Europa

Los ucranianos, "preparados para el peor de los escenarios"

Si hay una invasión de Rusia, será la población de Ucrania la primera en sufrir como ya lo hizo en 2014, pero luchará con fiereza por su independencia

Cientos de ucranianos forman una cadena humana para conmemorar la unificación del este y el oeste del país, en 1919

Un grupo de ucranianos forma una cadena humana para celebrar la unificación, sobre el río Dniéper. EFE

«Quien no conoce su pasado, su historia, es como si fuera un niño hasta la muerte». Son palabras de Myjáilo Grushevsky, quien fuera presidente de la República Popular Ucraniana, a quien el actual mandatario, Volodimir Zelensky, ha rendido homenaje este sábado. «El 22 de enero de 1919, un evento solemne en la Plaza Sofiyska en Kiev reunió a decenas de miles de ucranianos. La proclamación del Acta de Unificación es una página importante en la historia del Estado y ahora, en más de un siglo, entendemos que la unidad de Ucrania no se trata solo de la historia, se trata de nuestro presente y futuro… Cumplamos con nuestro deber con las generaciones futuras: preservemos la independencia y la unidad de Ucrania». Cientos de ucranianos han formado una cadena humana sobre uno de los puentes que cruza el río Dniéper para pedir el fin de la escalada bélica.

Sin embargo, los ucranianos saben del riesgo que corren con más de 100.000 soldados rusos desplegados en las fronteras de su país. Ven en juego su independencia y están preparados para el peor escenario. Putin considera a Ucrania como la cuna del pueblo ruso y de ahí deduce que tiene que estar bajo su influencia. Pero como señalaba el historiador Andrew Wilson en un artículo titulado Rusia y Ucrania. ¿’Un pueblo’ como dice Putin? «la realidad es que ucranianos y rusos han vivido separados más tiempo que juntos; y cuando han vivido juntos, no siempre se han llevado bien. Y los ucranianos tienen la última palabra. En una encuesta de julio pasado, el 70% de los ucranianos decía rusos y ucranianos no eran el mismo pueblo».

Sí tienen presente la historia reciente, la invasión de Crimea en 2014, un hecho que les demuestra hasta dónde está dispuesto a llegar el Kremlin y que ha acrecentado el deseo de los ucranianos de acercarse a Occidente. «Rusia invadió en la última fase de la Revolución de la Dignidad en la que participé. Rusia no podía (o no quería) aceptar la victoria de la democracia sobre el autoritarismo y la elección de Europa por los ucranianos. El Estado ucraniano no estaba preparado para la invasión rusa que fue inesperada y sin provocación previa. Algunos se alistaron al ejército, otros se sumaron a las unidades de voluntarios, miles se unieron a la defensa del país. Nunca habíamos estado tan unidos», explica por correo electrónico desde Kiev Anastasia Rocluzka, de 35 años, directora de Marketing y Comunicación en una empresa de tecnología. Fue voluntaria en el Maidán y en la guerra de 2014.

Estoy preparándome para el peor escenario… El enemigo nos quiere desequilibrar pero estamos preparados para luchar»

anastasia rocluzka, voluntaria del maidán y reservista

Ahora tampoco se va a quedar impasible. «Estoy preparándome para el peor escenario. Mi país lleva en estado de guerra con Rusia ocho años, estamos bajo permanente presión. Hemos aprendido a superar el miedo y a actuar en momentos dramáticos. Los ataques informativos se han intensificado. Hubo hace poco un ataque a las webs del gobierno por parte de Rusia. Hay avisos de colegios minados o centros comerciales. El enemigo nos quiere desequilibrar pero estamos preparados para luchar», añade Anastasia Rocluzka, madre de una niña de cuatro años. «Si hay otra invasión de Rusia, lucharemos y nos defenderemos. Estamos en nuestro país. Espero que al menos las madres de algunos soldados rusos lo tengan en cuenta».

Anastasia Rocluzka está ya trabajando contra la guerra híbrida que libra el Kremlin. Tiene experiencia en desenmascarar la contrainformación. También ha seguido cursos básicos de asistencia sanitaria en combate y se ha apuntado en el Ejército como reservista. «Entre mis amigos y familia no hay nadie que no esté dispuesto a defender nuestro país». Según una encuesta del Kyev International Institute of Sociology (KIIS), llevada a cabo por la empresa Omnibus, la mayoría de los ucranianos, un 50,2%, está dispuesta a resistir; incluso, una tercera parte participaría en la resistencia armada.

«El riesgo de la guerra nos preocupa mucho. Las vidas de muchas familias saltarían por los aires. En el este del país les ha pasado a miles. Ahora puede ocurrir a mayor escala. La gente quiere pensar que no habrá guerra pero no depende de ellos. Hay mucho temor a Rusia», afirma la periodista y experta ucraniana Anna Korbut, ahora afincada en Madrid.

El gobierno ucraniano está tratando de mantener el apoyo internacional y de incrementarlo… Ha de traducirse en armamento contra la invasión»

anna korbut, periodista y experta

«El gobierno ucraniano está tratando de mantener el apoyo internacional y de incrementarlo. Zelensky se ha ofrecido a participar en los encuentros con Putin porque se trata del futuro de Ucrania. Ese apoyo internacional ha de traducirse en armamento efectivo contra una eventual invasión rusa. A su vez, el Ministerio de Defensa ha difundido información sobre los profesionales que se necesitarán en caso de guerra, como médicos que puedan ir al frente. Muchas mujeres se han alistado como reservistas», indica Anna Korbut.

Por las ciudades de toda Ucrania hay vallas publicitarias que muestran a un joven sonriente con equipo de combate. «Aprenda a defender su hogar hoy mismo», dice el mensaje. Es un anuncio de las Fuerzas de Defensa Territorial de Ucrania, una rama del ejército. Miles de ciudadanos se han ofrecido como voluntarios.

Para los ucranianos sería terrible una invasión. Sufrirían como nadie sin haber hecho nada para provocarlo salvo querer decidir su futuro. Unos 14.000 ucranianos perdieron la vida desde la última invasión y unos dos millones de personas se vieron obligadas a dejar sus hogares. Probablemente ahora sería mucho peor.

«La sociedad está preparada. Saben lo que pasó en Donetsk y Lugansk, lo que está pasando en Bielorrusia. Saben lo que está en juego y no van a ceder su independencia sin combatir. No estoy tan seguro de si el presidente está preparado dada su renuencia a admitir la amenaza, las luchas internas que debilitan el país o la tardía formación de estructuras de defensa territoriales, pero no sería la primera ni la última vez que Ucrania demuestra que tiene una sociedad más fuerte que sus líderes», afirma Gustav C. Gressel, investigador senior en el European Council on Foreign Relations de Berlín.

Putin no va a invadir de la noche a la mañana, sino que empezará por algo limitado que pueda negar, para ver cómo reacciona Occidente, y si el riesgo es elevado, se echará atrás. Si no, aumentará la escalada»

gustav c. gressel, ecfr, berlín

Según Gressel, «los preparativos de Rusia van en serio y son posibles varios escenarios, desde una escalada limitada a través de las estructuras proxy en Donetsk y Lugansk, ataques aéreos y con misiles, una incursión en Járkov, como indica Zelensky, y una invasión total y la ocupación del país, opciones que no son excluyentes». Cree el investigador que «Putin no va a invadir de la noche a la mañana, sino que empezará por algo limitado que pueda negar, para ver cómo reacciona Occidente, y si el riesgo o las consecuencias son elevadas, se echará atrás y volverá a negociar… Si Occidente no está unido, como Biden asegura que está, Putin aumentará la escalada, siempre argumentando que responde a una provocación previa».

Putin ha dejado claro cuál es su objetivo final: lograr el control político de Ucrania. Y por ello ha puesto sobre la mesa que Ucrania no forme parte de la OTAN, aunque en las condiciones que Rusia exige, y por escrito, a Estados Unidos va más allá. En realidad quiere volver a antes de la ampliación de la OTAN al este.

David y sus amigos contra Goliat

¿Con qué fuerzas cuenta Ucrania? Los analistas militares coinciden en que está más preparada que en 2014, cuando Rusia se anexionó Crimea con total facilidad. En ese momento, «el ejército ucraniano estaba en un estado desastroso», reconoce Julia Friedrich, una investigadora del Global Public Policy Instituye de Berlín en una entrevista con France 24.

El Ejército ucraniano ha aumentado de 6.000 soldados listos para el combate a 150.000. Ha modernizado sus tanques, vehículos blindados y sus sistemas de artillería. Dedica ahora el 4,1% del PIB a gasto militar. Ucrania ha recibido ayuda de EEUU: 650 millones de dólares en armamento en 2021. Desde 2014 tanto la OTAN como varios de sus Estados miembro han aportado ayuda militar por valor de unos 14.000 millones de dólares, según Nicolo Fasola, experto en cuestiones militares.

Estados Unidos ha enviado a Ucrania 200 misiles antitanque Javelin, un arma que será clave si se enfrentan a los rusos. Putin está seriamente preocupado por el despliegue de estos misiles en Ucrania y por ello dice que EEUU ha colocado armas en su frontera. También han aportado material Reino Unido, Polonia y Lituania. Incluso Turquía ha vendido a Ucrania drones Bayraktar TB2, que se han usado en Libia, Siria y en Nagorno-Karabaj, más recientemente.

La preparación de los soldados ha mejorado, y también han recibido asesoramiento de instructores de la OTAN. Los alistamientos se multiplicaron después de la invasión de 2014. Están muy motivados y tienen la moral alta. El punto más débil de los ucranianos es la aviación: gran parte de sus aviones de combate tienen más de 30 años. «Si Rusia decide atacar, será la aviación lo que les dará ventaja, a pesar la modernización del Ejército ucraniano», mantiene Gressel, del ECFR.

Aún así la diferencia de fuerzas es llamativa. El Ejército ruso, con 280.000 efectivos, es el doble del ucraniano y todas sus Fuerzas Armadas, con 900.000, son cuatro veces superiores en número. El Kremlin cuenta con 2.840 carros de combate, tres veces más que Ucrania, que tiene un presupuesto militar diez veces menor que el ruso. No deja de ser un David, con ayuda de algunos amigos, frente a Goliat.

Eso sí, la resistencia de la población es clara. Como señala en SCMP, Siemon Wezeman, especialista en armamento del International Peace Research Institue de Estocolmo, «podrán derrotar a las fuerzas ucranianas, pero invadir un país como Ucrania con la población en contra, y armada hasta los dientes, dibuja un escenario que nos lleva a una Chechenia multiplicada por diez o Georgia por 30». Será una masacre, sobre todo si se prolonga. Y miles de soldados rusos también perderían la vida.

Anastasia Rocluzka da fe de ello. «Lucharemos si se hace realidad el peor escenario, la invasión de nuestro territorio. Nuestras ventanas serán puntos de combate. Es nuestra casa. No tenemos otra».

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