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Salvini pierde en el bastión rojo de Emilia-Romaña por la movilización ciudadana

El aumento de participación favorece al centroizquierda del PD, mientras que en Calabria vence el centroderecha

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Salvini pierde en el bastión rojo de Emilia-Romaña por la movilización ciudadana
Salvini-Emilia-Romaña-Italia

El líder de la Liga, Matteo Salvini, en el mitin final en Ravenna. EFE

Resumen:

«Cuando el pueblo vota siempre tiene razón. Ahora trabajaré el doble. Por primera vez en 70 años Emilia-Romaña está dividida. Ha sido una carrera emocionante». Matteo Salvini, líder de la Liga, ha reconocido así su derrota en el bastión rojo del norte de Italia. A Salvini le ha frenado una movilización ciudadana extraordinaria: han votado casi el doble de ciudadanos que hace cinco años.

Salvini había planteado las elecciones regionales como un referéndum sobre su propuesta de convocatoria anticipada en toda Italia. Si cae Emilia-Romaña, el gobierno tendrá las horas contadas, ha insistido en la campaña. Pero los emilianos han frenado a Salvini. Si Salvini va a ser jefe del gobierno, no será gracias al bastión rojo. «Stalingrado resiste«, dice Massimo Giannini este lunes en La Repubblica.

El presidente regional, Stefano Bonaccini, un hombre experimentado, procedente del movimiento pacifista, se ha impuesto por el 51,4% de los votos a la franquiciada de Salvini, Lucia Borgonzoni, que ha logrado un 43,7%, según los últimos datos del Ministerio del Interior.

En Calabria, sin embargo, ha ganado claramente el centroderecha por un 55,8% de los votos frente al 30,2% del centroizquierda. Esta victoria de la Liga y sus aliados puede tener consecuencias relevantes porque se fundamenta en el hundimiento del Movimiento 5 Estrellas en Calabria.

Si cundiera el pánico entre algunos diputados y senadores grillini, pueden poner en peligro el frágil equilibrio de la coalición de gobierno. El flanco más débil de la coalición de gobierno es ahora el Movimiento 5 Estrellas. De hecho, Luigi di Maio anunció la semana pasada su renuncia como líder.

El fracaso de los grillini vuelve a reconfigurar el mapa político de Italia en dos bloques: izquierda y derecha. El Partido Democrático y sus aliados y afines, y la Liga como puntal del centroderecha. Matteo Renzi, ex líder del PD y ex primer ministro, y su recién fundado Italia Viva espera su momento.

Como explica Pablo Martín de Santa Olalla en un análisis para Faes, «los parlamentarios del Movimiento 5 Estrellas se encontraban y siguen encontrándose mucho más identificados con Matteo Salvini que con el PD».

Despertar ciudadano

La buena noticia de esta convocatoria electoral es el despertar ciudadano. En Emilia-Romaña ha votado el 67,7% de los convocados a las urnas, mientras que hace cinco años solo lo hizo el 37%. En Calabria se ha mantenido en torno al 44%.

Esta movilización ha sido posible gracias al movimiento ciudadano autodenominado las Sardinas, que nació en Bolonia el pasado 14 de noviembre con el fin de poner freno a Salvini. Lo tiene claro el partido ganador en Emilia-Romaña. Su líder nacional, Nicola Zingaretti, ha dicho claramente: «Enormes gracias a las Sardinas».

En un mensaje en sus redes sociales, las Sardinas han anunciado que celebrarán un «congreso» en marzo. «Nos vemos en Scampia». Scampia está Nápoles, en el sur. Es decir, las Sardinas se lanzan a su expansión regional.

El presidente regional, Stefano Bonaccini, ha declarado: «La arrogancia se paga». Ha respondido al lema de la campaña de Salvini, que apelaba a «liberar» Emilia-Romaña. «Nosotros ya fuimos liberados hace 75 años».

Stefano Bonaccini ha logrado vencer al hastío de los ciudadanos. Su gestión económica ha sido buena y ha recorrido a fondo la región. Sin embargo, la maquinaria electoral de la Liga se ha empleado a fondo y Salvini parecía en realidad el candidato. Su franquiciada, Lucia Borgonzoni, no es un peso pesado, pero apenas ha tenido que hacer más que de comparsa.

Las Sardinas de momento no se presentaban a las elecciones. Su objetivo primordial era que los ciudadanos se levantaran y acudieran a las urnas masivamente. Creían, como ha así ha sido, que de esa manera podría frenarse a Salvini y su política populista.

En declaraciones a El Independiente, uno de sus cuatro fundadores Andrea Garreffa decía: «Nos identificamos con la Constitución italiana. Ha sido ignorada, por no decir algo peor. El voto es secreto… Luchamos contra cualquier forma de odio y discriminación, y contra toda política contraria a la integración social. Las personas son recursos, no son amenazas. Estamos contra el populismo de derecha e izquierda». 

Reconocía Garreffa, antes de la jornada electoral, que su carrera ha sido vertiginosa y quieren tomarse las cosas con calma. No descartan su transformación en partido político pero no quieren precipitarse. «Vamos paso a paso. Hace un mes no habría imaginado esta dimensión. Seguimos planteándonos preguntas no respuestas. No queremos improvisar porque la popularidad no te hace buen político», afirmaba este guía turístico que estudió en Valencia gracias a un Eramus.  

Sostenía el cofundador de las Sardinas cómo una derrota de Salvini es simbólica. «Diremos a toda Italia, y a toda Europa, que el populismo se puede derrotar si los ciudadanos lo quieren y si entienden los mecanismos de la comunicación en que vivimos y los utilizan en su favor». 

En sus concentraciones, las Sardinas terminan cantando Bella Ciao, la célebre canción de la resistencia contra el fascismo. Su lema apela a «cambiar la inercia de la retórica populista».

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