Internacional GUERRA EN EUROPA

Moscú y Kiev abren la puerta a la diplomacia mientras se disputan el control de la segunda ciudad de Ucrania

Un cadáver y un tanque en las inmediaciones de Járkov, la segunda ciudad de Ucrania.

Un cadáver y un tanque en las inmediaciones de Járkov, la segunda ciudad de Ucrania. EP

Mientras la presión de la Unión Europea crecía sobre Moscú, con el cierre del espacio aéreo y el envío de armamento a Kiev, las tropas rusas irrumpían este domingo en Járkov, la segunda urbe de Ucrania. Las fuerzas ucranianas aseguraron haber repelido el ataque ruso para hacerse con el control de la ciudad, testigo durante horas de escaramuzas callejeras. En la cuarta jornada bélica, la esperanza de unas precarias negociaciones se abrió paso en mitad de la desolación del éxodo y los ataques aéreos.

“Por la mañana hubo bombardeos y nos escondimos en los refugios. Permanecimos en un lugar seguro durante todo el día, porque se propagó la noticia de que había varios grupos de saboteadores rusos pululando por la ciudad”, relató Irina, una vecina de Járkov, en conversación con El Independiente. “En el centro de la ciudad estallaron algunas escaramuzas”, confirmó. A tenor por las imágenes difundidas, los uniformados ucranianos lanzaron misiles contra las tropas rusas y varios blindados rusos fueron pasto de las llamas en el centro de una urbe transfigurada en una suerte de ciudad fantasma.

A última hora del domingo una calma tensa reinaba en Járkov y su área metropolitana, hogar de dos millones de habitantes. “La situación es ahora tranquila pero ha sido una jornada muy difícil”, reconoció Irina a este diario. Las autoridades locales instaron a los vecinos a permanecer en el interior de sus viviendas después de que a primera de la mañana los blindados rusos iniciaran el asalto a los distritos del norte de la ciudad.

Voluntarios de la Defensa Territorial ucraniana en la ciudad de Járkov.
Voluntarios de la Defensa Territorial ucraniana en la ciudad de Járkov. EFE

A mediodía, no obstante, el ejército ucraniano se jactó de haber frustrado la ofensiva. Según el gobernador de Járkov, Oleh Synyehubov, los soldados dedicaron la jornada del domingo a “limpiar” la ciudad. Los soldados rusos abrazaron la rendición en grupos de entre cinco y diez efectivos y arrojaron su equipamiento en mitad de la carretera, precisaron las autoridades locales.

El control de Járkov vuelve a estar en nuestras manos. El enemigo ruso está completamente desmoralizado

“El control de Járkov vuelve a estar en nuestras manos. El enemigo ruso está completamente desmoralizado”, manifestó Synyehubov en su cuenta de Facebook. Ucrania, con un ejército provisto de menos recursos que el invasor, ha logrado sumar en los últimos días hasta 100.000 voluntarios. La mitad son reservistas y el resto civiles que se han sumado a las fuerzas de defensa territorial, entre continuas llamadas a la movilización, la aplicación de una ley marcial que impide la salida del país de los varones entre los 18 y los 60 años y la distribución de miles de armas a la población.

Una oportunidad a las negociaciones

La falta de avances rusos sobre el terreno abrió el camino a unas negociaciones que parecían una auténtica utopía cuando el jueves Vladimir Putin ordenó la invasión de la ex república soviética. El domingo la Unión Europa redobló su presión sobre el Kremlin decretando el cierre del espacio aéreo a la aviación rusa, “incluidos los jets privados de los oligarcas rusos”. Una medida a la que se sumó España pasado el mediodía.

Además, en un movimiento iniciado la víspera, los estados miembro de la UE continuaron anunciando el envío de armamento a Kiev en una cascada que quiebra los recelos mostrados hasta ahora por la diplomacia europea. “Por primera vez en su historia, la UE financiará la compra y el envío de armas y otro equipamiento a un país que está bajo ataque”, declaró la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Inicialmente Bruselas destinará 450 millones de euros a armamento y otros 50 millones adicionales para otras partidas, entre ellas, suministro médico.

Al envío de armamento, inaugurado el sábado por Alemania y Países Bajos, se sumaron ayer países como Bélgica o Suecia, que por primera vez desde la invasión del país por la Unión Soviética en 1939 ofrecerá ayuda militar a otra nación. “Suecia ha propuesto apoyo directo a las Fuerzas Armadas de Ucrania. Un paquete que incluye 135.000 raciones de comida, 5.000 cascos, 5.000 chalecos y 5.000 armas antitanque”, detalló la primera ministra Magdalena Andersson

Golpe a la maquinaria mediática del Kremlin

Este domingo Bruselas asestó, además, un golpe a la maquinaria mediática del Kremlin al prohibir su difusión en territorio de la UE. “Russia Today y Sputnik, así como sus filiales, no podrán difundir sus mentiras para justificar la guerra de Putin y sembrar la división en nuestra unión”, deslizó Von der Leyen. “Estamos desarrollando mecanismos para prohibir su desinformación tóxica y dañina en Europa”. En un movimiento que incrementa la presión sobre Moscú, la petrolera británica BP anunció que renunciaría a su participación en la petrolera estatal rusa Rosneft, cercana al 20 por ciento, alegando gráficamente que “simplemente no se puede mantener”.

No creo en el resultado de este encuentro pero intentémoslo para que ningún ucraniano dude de que traté de detener la guerra

Volodymyr Zelensky, presidente de ucrania

A mediodía, el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky aceptó abrir las negociaciones con Moscú, poco después de que Putin, reunido con el ministro de defensa y su principal asesor castrense, decretara la alerta máxima entre las fuerzas de disuasión nuclear ante lo que tildó de “declaraciones agresivas” de los países de la OTAN. “Altos funcionarios de los países que lideran la OTAN se permiten lanzar declaraciones agresivas hacia nuestro país”, denunció Putin.

La vía diplomática, sin embargo, se antojaba incierta. “Hemos acordado que la delegación ucraniana se reúna con la contraparte rusa sin precondiciones en la frontera entre Ucrania y Bielorrusia, cerca del río Pripyat”, anunció Zelensky en su canal de Telegram tras conversar con su homólogo bielorruso, Aleksandr Lukashenko, entre rumores de un incremento de la implicación castrense en favor de Moscú del país vecino.

A cambio, Lukashenko “había garantizado que todos los aviones, helicópteros y misiles estacionados en territorio bielorruso permanecerán en tierra durante el viaje, las negociaciones y el retorno de la delegación ucraniana”, en un intento de aplacar los recelos de Kiev, consciente del apoyo bielorruso a la ofensiva rusa. Unos de los frentes de la invasión partió de territorio bielorruso, tras semanas de agrupamiento de tropas en sus confines.

Residentes de la ciudad ucraniana de Uzhhorod: preparan cócteles molotov para ser enviados al frente. EP

“Diré con total sinceridad, como siempre, que no creo en el resultado de este encuentro”, confesó  Zelensky tras obtener el compromiso de Lukashenko, a quien Bruselas describió este domingo como “un cómplice en el feroz ataque que sufría Ucrania” después de anunciar sanciones contra el país aliado de Moscú.

“Pero -prosiguió el presidente ucraniano- intentémoslo para que ningún ciudadano en Ucrania dude de que, como presidente, traté por todos los medios de detener la guerra”. Entre llamadas a una sesión extraordinaria del Consejo de Seguridad de la ONU, programada para la tarde de este lunes, una pequeña rendija a la esperanza, mínima y precaria, se abría paso a última hora del domingo. “Nos alegraríamos si el resultado de las negociaciones es la paz y el fin de la guerra, pero no nos rendiremos ni capitularemos ni cederemos ni un centímetro de nuestro territorio. Es el objetivo de nuestra lucha”, advirtió el embajador de Ucrania en la ONU, Sergiy Kyslytsya.

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