«No tengáis miedo de cambiar, votad a una mujer capaz. Probad algo nuevo, probad una mujer capaz». Giorgia Meloni, presidenta de Fratelli d’Italia (Hermanos de Italia), habla de Susanna Ceccardi, candidata de la Liga en la Toscana, emblemática región gobernada desde hace décadas por la izquierda. Pero el mensaje sirve para ella, que a sus 43 años es una veterana de la política italiana y la líder que ha catapultado las posibilidades electorales de su formación, Fratelli d’Italia, heredera del posfascismo.

Italia afronta este domingo y el lunes las primera convocatoria en las urnas en tiempo de pandemia. En marzo fue el epicentro en Europa, si bien la situación ahora es mejor que la que sufre España. La convocatoria es doble: por un lado, hay elecciones en siete regiones, y por otro, se vota un referéndum constitucional, la gran apuesta del Movimiento 5 Estrellas, para reducir el número de diputados y senadores.

Las regiones en liza son el Véneto y Liguria, en el norte, donde la Liga lleva clara ventaja, Puglia y Toscana, donde gobierna la izquierda (PD) y corre el riesgo de escorarse a la derecha, en el centro, Las Marcas, que la izquierda puede perder, Campania, donde el candidato del PD, el excéntrico Vincenzo di Luca, va en cabeza. Y, por último, en el Valle de Aosta, la Liga cuenta con posibilidades.

Un test para gobierno y oposición

Es un test para los partidos del gobierno (Movimiento 5 Estrellas y Partido Democrático) y también para la oposición ultraconservadora de la Liga, que encabeza Matteo Salvini, que no está en su mejor meomento, y Fratelli d’Italia, con Giorgia Meloni al frente. Silvio Berlusconi, que pasó este verano el coronavirus, y su Forza Italia han pasado a ser fuerzas convalecientes.

Meloni se ha despegado de Salvini retomando temas históricos de la derecha italiana: fe, patria y familia», afirma Michele di Salvo

«Meloni se ha despegado de Salvini retomando temas históricos de la derecha italiana: fe, patria y familia. Son valores que en boca de Salvini parecen claramente instrumentales. A Salvini le queda el tema de la seguridad y la inmigración, pero con los problemas judiciales internos y su propuesta de eliminar los Tratados de Dublín, su empuje político parece que se va reduciendo», explica desde Italia Michele di Salvo, consultor político. «El sur será el gran test, donde se verá si cede campo a Fratelli d’Italia», añade Di Salvo.

Giorgia Meloni, nacida en Roma en 1977, lleva en política desde la adolescencia, cuando ingresó en las juventudes del Movimiento Social Italiano (MSI), que luego se reconvertiría en Alianza Nacional. A los 31 años, el entonces primer ministro, Silvio Berlusconi, nombró a Meloni ministra de Juventud. Seis años más tarde, fue una de las fundadoras de Fratelli d’Italia.

De momento Giorgia Meloni es aliada de Matteo Salvini, pero cada vez su perfil destaca más. Es la cuarta líder más popular después del primer ministro, Giuseppe Conte, sin afiliación de partido, el líder del Véneto, Luca Zaia, (de la Liga y posible rival de Salvini por el liderazgo), y el ex presidente del BCE Mario Draghi. Hay quienes creen que puede ser la primera mujer que presida un consejo de ministros en Italia.

Fratelli d’Italia conserva en el emblema la llama tricolor, símbolo de las juventudes del neofascista MSI, que lideró Gianfranco Fini. La fiamma está en su logo como símbolo de cómo querían mantener viva esa llama de la República Social Italiana de Mussolini, apoyada por Hitler. Ese símbolo queda como testimonio de continuidad con el fascismo.

Su nombre evoca el himno italiano (Fratelli d’Italia,/L’Italia s’e’ desta, /Dell’elmo di Scipio/ S’e cinta la testa. /Dov’e la vittoria?). Esta formación política es la aliada natural de Vox, partido con el que mantienen excelentes relaciones.

De ser una formación minoritaria ha pasado a superar, en las últimas encuestas, el 15%, con lo que se sitúa como tercer partido, detrás de la Liga y el Partido Democrático, de centro izquierdas. La Liga ronda ahora el 25%; el PD, un 20% y los grillini de 5 Stelle rondan el 15%, a nivel nacional.

La nueva Lega de Salvini aún es un experimento, pero Meloni pertenece a la tradición de la derecha nacionalista italiana, que entronca con el MSI», dice Jorge del Palacio

«La nueva Lega de Salvini aún es un experimento, pero Meloni pertenece a la tradición de la derecha nacionalista italiana, que entronca con el MSI. Es una vieja conocida de la política italiana, pese a su juventud. Salvini construye la Liga con un carácter nacional pero su origen es regionalista. Sin embargo, Fratelli d’Italia es profundamente nacionalista», apunta Jorge del Palacio, profesor de Historia del Pensamiento Político en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.

Fratelli d’Italia es un partido con una sólida estructura, con profesionales arraigados en la política local, al contrario que los grillini de 5 Stelle, que pueden ser los grandes derrotados en estas elecciones regionales. Su única baza es el referéndum constitucional.

La batalla de la Toscana

Todas las miradas se situarán la próxima semana, cuando se conozcan los resultados, en la Toscana, un bastión tradicional de la izquierda italiana, como Emilia-Romaña, que se mantuvo bajo dominio rojo en las elecciones del 27 de enero. El movimiento de las Sardinas activó a quienes rechazaban que la región cayera bajo control de la Liga y lo lograron.

Toscana es un símbolo. Perder la Toscana sería un golpe muy duro y podría tener consecuencias para Zingaretti, líder del PD», dice Andrea Betti

«Toscana es un símbolo. Perder la Toscana sería un golpe muy duro y podría tener consecuencias para el liderazgo de Nicola Zingaretti (Partido Democrático, socio de gobierno). Siempre han gobernado los mismos desde hace 50 años. Es una región próspera, pero hay ganas de cambio. Y hay un efecto coronavirus: a pesar de no haberlo hecho mal, la crisis desgasta», señala el italiano Andrea Betti, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Pontificia Comillas.

La derecha ha unido fuerzas en la Toscana. Giorgia Meloni se refería a Susanna Ceccardi como «una mujer capaz», algo nuevo por lo que los votantes deberían apostar. Susanna Ceccardi, la apuesta de la Lega, es conocida como la Leona, por su melena y su fiereza.

Ceccardi es una treintañera muy activa en redes sociales, donde sigue la estela de su jefe, Matteo Salvini. Combina sus fotos en la playa con ataques a los musulmanes o su retórica anti inmigración. Su experiencia política se limita a ser alcaldesa de Cascina, una población de la provincia de Pisa.

La región es zona roja, pero la Liga se está haciendo poco a poco con localidades como Cascina. «Salvini ya dijo que su estrategia es recuperar el poder desde las regiones», apunta Andrea Betti. Y la Toscana es la joya de la corona.

La Leona se enfrenta a uno de los popes de la izquierda toscana, Eugenio Giani, a quien apoya el PD, y el partido Italia Viva, del ex primer ministro Matteo Renzi, quien fue alcalde de Florencia.

Giani, como Renzi, es un florentino de manual, que desde los 90 ocupa puestos en la izquierda italiana y preside la Toscana desde 2015. Autor de libros sobre historia de Florencia, preside una sociedad literaria que rinde homenaje a Dante Alighieri.

En las últimas encuestas Giani tiene una ligerísima ventaja de un par de puntos. Si ninguno de los candidatos supera el 40%, habría una segunda vuelta, lo que favorecería al candidato de la izquierda, pues habría un frente contra la Leona.

Un referéndum populista

Los italianos también están convocados a votar si están a favor de reducir el tamaño de la Cámara de los Diputados, que cuenta con 630 escaños y se quedaría en 400, y del Senado (de 315 a 200). Las Cámaras aprobaron la medida pero no contaron con la mayoría suficiente para evitar la consulta.

Es una propuesta avalada por el Movimiento 5 Estrellas, que la presentó como si representara un gran ahorro, algo que está lejos de ser cierto. Los contribuyentes ahorrarán unos 57 millones de euros al año, según el Observatorio de las Cuentas Públicas de Italia, un think-tank que dirige Carlo Cottarelli, ex directivo del FMI, según cita Politico. Supone, según Cottarelli, un 0,007% del gasto público de Italia.

Es una reforma demagógica, porque apenas reduce el gasto y sí reduce la representación», dice Andrea Betti

«Es una reforma demagógica, porque apenas reduce el gasto y sí reduce la representación. El gran problema es la debilidad de los gobiernos. Esta reforma no modifica nada este problema. Es lo único que pueden ganar los grillini», señala Andrea Betti.

Si bien parecía claro que ganaría el sí, los referéndum los carga el diablo, y aunque son mayoría los partidos que lo apoyan, aunque varios han dado libertad de voto, hay quienes tienen ganas de emitir un voto de castigo contra los grillini. Sería un grave problema para la coalición de gobierno si ganara el no.

Lectura en Roma

«Estas elecciones son un test para el gobierno, pero sobre todo va a medir las fuerzas de los diferentes partidos políticos. El Movimiento 5 Stelle tendrá que comparar con elecciones anteriores. Si el PD perdiera las regiones que gobierna, sería considerado responsable por no haber llegado a acuerdos de presentar un candidato común (Toscana y Campania) y con Italia Viva en Puglia», apunta Michele di Salvo.

Los grillini parecen perdedores de partida por su falta de implantación regional. Su premio de consolación sería el referéndum. Pero el Partido Democrático también se juega mucho. En caso de que la Toscana pase a manos de la Lega será difícil que Nicola Zingaretti siga al frente del partido.

«El test para Zingaretti es doble. Por un lado, medir si el PD crece, y también ver cómo equilibrar la composición de ministros en el gobierno», añade el consultor político.

El primer ministro, Giuseppe Conte, no tiene afiliación política, y su respuesta a la pandemia no ha disgustado en exceso a los italianos. Fue propuesto por la coalición que formaron la Lega y el Movimiento 5 Stelle, pero Conte acabó marcando distancias con Matteo Salvini cuando el entonces ministro del Interior quiso abocar a Italia a elecciones anticipadas a toda costa, en verano de 2019.

El peor escenario para Salvini sería que su candidata estrella no se impusiera en la Toscana, y que las victorias de la derecha fueran de candidatos que empiezan a hacerle sombra como Zaia en el Véneto, y los aspirantes de Fratelli d’Italia en Puglia y las Marcas.

Es probable que Conte forme un nuevo gobierno si a los partidos de la coalición no les va bien en las elecciones regionales. Si fuera una auténtica debacle, hay quienes hablan de que se abriría el horizonte electoral, pero tendría que ser el presidente de la República, Sergio Mattarella, quien convocara a los ciudadanos. Los partidos de centroderecha, que suman un 40% de los votos, seguro que lo demandan si logran sus objetivos.