Es «el juicio de la década», según la prensa estadounidense. Desde este lunes se sienta en el banquillo de los acusados en el tribunal federal de Manhattan Ghislaine Maxwell, hija del magnate mediático Robert Maxwell. Está acusada de reclutar con engaños a decenas de menores para que mantuvieran relaciones sexuales con su íntimo amigo Jeffrey Epstein. El millonario depredador fue arrestado el 6 de julio de 2019 y se suicidó en prisión un mes después. ¿Es Ghislaine Maxwell un chivo expiatorio que pagará los delitos de su ex novio o realmente fue cómplice de sus fechorías?

Tras ser detenida el 2 de julio de 2020 en New Hampshire, donde se había refugiado, sus abogados escribieron a la juez Alison Nathan para solicitarle la prisión domiciliaria: «A veces el punto más simple es el más determinante: Ghislaine Maxwell no es Jeffrey Epstein«.

La abogada Bobbi C. Sternheim ha seguido esta línea en su primera comparecencia y describió a Ghislaine Maxwell como «el chivo expiatorio» de un proceso malogrado por el suicidio de Epstein. «Desde el principio de los tiempos siempre hay una Eva que es acusada de tentar a Adán con la manzana. A las mujeres se les culpa del mal comportamiento de los hombres», según informa The New York Times.

La abogada pidió a los miembros del jurado que fueran escépticos sobre los testimonios de las cuatro mujeres que dicen haber sufrido abusos por parte de Epstein, con la ayuda de Ghislaine Maxwell. «Este caso es acerca de recuerdos, manipulación y dinero».

Desde el principio de los tiempos siempre hay una Eva que es acusada de tentar a Adán con la manzana»

bobbi c. sternheim, abogada de maxwell

Según la letrada, los testimonios de las mujeres que siendo menores habrían sufrido abusos estaría motivado por el deseo de obtener dinero de un fondo que se formaría para compensar a las víctimas de Epstein. Es decir, les movería la codicia. Bobbi Sternheim ha descrito a Epstein como «una especie de James Bond del siglo XXI» y las acusadas se habrían visto atraídas por él y por la posibilidad de obtener grandes sumas de dinero.

La Fiscalía, sin embargo, ha explicado que Ghislaine Maxwell se portaba como una «depredadora» que se encargaba de cazar a las jóvenes que más atractivas resultaran a su insaciable amante. «La acusada explotó sexualmente a las jóvenes», ha señalado Lara Pomerantz, asistente del fiscal. Ghislaine Maxwell, una mujer elegante, inteligente y atractiva, hacía que las chicas, muchas veces menores, normalizaran lo que era una conducta abusiva y se las ponía en bandeja a Jeffrey Epstein, que había sido su novio y luego fue su amigo y socio.

Ghislaine Maxwell, que cumple 60 años el 25 de diciembre, hace frente a seis cargos por su papel en facilitar la explotación sexual en connivencia con Epstein. La pena puede superar los 80 años de cárcel. La socialite mantiene su inocencia. Según sus abogados, está encarcelada en unas condiciones que parecen las de Hannibal Lecter. En un cuarto de reducidas dimensiones, casi siempre aislada y con escasas condiciones higiénicas.

«Como una hermana mayor»

Annie Farmer era una de las jovencitas que cayó en las redes de Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell. En 1995 su hermana Maria trabajaba como recepcionista en la residencia de Epstein en Nueva York. Así conoció a Ghislaine. «Era la que organizaba todo en casa de Jeffrey. Así nos lo dejó claro él», contó Maria Farmer a la cadena ABC. Cuando Ghislaine le preguntó si tenía familia, le habló de su hermana, Annie, aún en el instituto, quien iba a buscar universidad pronto. Ghislaine le comentó que se lo diría a Jeffrey para que pudiera ayudarle. Y a Maria le pareció una buena oportunidad para su hermana.

Epstein entonces ofreció a la madre que Annie pudiera unirse a un grupo de jóvenes que iban a formar parte de un programa de estudios. Ghislaine sería la acompañante de Annie. Viajaron juntas al rancho de Epstein en Nuevo México, en Santa Fe, pero allí se dio cuenta de que allí no había más estudiantes, ni programa de estudios.

«Me había llevado documentación para escribir un ensayo sobre autores británicos y Ghislaine me habló del tema. Era muy astuta y muy rápida. Te hacía sentir como si fuera tu hermana mayor», recordaba Annie Farmer en un documental de la cadena de televisión ABC.

Si Jeffrey Epstein me lo hubiera propuesto, me habría asustado, pero como era ella, no lo hice… Eran realmente buenos para instigarte a saltarte las normas»

annie farmer, víctima

Ghislaine se la llevó de compras a Santa Fe y le animó a adquirir ropa y unas botas vaqueras que le gustaron. Hasta ahí le parecía que había sido un malentendido pero nada más. Pero luego Ghislaine le comentó que a Jeffrey le encantaban los masajes en los pies y que sería una buena idea que aprendiera a hacerlos. «Si Epstein me lo hubiera dicho, me habría asustado, pero como era ella, no lo hice… Eran realmente buenos en coordinarse para saltarse las normas».

Fueron los tres al cine y vieron una película Primal Fear (Las dos caras de la verdad), con contenido sexual. «Estaba junto a Epstein y allí empezó a tocarme», señalaba. En otro momento Ghislaine le convenció para hacerle un masaje. Y le quitó la sábana que cubría su pecho y le tocó. Epstein se metió directamente en su cama y trató de practicar sexo con ella. «Me quedé petrificada. Salí de la cama y me encerré en el baño». Para Annie Farmer está claro que los dos trabajaban «como un equipo».

Annie Farmer no contó nada a su hermana hasta mucho tiempo después. En 2019 denunció a Jeffrey Epstein y a Ghislaine Maxwell y aceptó una compensación económica a cambio de retirar la demanda. El caso de Annie Farmer fue uno de los primeros en conocerse.

Otra de las jóvenes que ha alcanzado notoriedad es Virginia Roberts Giuffre, quien habría sido reclutada por Ghislaine Maxwell cuando trabajaba en el resort de Donald Trump en Florida. Aún no había cumplido los 18 años. Según Giuffre, Maxwell le presentó a Jeffrey y recuerda cómo él estaba tumbado en una camilla de masaje. Maxwell le invitó a desnudarse y los dos le tocaron. Estuvo con ellos durante años y le convirtieron en su «esclava sexual». Su demanda es la primera en la que Ghislaine figura como cómplice.

Virginia Roberts Giuffre es quien acusa al príncipe Andrés de Inglaterra, amigo de Ghislaine Maxwell y también de Jeffrey Epstein, de haber mantenido relaciones sexuales con ella cuando era menor, en 2001. En el programa Panorama de la BBC, Giuffre dijo: «Él sabe lo que ocurrió. Yo sé lo que ocurrió, y solo uno de los dos está diciendo la verdad. Y sé que soy yo… No acepten sin más que no pasó nada. Esto no es una sórdida historia sexual. Esto es la historia de cómo se traficó conmigo. Es una historia de abusos y de su realeza».

El príncipe Andrés negó incluso conocer a la joven, a pesar de que hay fotos que lo confirman. Este escándalo le llevó a renunciar a un papel relevante en la Casa Real británica.

Un tándem con dinero e influencias

El tándem que formaron Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell parecía perfecto. Epstein aportaba el dinero y su olfato para los negocios. Había pasado en poco tiempo de profesor de matemáticas a inversor certero. Y Ghislaine le ofreció una agenda de lujo. Los dos tenían entre sus conocidos a los Trump, los Clinton, y el príncipe Andrés, entre otros.

Ghislaine Maxwell había nacido un Día de Navidad en 1961. Era la novena hija de la prole de Robert Maxwell, un auténtico selfmade man. Robert Maxwell provenía de una familia de judíos de Checoslovaquia y en el Reino Unido empezó desde cero y se cambió hasta el nombre. Incluso imitó el acento británico de uno de sus oficiales en la guerra, en la que fue condecorado.

Apenas unos días después de nacer Ghislaine, su hermano mayor, el favorito del patriarca, resultó herido un accidente de tráfico. Estuvo en coma siete años. Ghislaine pasó a no existir. En alguna ocasión se lo dijo a su madre: «Mamá, estoy aquí, existo». A los cuatro años ya había padecido anorexia. Su padre la llamaba «sardinita». Y poco a poco se convirtió en su favorita, hasta el punto de que su yate, una de sus propiedades más apreciadas, se llamaba Lady Ghislaine. A los 22 años Ghislaine, que estudió en Oxford, ya ocupaba puestos de responsabilidad en el imperio Maxwell.

Pero una mañana de noviembre de 1991 encontraron el cuerpo de Robert Maxwell en el mar. No se sabe si se cayó después de un ataque al corazón o se suicidó. O le asesinaron, como mantiene Ghislaine.

Poco después se descubrió que Robert Maxwell había empleado los fondos de pensiones de sus empleados para pagar las deudas contraídas por sus negocios. Sus dos hijos, Kevin y Ian, fueron acusados de fraude. El imperio de Maxwell se desmoronó. El mundo de Ghislaine se había hecho pedazos.

Un año más tarde Ghislaine ya conocía a Jeffrey Epstein. «Era inteligente y tenía carisma», afirmaba Ian Maxwell, hermano de Ghislaine. Justo le conoció cuando se sentía huérfana por la muerte de su padre y con la necesidad de empezar de nuevo. Lo hizo. Y se convirtió en incondicional de Jeffrey Epstein. «Soy leal. Y Jeffrey estuvo ahí cuando perdí a mi padre», dijo hace años sobre su relación.