El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, estudia cómo frenar a Rusia si falla la vía diplomática y finalmente invade Ucrania. El demócrata Joe Biden contempla el envío de miles de tropas, así como barcos y aviación a los aliados en Europa del Este y el Báltico, según fuentes de su gobierno, que cita The New York Times.

En una reunión este sábado en Camp David, varios funcionarios del Pentágono le presentaron a Biden varias opciones para reforzar la defensa de las fronteras de los aliados, dado que no hay señales de momento por parte de el Kremlin de rebajar la escalada. Entre estas opciones está sobre la mesa el envío de 1.000 a 5.000 soldados a Europa del Este y el Báltico, un número que se incrementaría si la crisis con Rusia sobre Ucrania se deteriora. Biden adoptará una decisión esta semana.

Rusia ha desplegado más de 100.000 soldados en la amplia frontera que comparte con Ucrania. A su vez, ha comenzado maniobras en territorio de Bielorrusia, país leal al Kremlin.

Concluye esta semana el plazo dado por Rusia para que Estados Unidos presente sus respuestas por escrito a sus exigencias en relación con Ucrania y los aliados en Europa del Este. El Kremlin demanda que Ucrania no entre en la OTAN y va más allá: busca que la OTAN vaya progresivamente replegándose a las fronteras de 1997, antes de su expansión al Este. La respuesta de Washington será de mantener conversaciones sobre la reducción mutua de armamento pero no se va a comprometer a dejar de lado a los aliados del Europa del Este.

Si Biden aprobara este despliegue, parte de las tropas provendrían de EEUU, pero otras se trasladarían desde otras partes de Europa al flanco oriental, considerado más vulnerable. Según expertos militares, deberían incluir más fuerzas de defensa aérea, ingeniería, artillería y logística.

Semana decisiva

Este planteamiento supondría un cambio en la política de prudencia adoptada hasta ahora por la Administración Biden. El encuentro en Ginebra del secretario de Estado, Antony Blinken, con el ministro ruso de Exteriores, Serguei Lavrov, simplemente sirvió para no romper la baraja de momento. Quedó claro que las posiciones están muy distantes. Tanto Rusia como Estados Unidos se dieron más tiempo, pero sin más expectativas.

En una entrevista en Face the Nation de la CBS, el jefe de la diplomacia de EEUU reconoció que seguía abierta la vía de la diplomacia pero sin descuidar la disuasión. «Incluso mientras nos dedicamos a la diplomacia, estamos muy centrados en reforzar la defensa, en reforzar la disuasión… La propia OTAN seguirá siendo reforzada de manera significativa si Rusia comete nuevos actos de agresión. Todo esta sobre la mesa».

Blinken mantiene una reunión por videoconferencia con los ministros de Exteriores de los Veintisiete. La UE prepara sanciones masivas contra el Kremlin.

Aún no se contemplado el despliegue de tropas estadounidenses en Ucrania. Biden ha advertido a Rusia que cualquier incursión en Ucrania tendrá una respuesta contundente, si bien reconoce que EEUU no quiere entrar en otro conflicto tras la salida de tropas de Afganistán, en agosto pasado.

En una llamada telefónica este mes, el secretario de Defensa, Lloyd J. Austin III, advirtió al titular ruso de Defensa, Serguei Shoygu, que una incursión en Ucrania iba a responderse con un despliegue de tropas similar al mencionado este fin de semana en Camp David.

Mientras tanto, EEUU ha dado orden de que todas las familias de los diplomáticos y empleados en la embajada en Kiev, así como el personal no esencial, salgan de Ucrania, dado el riesgo de invasión.

Los aliados han dado pasos para ayudar militarmente a Ucrania. Este fin de semana han llegado suministros militares de Estados Unidos, que en 2021 aprobó ayudas por valor de 650 millones de dólares. Hay unos 150 asesores militares estadounidenses en Ucrania. Lo que más preocupa a Putin son los 200 misiles antitanque Javelin que ya están en territorio ucraniano. Tanto el gobierno como la población se preparan para el peor de los escenarios.