El 22 de noviembre de 2005, a las 14.24 horas en Berlín, Angela Merkel (Hamburgo, 1954) juraba como canciller federal y se convertía en la primera mujer en este puesto. Han pasado 16 años y ahora está a la espera de que se forme el nuevo gobierno, que si las negociaciones entre socialdemócratas, liberales y Verdes terminan con éxito, estará encabezado por el hasta ahora vicecanciller, el socialdemócrata Olaf Scholz.

Había crecido en la República Democrática Alemana, hija de un pastor protestante, y como política se había formado con el canciller Helmut Kohl a quien superará en longevidad en el poder si sigue en funciones el próximo 17 de diciembre. Deja el cargo por voluntad propia. Ninguno de sus predecesores gozaron de ese privilegio. En Herlinde Koelbl. Angela Merkel. Portraits 1991-2021, (editorial Taschen) la fotógrafa Herlinde Koelbl refleja la evolución de Angela Merkel desde que era ministra de Mujer y Juventud en 1991 en el primer gobierno de la Alemania unificada.

Herlinde Koelbl se fija especialmente en la mirada de Angela Merkel, una mujer a quien no le gusta que le hagan fotografías. "Merkel es científica y como tal es introvertida. Los políticos son extravertidos porque siempre están expuestos al público y les gusta. Cuanto más conocidos sean, más posibilidades de ser elegidos o reelegidos. A Merkel no le gusta, pero lo acepta", dice Koelbl en conversación con El Independiente. "Empieza en 1991 muy tímida pero va ganando confianza y seguridad. Su lenguaje corporal habla de esta evolución. En mis fotos trato de llegar a la esencia del político, a su núcleo, por eso no han de sonreír, y les retrato sin señales de poder siempre con el mismo fondo, muy austero, muy puro".

Destaca la fotógrafa que Angela Merkel es muy inteligente, muy lista. "Su estilo político está impregnado de su condición como científica. Es una persona analítica que no se deja llevar por las emociones. Reacciona de forma pragmática y decide así después de analizar. Merkel, al contrario de otros políticos, no es vanidosa y por eso no se deja seducir por el halago. Es excepcional entre los poderosos". Según Koelbel, siempre se muestra "dueña de sí misma" en público. En las distancias cortas tiene mucho sentido del humor. "Hay dos Angelas Merkel: una Merkel en público, la canciller, que ha sido fuerte a las críticas y los prejuicios, y otra Angela, que ha protegido mucho su vida privada, que es su tesoro".

A la fotógrafa le sorprende de Merkel cómo nunca le pidió elegir las fotos. "Siempre me dejó que hiciera yo el trabajo sin inmiscuirse. Eso es extraordinario". Eso es porque "siempre tiene su ego controlado. No lo he visto en los hombres que ejercen el poder".

Para Koelbl Merkel es una figura excepcional en la política alemana. Una mujer que lleva más de tres décadas en primera fila, 16 años como canciller y que siempre ha sido fiel a sí misma. Como llegó, sin alharacas, se va. Ha empezado la cuenta atrás. Echaremos de menos esa mirada de curiosidad infinita.

Una tímida Angela en 1991

Es el retrato favorito de Herlinde Koelbl de la serie que recoge en 'Portraits 1991-2021'. Según la fotógrafa, "hay timidez, mira de abajo a arriba, en la mirada pero ya se vislumbra su fortaleza, a pesar de su inexperencia". La escenificación es siempre la misma para destacar al político y su lenguaje corporal. Cuando empezó Merkel, que venía del mundo científico, era más retraída pero sus ojos destilan inteligencia y curiosidad. 
Herlinde Koelbl/Taschen

"El poder crea adicción pero soy más adicta a la amistad"

En 1998 los conservadores perdieron el poder frente al socialdemócrata Gerhard Schröder que pactó un gobierno de coalición con los Verdes, liderados por Joschka Fischer. La Unión (CDU y CSU) comienza un calvario que acabará con la defenestración de Helmut Kohl. Y será Merkel quien dé el paso de romper el cordón umbilical con su mentor. En la conversación con Koelbl en 1998, antes de esa ruptura, ya se ve una Merkel convencida de su papel si bien asegura que le gustaría saber cómo dejar la política en el momento apropiado. "El poder crea cierta adicción, pero más aún la amistad", confiesa. En la imagen, hace el gesto que se ha convertido en un símbolo: los dedos se tocan y forman un corazón. Era una forma de tener las manos ocupadas sin gesticular en exceso. 



Herlinde Koelbl/Taschen

2008, su primer mandato como canciller

Merkel asume como canciller el 22 de noviembre de 2005. Nadie pensó que aquella joven científica de la RDA que dio sus primeros pasos como ministra de Mujer y Juventud llegaría a ser líder de la CDU y candidata a canciller. Menos que lograra permanecer cuatro mandatos consecutivos y se retirara por deseo personal. Ha sido la canciller de las crisis, pero ha sobrevivido a esas dificultades con estoicismo. 
Herlinde Koelbl/Taschen

"Nunca le ha interesado la moda"

Merkel ha conservado luz en su mirada, según relata Herlinde Koelbl. En 2011 ya había empezado su segundo mandato. Es una de las pocas mujeres con poder en Europa y en el mundo. Son años muy difíciles después de la crisis financiera que hizo que el euro se tambaleara. Las críticas contra ella en los países del sur de Europa eran feroces. "El poder muestra el carácter verdadero del ser humano. Y Merkel siempre ha respetado al otro. Es empática", señala la autora de 'Traces of Power'. 
Herlinde Koelbl/Taschen

Adiós a una canciller excepcional

No se ha presentado a las elecciones de este año y ha dicho que se dará cuenta de que no está en el cargo cuando escuche por la radio que hablan de algún problema y se dé cuenta de que ya no le compete a ella ocuparse de ello. Herlinde Koelbl destaca cómo Merkel se va por su propia voluntad y con la imagen personal inmaculada. "No ha sido protagonista de ningún escándalo y eso tiene mucho que ver con su manera de entender el poder", dice.  Es sin duda un referente en Alemania y en Europa. En breve podrá dedicarse a caminar, leer libros de Historia y asistir a conciertos de ópera con su pareja, el científico Joachim Sauer. 
Herlinde Koelbl/Taschen