Birgitte Nyborg, la líder danesa del Partido Moderado en la serie Borgen (nombre coloquial de la sede de los tres poderes en Dinamarca), tiene cuatro cabezas en Alemania: Robert Habeck y Annalena Baerbock, colíderes de los Verdes, y Christian Lindner y Volker Wissing, presidente y secretario general de los Liberales. La imagen en la que aparecen los cuatro después de su primer encuentro tras las elecciones del 26 de septiembre está marcada de simbolismo. Son los que tienen en sus manos cómo será la próxima coalición de gobierno en Alemania.

Las elecciones legislativas del 26 de septiembre culminaron con tres partidos ganadores (socialdemócratas, Verdes y Liberales) y tres perdedores (los conservadores de la Unión, y los extremos, Die Linke y Alternativa para Alemania). Olaf Scholz, vicecanciller y ministro de Finanzas desde 2018 con la canciller Angela Merkel, se alzó con la victoria con el 25,7% de los votos, seguido por la Unión (CDU y CSU) que se hundió hasta el 24,1, su peor resultado desde 1949. Pierde 49 diputados. Más de dos millones de alemanes dejaron de votar a los conservadores para apoyar al SPD o los Verdes.

Hubo dos movimientos insólitos el día de las elecciones: por un lado, el líder conservador Armin Laschet no reconoció la victoria del socialdemócrata Olaf Scholz y se ofreció a formar gobierno con Liberales y Verdes. El líder socialcristiano Markus Söder sí felicitó a Scholz el lunes 27 y luego dijo que la Unión no tenía un mandato sino que estaba ahí en caso de que se necesitara. Asumiría la responsabilidad de formar gobierno, pero el mandato le correspondía, en principio, al SPD.

A Söder le va bien que la Unión pase a la oposición y así puedan desembarazarse de Laschet. Söder tiene en su punto de mira ser candidato a canciller dentro de cuatro años.

Aún así, siguen en el juego, porque Verdes y Liberales han decidido hacer valer su peso conjunto (suman 210 escaños, cuatro más que el SPD) y tomar la iniciativa. El líder liberal, Christian Lindner, ofreció a los Verdes reunirse y explorar los puntos en común y los Verdes recogieron el guante.

Es importante entrar directamente en el proceso. Si se inserta un tornillo en ángulo, nunca se volverá a enderezar… Ese tornillo se ha insertado muy recto, por lo que hemos arrancado bien para formar un nuevo gobierno»

robert habeck, colíder verdes

Este viernes se han visto por segunda vez y este fin de semana se encontrarán con socialdemócratas y conservadores como si fuera una carrera de citas rápidas. Primero se ven los liberales con el SPD, luego con la Unión y en paralelo los Verdes con el SPD.

De su primer encuentro data esa foto de los cuatro primeros espadas que colgaron en Instagram con un mensaje común: «En la búsqueda de un nuevo gobierno, sondeamos similitudes y puentes entre divisiones. Incluso encontramos algunos. Tiempos emocionantes».

El colíder de los Verdes, Robert Habeck, que dio en primavera un paso atrás para que fuera Annalena Baerbock candidata a canciller, dijo: «Es importante entrar directamente en un proceso: si se inserta un tornillo en ángulo, nunca se volverá a enderezar… En cualquier caso, este tornillo se insertó muy recto en los primeros días, por lo que fue un buen comienzo para la formación de un nuevo gobierno». La comparación es muy alemana, dada la gran afición al bricolaje. La aspirante a canciller de los Verdes, Annalena Baerbock, habló sin reparos de «un momento histórico».

En la misma línea ha hablado Christian Lindner, líder de los Liberales, se refirió a que el mandato de los electores era construir algo «nuevo»: «Creemos que la forma en que nos hablamos y la forma en que nos esforzamos por encontrar soluciones en una atmósfera de confianza genera esperanza y motivación para muchas personas».

Los equipos listos

El equipo negociador de los Verdes está formado por los dos colíderes, Annalena Baerbock y Robert Habeck, junto a los jefes del grupo parlamentario, Katrin Göring-Eckardt y Anton Hofreiter. También estarán en la mesa Winfried Kretschman, presidente del gobierno de Baden-Württemberg, que gobierna con los conservadores, la ex vicepresidenta del Bundestag Claudia Roth, y el europarlamentario Sven Giegold, junto a Rita Lang y Britta Haßelmann. En 2017 llevaba la voz cantante el diputado de origen turco Cem Özdemir, que ahora no está en primera línea.

Por parte de los Liberales, además de Lindner y Wissing, están Marco Buschmann, Nicola Beer, Johannes Vogel, Lydia Hüskens, Bettina Stark-Watzinger, Michael Theurer, Harald Christ und Moritz Körner.

Los socialdemócratas están encabezados por el vicecanciller Olaf Scholz, los dos líderes del partido, Saskia Esken y Norbert Walter-Borjans, el secretario general Lars Klingbeil, el jefe del grupo parlamenario Rolf Mützenich y la presidente del gobierno regional de Renania-Palatinado, Malu Dreyer, que encabeza una colación semáforo.

En el equipo conservador respaldan a Armin Laschet, el secretario general paul Ziemiak, el grupo parlamentario Ralph Brinkhaus, así como los jefes de gobierno regional de Hesse, Volker Bouffier, Schleswig-Holstein, Daniel Günther, y SAjonia Anhalt, Reiner Haseloff. También están Thomas Strobl, Julia Klöckner, Silvia Breher y Jens Spahn, ministro de Sanidad en el gobierno saliente. Por parte de la CSU participan Markus Söder, Alenxancer Dobrindt, Markus Blume, Dorothee Bär y Stefan Müller.

«Es simbólico que los Verdes y Liberales hayan querido tomar la iniciativa de las conversaciones. No están de acuerdo en el socio prioritario: los Verdes prefieren a los socialdemócratas y los liberales a la Unión, pero no suman para formar gobierno solo con ellos. Este arranque conjunto es una manera de visualizar claramente que ellos son necesarios», afirma Carme Colomina, investigadora principal en el CIDOB.

La imagen de los cuatro líderes es un guiño a la lectura generacional de los resultados: los jóvenes han apostado por liberales y verdes. Es una imagen de futuro. Están creando la narrativa de la negociación»

carme colomina, cidob

«Es un guiño a la lectura generacional de los resultados: los jóvenes han apostado por liberales y verdes. Es una imagen de futuro. Incluso a nivel de imagen los cuatro negociadores tiene mucho de crear la narrativa de la negociación», añade Colomina.

Los Liberales fueron los favoritos de los primeros votantes y los Verdes ganaron entre los menores de 30 años. Es decir, son los partidos políticos con más futuro de Alemania. Sus líderes también son más jóvenes: tanto Lindner como Baerbock son cuarentañeros. Habeck y Wissing han pasado los 50 años, pero conservan cierta apariencia juvenil, sobre todo si los comparamos con Laschet o Scholz, en la sesentena.

Los Volksparteien van perdiendo fuerza (hace apenas 23 años el SPD ganaba con un 40% y la CDU/CSU cosechaba cifras similares) mientras que los partidos pequeños de centro ganan más peso. De todas las coaliciones que suman son dos las que ahora se están trabajando: semáforo ( Verdes y Liberales con socialdemócratas) y Jamaica (Verdes y Liberales con conservadores).

El 59% de los alemanes está a favor de que pacten con el SPD (semáforo) y el , al 76% le gustaría que el socialdemócrata Olaf Scholz fuera canciller, según una encuesta de Forschungsgruppe Wahlen para la emisora de televisión ZDF.

La imagen del acercamiento transmitía tranquilidad a los alemanes. En la memoria está la ruptura de negociaciones de coalición en 2017. El objetivo entonces era una coalición Jamaica con la Unión, Liberales y Verdes. Lindner rompió la baraja y dejó a la canciller Merkel descompuesta. No había química entre Merkel y Linder. «Es mejor no gobernar que gobernar mal», dijo entonces el líder liberal. Era necesario romper con esa idea de división insalvable entre Verdes y Liberales.

Lo que les une

Verdes y Liberales han mostrado su pragmatismo y sus ganas de gobernar un país necesitado de reformas. La canciller Angela Merkel se marcha con una gran popularidad después de 16 años en el poder, que cumplirá el 22 de noviembre. Si sigue como canciller interina el 17 de diciembre, batirá el récord de Helmut Kohl, quien fuera su mentor.

Sin embargo, Alemania necesita un impulso. En palabras del dirigente liberal Johannes Vogel, «Alemania necesita pensar en décadas, no en el día siguiente». Es una crítica velada a la política reactiva de la Gran Coalición, que ha cogobernado en el poder 12 de los 16 años de la era Merkel.

A Verdes y Liberales nos une el deseo de renovar el país… no buscamos un compromiso de mínimos sino un proyecto de futuro para renovar Alemania en las próximas décadas»

david henneberger, fundación f. Naumann

«A Verdes y Liberales nos une el deseo de renovar el país. En algunas áreas hay diferencias: finanzas y políticas para el cambio climático, sobre todo pero la meta es común. Nuestra meta es muy ambiciosa en la reducción del CO2. Queremos poner los límites y que el mercado decida cuál es la forma más eficiente para ahorrar el CO2», señala David Henneberger, director de la Fundación Friedrich Naumann para la Libertad en Madrid.

Destaca el portavoz de los liberales en España cómo «Verdes y Liberales no buscamos un compromiso de mínimos sino un proyecto de futuro para renovar Alemania en las próximas décadas». Y subraya cómo «Europa es clave para todos. Están a favor de una Europa mejor preparada para actuar en el mundo».

Tanto ecologistas como liberales son defensores de los derechos civiles, por ejemplo están a favor del voto a los 16 años y la legalización del cannabis, y en política exterior coinciden en cómo Europa debe reforzarse frente a China o Rusia.

Lo que les separa

Sobre el papel hay grandes diferencias. Si bien los dos partidos son los que presentaban un programa más ambicioso, de reformas profundas, unos son más defensores de que el Estado las impulse (Verdes) mientras que los Liberales confían en la acción del mercado.

«La parte más difícil es la programática. El cambio climático es el tema más sensible para los Verdes donde quieren marcar una diferencia y los ritmos son diferentes. Los Verdes quieren recortar las emisiones de 2038 a 2030 pero los Liberales quieren ofrecer incentivos a las empresas que hagan la transformación verde. En la agenda social los Verdes van más allá, y todo ello tiene su traducción en política europea», señala Colomina, investigadora del CIDOB.

La Unión Europea mira con atención el desenlace de estas conversaciones, que en el mejor de los casos concluirían antes de fin de año. Muchos temen que si Lindner consigue ser ministro de Finanzas los frugales en la UE ganen un aliado y la mutualización de la deuda sea una excepción y no la regla. Sin embargo, fuentes liberales recuerdan cómo los diputados del grupo Renew (liberales) apoyaron la creación de los fondos de recuperación Next Generation UE.

En suma, lo fundamental es que los dos partidos tienen ganas de gobernar y son pragmáticos. «Saben que han de resolver sus contradicciones, como nos decía el eurodiputado de los Verdes, Reinhard Bütikofer. Los dos saben que si quieren influir en el futuro de Alemania han de estar en el gobierno. No tienen más salida que un acuerdo. Han de evaluar qué es lo imprescindible para cada partido», concluye Carme Colomina.

Alemania, que este domingo celebra el Día de la Unidad, vive momentos históricos. Está en marcha un cambio generacional y una transformación verde y digital. Aún está por ver si la llevará adelante un gobierno social, liberal y verde o conservador, liberal y verde. Pero será, con gran probabilidad, liberal y verde.