En Portugal desde la Revolución de los Claveles, en 1974, nunca han caído unos presupuestos. De ahí la gran expectación que ha despertado la votación de este miércoles en el Parlamento en Lisboa. El primer ministro, el socialista Antonio Costa, había reconocido su “frustración personal” al ver la deriva del acuerdo con el Bloque y el Partido Comunista, conocido como geringonça. En la votación finalmente los presupuestos han sido rechazados. Costa, que siempre mira hacia delante, quiere transformar esa derrota en una victoria con «una mayoría reforzada y estable». Portugal huele a elecciones.

El Partido Socialista los ha apoyado con 108 votos y se han abstenido el PAN (animalistas) y dos diputadas no inscritos. El Bloque de Izquierdas y el Partido Comunista han votado en contra como la derecha y la ultraderecha. En total, 117 noes y 1o8 síes más tres abstenciones. Ahora tiene la palabra el presidente, Marcelo Rebelo de Sousa. Está en su mano disolver el Parlamento y convocar elecciones anticipadas.

En la noche del miércoles el presidente, a quien todos llaman por su nombre de pila en Portugal, Marcelo, ha cenado con el primer ministro, Antonio Costa. Nada más terminar la votación ha ido a un cajero a sacar dinero antes del encuentro, como si hubiera corrido de su cuenta el gasto. Estos días mantendrá reuniones con el resto del arco parlamentario. El 3 de noviembre se reúne el Consejo de Estado y será entonces cuando se hará pública la decisión. Probablemente, la convocatoria de elecciones a principios de 2022.

Costa, con la cabeza bien alta, según ha comentado, ha dicho que aceptará lo que decida el presidente de la República, Marcelo Rebelo de Sousa. «Estamos dispuestos a gobernar por duodécimos (prorrogar el presupuesto de 2021 y revalidarlo mes a mes) o bien ir a elecciones», ha señalado. Será sin duda el candidato del Partido Socialista. El líder de Chega, Andrés Ventura, ya preveía que los portugueses acudirán a las urnas el 16 de enero.

Tengo la conciencia tranquila porque hemos presentado un buen presupuesto, con garantías… El gobierno ha hecho su parte»

antonio costa, primer ministro

En su alegato final, muy aplaudido por las filas socialistas, el jefe del gobierno de Portugal, Antonio Costa, ha asegurado que «ha hecho todo lo que estaba a su alcance para sacar adelante los presupuestos de 2022». Ha recordado que con la abstención del Bloque y el Partido Comunista es suficiente para lograr la luz verde al tiempo que les ha instado a que no solo sean partidos de protesta, sino también de soluciones. «Tengo la conciencia tranquila porque hemos presentado un buen presupuesto, con garantías», ha añadido. «El gobierno ha hecho su parte», ha remarcado.

Ha enumerado todo lo que está en juego con los presupuestos. «¿Cuál es la justificación de este rechazo? ¿Qué razonamiento hay detrás?», ha planteado Costa. «Nadie quiere un cheque en blanco. Se trata de poner en marcha los compromisos adquiridos», ha señalado. Y ha agregado que se tumban los presupuestos por otras razones distintas a los presupuestos. «Hemos puesto en marcha la agenda laboral más ambiciosa que podíamos plantear», ha dicho.

Costa no se ha olvidado de aludir a la relevancia que tiene en clave europea la aprobación de los presupuestos. «Hemos luchado para tener una respuesta conjunta a esta crisis». De ahí la relevancia de unos presupuestos aprobados para 2022 con los que poder recibir los fondos.

Ha reconocido que la derrota de hoy puede ser la victoria de mañana. «La derecha ha cerrado por derrumbe y claramente aún no es una alternativa a la gobernabilidad del país», ha señalado. Y en previsión de lo que vendrá ha anunciado: «Confío en que esta victoria de la derecha sea pírrica y que esta pueda convertirse en una mayoría fortalecida, estable y duradera «. De hecho, Costa es quien partiría como favorito.

La ‘geringonça’ ha muerto por la obsesión por la mayoría absoluta [de los socialistas]»

carolina martins, bloque de izquierda

Los partidos a la izquierda de los socialistas han sido duros en el debate parlamentario. Catarina Martins, portavoz del Bloque de Izquierda, ha dicho que el gobierno no ha planteado nada nuevo en el debate. «La geringonça ha muerto por la obsesión por la mayoría absoluta [de los socialistas]», ha dicho Martins. Para la líder del Bloque es «incomprensible» la actitud de Costa y su gobierno por su inamovibilidad sobre los presupuestos.

En la misma línea, el líder del Partido Comunista, João Oliveira, ha señalado que su formación no puede dejar a los trabajadores a su suerte. «Sabemos que hay soluciones siempre que haya voluntad política», ha apuntado. «No convirtamos este debate en un discurso en busca de culpables», ha añadido. A su juicio, el gobierno ha dado muestra de «su incapacidad» y su acantonamiento en la izquierda por mantenerse en el poder.

Los fondos europeos, pendientes

En la jornada del martes, Costa había dicho: “Nos piden un pase mágico y no hay pase mágico que nos permitan sobrepasar la responsabilidad y el equilibro”. El presidente, Marcelo Rebelo de Sousa, había reconocido sus contactos para evitar lo que se anticipaba como una cadena de problemas. Sin presupuestos, Portugal retrasaría la llegada de los 9.700 millones de euros de los fondos europeos. 

Costa ha cedido todo lo que podía. En los últimos días el gobierno ha introducido modificaciones sobre el salario mínimo, que finalmente sobrepasará los 700 euros en 2022, ha aumentado las indemnizaciones por despido y las pensiones. También hay cambios para mejorar el sistema de salud, que ha sufrido por la pandemia. Tras el sufrimiento, ahora Portugal puede presumir de ser uno de los cinco países del mundo con mejor índice de vacunación

Sin embargo, la izquierda (Bloque y Partido Comunista) ha presionado hasta el final para ir más allá. A pesar de que la convocatoria electoral, sobre el papel no les favorece. Costa, que hasta el último minuto ha dicho que no iba a dimitir porque su responsabilidad es hacer frente a las dificultades, quiere evitar las elecciones. Incluso estaba dispuesto a gobernar con los mismos presupuestos ajustados mes a mes. Insiste en que si hay más concesiones, sufrirán las empresas pequeñas y medianas. 

El socialista Antonio Costa gobierna en minoría desde 2015, cuando se creó la geringonça, una alianza hasta entonces inconcebible para desplazar al conservador Passos Coelho del poder. Costa ganó en las elecciones legislativas de hace dos años aunque sigue necesitando el apoyo externo del Bloque y los comunistas. No quiso formar un gobierno de coalición. 

“Si la mayoría que se formó en noviembre del 2015 se considera agotada y ya no hay más camino para andar es una enorme frustración personal”, ha dijo Costa. Los socialistas contaban con 108 escaños, diez menos de la mayoría necesaria para sacar adelante los presupuestos. Pero con la abstención de la izquierda del Bloque y los comunistas les habría bastado para sacarlos adelante.

Dejó claro Costa que sería el candidato. Su idea inicial era retirarse en 2023 y quizá aspirar a un puesto en las instituciones europeas. Los portugueses son especialmente hábiles para promover sus candidaturas en puestos internacionales. El actual secretario general de la ONU es Antonio Guterres, quien fuera primer ministro de Portugal (1995-2002). 

Y Costa no lo tiene mal de cara a una votación. Los sondeos le dan mejores datos que en 2019. Rondaría el 39%, según un promedio de encuestas de Politico. Sin embargo, sus hasta ahora aliados, el Bloque y el Partido Comunista, iban a la baja en los sondeos.

Los conservadores del Partido Social Demócrata (conservador) están aún decidiendo quién será su líder. En principio, no lo iban a votar hasta diciembre. Rui Rio, actual presidente, se enfrenta al eurodiputado Carlos Rangel por el liderazgo de la derecha. Rangel ha hecho responsable a los socialistas «de arriesgar a que el país se quede sin rumbo». 

Los que tienen el viento a favor son los populistas de ultraderecha de Chega (Basta). Aspiran a entrar en el gobierno con la derecha. Sería una jugada de póker de mal jugador que el órdago de la izquierda sirviera para encumbrar a la ultraderecha. 

Mañana jueves se ven en Trujillo el socialista portugués Antonio Costa y el español Sánchez. Ambos en dificultades por su flanco izquierdo. Celebran una cumbre hispanoportuguesa bajo la sombra de esta crisis ibérica.