guardian de una joven afgana de 22 años que solía trabajar como periodista. «Hace dos días que dejé mi casa y mi vida porque los talibanes tomaron el poder en mi ciudad. Aún sigo huyendo y no encuentro un lugar seguro… No puedo escribir con mi nombre ni decir dónde estoy. Toda mi vida ha saltado por los aires en pocos días… Tengo mucho miedo y no sé qué pasará conmigo».

La joven reportera narra cómo su jefe le puso sobre aviso porque los talibanes irían a por ella. Logra escapar con ayuda de un tío suyo primero y luego de un pariente más lejano. Siempre va con chadari o burqa. Esta prenda se convierte en su escudo para evitar ser reconocida.

«La mayoría de las mujeres y niñas que conozco también salieron huyendo de la ciudad y buscan ponerse a salvo. No puedo parar de pensar en todas mis parientes, amigas, vecinas… en todas las mujeres de Afganistán», dice esta periodista bajo el anonimato. Tanto ella como sus colegas de profesión han escrito contra los talibanes y temen su venganza. Su relato es estremecedor y concluye: «Todo o que puedo hacer es seguir corriendo y esperar que la vía para salir de la provincia se abra pronto. Por favor, recen por mí».

En las zonas que han caído bajo control de los talibanes las mujeres son el grupo más vulnerable. Este 2021 está siendo especialmente trágico para la población civil. En la primera mitad de 2021 han muerto más mujeres y niños que en cualquier otro semestre desde 2009, según un informe de la ONU.

Desde mayo la violencia es cada vez más intensa en Afganistán. También la están sufriendo los niños, como ha denunciado Unicef. Este lunes esta organización informó de que al menos 20 niños habían muerto y 130 habían resultado heridos en la provincia de Kandahar; otros dos niños fallecieron en Khost, y en Patkia otros cinco niños. «Estas atrocidades son evidencia de la naturaleza brutal y la escala de la violencia que sufre el país. Los niños no deben pagar por este empeoramiento del conflicto», decía el comunicado.

Retroceso a la Edad Media

La situación de las mujeres distaba de ser idílica en estos años pasados. Sin embargo, se habían intentando avances, sobre todo en cuestión de educación, sanidad y derechos políticos. Según la Constitución, al menos un 25% de los puestos del Parlamento han de ser ocupados por mujeres.

«En las ciudades del norte, con menor influencia talibán, había cierta participación en la vida política. También empezaron a trabajar fuera de casa y comenzaron a ir a la escuela, a la universidad…», señala Mònica Bernabé.

Aún así recuerda la reportera cómo Afganistán es un país donde las mujeres sufren una violencia estructural que a veces la ejercen las propias mujeres, además de los hombres. Una mujer ni siquiera puede decidir si le practican una cesárea o no si hay complicaciones en el parto. Aún así la situación con los talibanes para las mujeres se traduce en un retroceso a la Edad Media.

«Los talibanes tienen un plan: hacerse con el poder y establecer un emirato en tierras afganas», según explica la periodista de RTVE Pilar Requena, autora de Afganistán. No van a ceder hasta lograrlo, en su opinión. «Solo si la retirada de tropas internacionales se parara y se presionara a Pakistán, un actor decisivo en el auge de los talibanes, podría evitarse el abismo al que parece destinado Afganistán».

Los talibanes saben que no les van a recibir con los brazos abiertos. Van a arremeter contra todo aquel que se ponga de por medio… Su objetivo es crear un emirato»

pilar requena

Advierte Requena cómo los talibanes son ahora mucho más peligrosos que en los años 90 porque saben que gran parte de la población civil, entre ellos las mujeres que han podido acceder a la educación, les va a recibir con un claro rechazo. «Muchas mujeres van a intentar plantarles cara, pero es muy complicado. Los talibanes saben que no les van a recibir con los brazos abiertos. Van a arremeter contra todo aquel que se ponga por medio. En el territorio que están ocupando están violando los derechos humanos y fuerzan a las mujeres a casarse. ¿Qué más necesitamos ver para darnos cuenta de que hemos perdido lo que se ha hecho en estos 20 años? Hemos perdido una oportunidad única. Nos recibieron con los brazos abiertos. Nosotros les hemos fallado. Primero les colocamos a los señores de la guerra y ahora nos vamos sin cumplir los compromisos, por una cuestión de política interna, sobre todo de EEUU. Y los demás hemos seguido como comparsas», dice Requena.

Recuerda esta periodista que ha informado sobre Afganistán en el terreno en numerosas ocasiones cómo en la conferencia de Bonn, hace dos décadas, los expertos decían que serían necesarios al menos 25 años de presencia militar y otros 50 años de acompañamiento financiero. Pero cuando llevábamos apenas 13 años Obama anunció la retirada. Los talibanes solo han tenido que esperar».

Con gran pesar, Requena advierte que en Afganistán se está preparando un polvorín que nos va a estallar. «¿Vamos a soportar ver la caída de Kabul como la caída de Saigón? Van a envalentonar los yihadistas de todo tipo en Oriente Medio, el Magreb, Mali… Estamos abriendo esa puerta. Luego no nos sorprendamos de las consecuencias. Tendrá consecuencias muy claras en nuestras vidas».