«Mi destino personal no cuenta. No tengo aspiraciones particulares. Solo soy un hombre, un nonno (abuelo), al servicio de las instituciones». Super Mario Draghi se ha convertido en el nonno de Italia y de Europa. Al frente del Consejo de Ministros ha logrado que Italia termine 2021 como una de las economías que mejor ha afrontado la crisis del coronavirus. Para The Economist Italia es el país del año. Y Politico ha elegido a Mario Draghi como la personalidad más relevante del momento.

Super Mario se autoproclamó como el nonno de Italia en la rueda de prensa de balance del año, que tuvo lugar el miércoles 21 de diciembre. En la comparecencia enumeró los logros del gobierno que encabeza desde el 13 de febrero de 2021. «Italia es uno de los países más vacunados del mundo; hemos entregado el Plan de Recuperación y Resiliencia a tiempo y hemos cumplido con los 51 compromisos que nos habíamos marcado», dijo Draghi. «Lo importante es que este gobierno está apoyado por una mayoría y a esta mayoría quiero agradecer su trabajo», añadió, a la vez que subrayaba que el mérito no era suyo, sino de los italianos.

Francesco Merlo reconocía en un artículo en La Repubblica que había sido la rueda de prensa más humilde y más carismática a la que había asistido. «Draghi ha encontrado un nombre, nonno (abuelo), que entronca con nuestro valor nacional, la familia italiana como patria… los abuelos italianos conservan las tradiciones como si fueran versos, son los patriotas de los que nos podemos fiar, los que nos dan seguridad y nos protegen sin hincharse de agresividad».

Algunos han querido ver en sus palabras una señal de que se ve en la Presidencia. El mandato de Sergio Mattarella, que tiene ahora 80 años, concluye en febrero y el candidato más sólido para el puesto, con un papel con más peso que el jefe de Estado en España, es Mario Draghi, pero su buen desempeño como jefe del Consejo de Ministros le hace difícil de sustituir sin que el país quede abocado a elecciones.

La gran paradoja es que Draghi puede ser la solución para la sucesión de Mattarella, pero Italia tiene dos problemas, dos cargos que ocupar: la jefatura del gobierno y la Presidencia de la República»

gianfranco pasquino

«Estoy seguro de que sería una opción excelente para la Presidencia, pero en ese caso, ¿quién sería primer ministro? ¿Quién va a construir y mantener unida y en marcha la actual coalición, o una nueva? ¿Quién tiene suficiente prestigio en Bruselas? La gran paradoja es que Draghi puede ser la solución para la sucesión de Mattarella, pero Italia tiene dos problemas, dos cargos relevantes que han de ocupar figuras relevantes: la jefatura del gobierno y la Presidencia de la República», afirma Gianfranco Pasquino, catedrático emérito de Ciencias Políticas en la Universidad de Bolonia.

Italia, país del año 2021

El balance de 2021, un año muy complicado, para Italia ha sido excelente. Para The Economist es el país del año. «Y no es por sus futbolistas (campeones de Europa en agosto) o por sus estrellas del pop que ganaron en Eurovisión (Maneskin), sino por su política», señala el semanario británico, del que es accionista la familia Agnelli.

«Con Mario Draghi, Italia cuenta con un primer ministro competente y respetado internacionalmente. Por una vez, una mayoría de sus políticos ha enterrado sus diferencias para dar su apoyo a un programa de reformas que van a permitir que Italia acceda a los fondos de recuperación europeos. La tasa de vacunación contra el Covid es de las más altas de Europa. Y después de un 2020 en dificultades, su economía se está recuperando a mayor velocidad que la francesa o la alemana… Italia es un sitio mejor ahora que en diciembre de 2020», subraya el semanario británico.

Mario Draghi, a quien se le atribuye haber salvado el euro en 2012 al decir que como presidente del BCE haría «lo que fuera necesario» para evitar el fin de la moneda única, está en una encrucijada. ¿Será mejor que siga como jefe del gobierno y así ultime la gestión de los 191 millones de euros que recibirá Italia de la UE para impulsar la recuperación? ¿O como presidente podrá garantizar la credibilidad internacional de Italia a más largo plazo? Los mandatos son de siete años. Es un dilema complejo.

Hasta ahora Draghi, dotado de auctoritas como pocos políticos en la escena europea, ha demostrado que es algo más que un simple tecnócrata. Sabe gestionar y logra consensos porque de momento nadie se atreve a plantarse a alguien de su talla. Ni siquiera Matteo Salvini, el siempre desconcertante líder de la Liga, que dio su apoyo al actual gobierno.

Según Andrea Betti, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Pontificia Comillas, Draghi es muy respetado y es un buen gestor. «Su gran problema es que no tiene un movimiento político detrás. Es un general sin tropa. Para seguir al frente del gobierno necesita un partido. En el Parlamento operan partidos».

Betti se inclina por que Draghi acabe en Colle, como jefe del Estado, y haya elecciones anticipadas. Sin embargo, reconoce que en Italia aquellos que suenan mucho cuando se especula sobre la Presidencia suelen acabar desbancados. Incluso la votación de mil electores se parece al cónclave de elección del Papa. Y quien entra como Papa sale como cardenal.

Nadie critica a Draghi y todos valoran que Italia ha destacado a nivel inrenacional con él al frente. Pero llega a la jefatura del gobierno en un momento de debilidad de los partidos»

steven forti, historiador

«Nadie critica a Draghi y todos valoran que con él al frente Italia ha destacado a nivel internacional (plan de vacunación, plan de recuperación, gestión del G20, el pacto del Quirinale con Francia, impulso económico). Sin embargo, llama la atención porque Draghi llega a la jefatura del gobierno en un momento de debilidad de los partidos. Es una solución de compromiso y ahora estamos en una fase de impás», señala Steven Forti, investigador del Instituto de Historia Contemporánea de la Universade Nova de Lisboa.  

«La gestión del gobierno que encabeza Draghi ha sido buena pero el Parlamento está vaciado de su poder. Los partidos se han anulado porque en el gobierno están todos. Ha sido un impás. Hay que ver hacia dónde vamos ahora. Es la gran incógnita. La elección del presidente de la República será una prueba de fuego», añade Forti.

Escenarios italianos

Hay varias posibilidades que ahora se están planteando en los medios de comunicación italianos. En caso de que Mario Draghi suceda a Sergio Mattarella, una opción es que haya elecciones anticipadas, como pretenden los partidos de la derecha, la Liga, que lidera Salvini, y Fratelli d’Italia, que encabeza Giorgia Meloni, si bien tanto Salvini como Meloni han dicho a Silvio Berlusconi, que acaba de ser bisabuelo, que le apoyarán si opta a la Presidencia, como desea.

Con la gestión de los fondos de recuperación en curso unas elecciones harían perder un tiempo precioso y habría riesgo de inestabilidad. De ahí que Draghi haya insistido en el mérito que tiene la mayoría de gobierno y que es esa mayoría la que debe mantenerse. Sería posible si hubiera acuerdo sobre su sucesor. Daniel Franco, ministro de Economía, es el más draghiniano, pero no está claro que lograra ese apoyo tan monolítico con el que cuenta el ex presidente del Banco Central Europeo.

Otra opción sería que Mattarella se mantuviera en el cargo hasta que se celebren elecciones, previstas en 2023. Así Draghi podría seguir al frente del gobierno hasta que se hubiera encauzado la crisis del Covid y quedara clara la gestión de los fondos, y luego podría en todo caso optar a la Presidencia. De momento, Mattarella no parece dispuesto a quedarse en el Colle, pero es un hombre al servicio de las instituciones. Por cierto, entre los nombres que se manejan para la Presidencia figura una mujer, Marta Cartabia, actual ministra de Justicia y primera mujer al frente del Constitucional, avalada por Mattarella.

Hay elementos muy italianos que también hay que tener en cuenta. Steven Forti apunta cómo Matteo Renzi, actual líder de Italia Viva, suele desempeñar un papel relevante en momentos clave. «Ni la izquierda ni la derecha tiene suficientes votos para designar al sucesor de Mattarella. Renzi quiere jugar su papel: permitió el cambio de alianzas en el verano de 2019 y luego jugó sus cartas para echar a Conte. Renzi tiene todavía parlamentarios suficientes para inclinar la balanza hacia un lado u otro. Ha dicho que el papel de kingmaker lo tiene el centroderecha, pero puede ir de farol. Su objetivo es construir un gran centro, al estilo de Macron en Francia. Y quizá pueda apoyar a Berlusconi», afirma Steven Forti.

El eje Roma-París-Berlín

Con Mario Draghi Italia se ha colocado en el mapa europeo en el podium. Es significativo cómo el canciller alemán, Olaf Scholz, ha incluido a Roma entre las capitales que primero ha visitado poco después de suceder a Angela Merkel. La marcha de Merkel deja un vacío que Macron, Scholz y Draghi tratan de completar. En la rueda de prensa con Scholz en Roma, Draghi fue muy modesto y quiso dejar la palabra al canciller alemán, antes ministro de Finanzas, al plantearle preguntas sobre reforma fiscal. «En esto no soy muy competente así que será mejor que conteste el canciller alemán», dijo Draghi. Scholz replicó: «Italia es un país muy afortunado por contar con una persona tan competente al frente».

Con el presidente francés, Emmanuel Macron, la sintonía es excepcional. Juntos firmaron el Tratado del Quirinal en noviembre, a semejanza del Tratado del Elíseo, firmado entre París y Berlín en 1963. El Tratado busca incrementar la cooperación en defensa, seguridad, economía, industria, cultura, 5G, y el sector espacial. Una vez cada tres meses un ministro italiano participará en una reunión del gobierno francés y un francés en un Consejo de Ministros de Italia.

Macron y Draghi acaban de firmar de forma conjunta un artículo en el Financial Times en el que piden «una Europa más fuerte, sostenible y justa. No cabe duda de que debemos reducir nuestros niveles de endeudamiento. Pero no podemos pretender hacerlo mediante una subida de impuestos o recortes insostenibles del gasto social, ni podemos ahogar el crecimiento mediante un ajuste fiscal inviable».

Me habría gustado ver más trabajo conjunto con España. Italia y España siguen intentando ser el mejor del Sur. Habría sido útil mayor cooperación»

andrea betti, profesor de rrii en la universidad pontificia comillas

«Desde el punto de vista internacional ha conseguido poner a Italia en una posición relevante en Europa como no ocurría desde hace años. Le ha ayudado el hecho de que Alemania ha estado en funciones con Merkel de salida. Y también que tanto en Francia como en Alemania hay gobiernos europeístas», afirma Andrea Betti. Sin embargo, Betti lamenta que Draghi no haya hecho más por promover la unidad entre los países del Sur.  

«Me habría gustado ver más trabajo conjunto con España. Italia y España siguen con una dinámica parecida a años anteriores: como son potencias de rango medio tienen el síndrome de conseguir resultados de manera autónoma. Sánchez se acerca a Scholz, y Draghi a Macron, sobre todo, y también a Scholz. Intentan ser el mejor del Sur. Esto ocurrió en la época de Rajoy. Habría sido muy útil mayor cooperación entre España e Italia», concluye Betti.

Es una asignatura pendiente para 2022. España tendría que meter la cabeza en ese trío europeo y europeísta, y buscar a Italia como aliada más que como rival.