La batalla del lenguaje es la primera que las potencias bélicas quieren ganar. Las guerras van más allá de los misiles, los soldados y las trincheras. Las naciones que adoptan una actitud imperialista, como es el caso de Rusia, imponen su decálogo con el objetivo de adormecer a la población. Este somnífero al pensamiento resuelve los problemas de los mandatarios, que eliminan la posibilidad de tener que lidiar con la mal llamada «indisciplina» de los habitantes.

La propaganda convierte a los culpables en víctimas, a los violentos en pacíficos y, como sucede en el conflicto entre Rusia y Ucrania, a los invasores en salvadores que buscan «desmilitarizar y desnazificar» un país como Ucrania, al que Vladimir Putin acusó en su incendiario discurso de ser «una colonia de marionetas de EEUU» de la que se debía defender. Mientras el resto del mundo tildaba la acción de Rusia sobre su vecino ucraniano como una invasión o un acto de guerra, RT (Nombre actual de Russia Today) hablaba de «acción militar especial», tal y como señaló Putin, aunque no se justifica con un entrecomillado, ya que así lo hace en todas sus informaciones. RT ha tratado el tema con la misma consideración que Putin porque es una cadena de televisión internacional propiedad del Kremlin. Es decir, RT es el brazo mediático de Putin, un arma de propaganda que destaca que no se han producido ataques a civiles al mismo tiempo que los civiles sufren la entrada de las tropas en Kiev.

La portada de la web de RT se jacta de intervenciones de Putin en las que el dirigente ruso excusa el ataque a Ucrania. «Lo más importante es que sea claro que lo que pasa en Ucrania es una medida a la que nos vimos obligados. Simplemente no nos dejaron la opción de actuar de otra manera», «Quiero subrayarlo una vez más: una medida a la que nos vimos obligados. Porque podían crear tantos riesgos para nosotros que no está claro cómo el país existiría». Además, las intervenciones de sus expertos blanquean la violencia ejercida desde el Kremlin: «El ‘caso omiso’ de Occidente a las demandas de seguridad de Rusia condujo a la agravación de la crisis en Ucrania»; «Kiev ha optado por un camino beligerante, que no es necesario en tiempos en los que debe correr la diplomacia; «La operación militar en Donbass no es impulsividad de Putin y tiene que ver con los imperativos de seguridad estratégica de Rusia».

El sumun de esta defensa a ultranza la política rusa es un artículo titulado ‘El ataque militar ruso en Ucrania: cómo llegamos allí’. En él, RT elabora un listado con «los eventos clave en los últimos ocho años que llevaron a este conflicto» y transmite la visión del Kremlin: «La situación actual es el resultado de años en conversaciones fallidas para poner fin al derramamiento de sangre en el este de Ucrania después del golpe de estado de 2014 en Kiev».

RT, en el punto de mira de la UE y EEUU

La lucha conta la desinformación por parte de los organismos europeos y norteamericanos ha puesto su objetivo en medios como RT. La directora de RT, Maria Simonyan, figura entre los sancionados por la Unión Europea, entre los que se encuentran personas de confianza de Putin como Maria Zakharova, exsecretaria de prensa para la misión de Rusia ante las Naciones Unidas y jefa de prensa del Ministerio de Relaciones Exteriores ruso, Sergei Shoigu, el ministro de Defensa ruso; y Anton Vaino, uno de los principales asesores del gabinete del presidente.

Un informe del 20 de enero de 2022 del Gobierno de los Estados Unidos destaca el papel de RT como «elemento crítico en el ecosistema de desinformación y propaganda de Rusia». Además de RT, el documento hace referencia a Sputnik, una agencia de noticias rusa que también pertenece al Kremlin. «Utilizan la apariencia de medios de comunicación internacionales convencionales para proporcionar desinformación y apoyo propagandístico a los objetivos de política exterior del Kremlin” zanja el análisis.

Alemania es uno de los países que ha respondido con mayor rotundidad a la actividad de RT. El país germano ha prohibido su emisión porque la comisión responsable de la concesión de licencias y supervisión de medios de comunicación de Alemania considera que RT no dispone de la licencia de medios necesaria. Uno de los requisitos para la concesión de licencias es que no se viole el principio constitucional de la neutralidad estatal de la radiodifusión, es decir, que un Estado o un partido no ejerza ninguna influencia en el contenido de los programas. El Ministerio de Exteriores de Rusia ha anunciado «medidas de represalia» por la decisión del ente regulador alemán, que ha recibido como «una señal inequívoca de que las preocupaciones rusas se ignoran de manera desafiante».