Internacional

La batalla por Mariúpol llega a su fin tras la evacuación de los heridos de Azovstal

Un acuerdo entre Ucrania y Rusia, con mediación de la ONU y la Cruz Roja, permite el traslado de 260 soldados ucranianos a zona rusa que serán

Un militar ucraniano herido en un refugio en la planta de hierro y acero de Azovstal en Mariupol. EFE

La defensa numantina de la acería de Azovstal en Mariúpol ha terminado. Rusia y Ucrania, con la mediación de la ONU y la Cruz Roja, han acordado que sea posible la evacuación de los soldados ucranianos heridos que están siendo trasladados desde la planta siderúrgica hasta la ciudad de Novoazovsk, controlada por Rusia. En el día 82 de la invasión rusa de Ucrania, el Kremlin parece que ha logrado finalmente el control de Mariúpol.

Más de 260 soldados ucranianos, entre ellos 53 gravemente heridos, han salido ya de la acería. Habrá un intercambio por militares rusos que han sido capturados por Ucrania.

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, ha dicho que confía en salvar la vida de «nuestros muchachos». En una declaración en vídeo, Zelenski ha querido destacar: «Ucrania necesita a sus héroes ucranianos vivos. Es nuestro principio». Aún quedarían unos cientos de soldados en la planta, a quienes las autoridades militares han dado orden de poner a salvo su vida y dejar de combatir por la defensa de la acería, último reducto que le faltaba a Rusia para hacerse con la ciudad portuaria.

El Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Ucrania ha subrayado que los soldados que defendían la planta siderúrgica habían cumplido su misión de combate. «El mando militar supremo ordenó a los comandantes de las unidades estacionadas en Azovstal que salvaran las vidas del personal», dijo el Estado Mayor en un comunicado en su cuenta de Facebook. «Continúan los esfuerzos para rescatar a los defensores que permanecen en el territorio de Azovstal».

Esta evacuación marca el fin de la más sangrienta batalla que se ha vivido en Ucrania. Decenas de miles de ucranianos han perdido la vida en Mariúpol, que pasará a la historia por la crueldad del asedio. La acería de Azovstal, donde se atrincheraron un par de miles de soldados y unos centenares de civiles, ha sido el símbolo de la resistencia.

Los civiles salieron hacia Zaporiya hace unos días. Natalia Zaritskaya, esposa de uno de los miembros del regimiento Azov, comentaba en The Guardian cómo en Azovstal estaban en condiciones infrahumanas. «Viven en el infierno. No tienen piernas, o les faltan los brazos, Están exhaustos. Les faltan medicinas».

Rusia puso su mirada en esta ciudad portuaria desde el inicio de la guerra. El control de Mariúpol permite al Kremlin el acceso al mar de Azov y la conexión de la zona bajo su dominio en el Donbás. Es su primera gran victoria tras una campaña con retrocesos sonoros. Acaba de perder el control de Járkov, la segunda ciudad del país.

El líder ruso, Vladimir Putin, va a presumir de este triunfo. De hecho, hubo rumores de que pretendía celebrar un desfile el 9 de mayo, Día de la Victoria sobre el nazismo, en Mariúpol. Finalmente no fue así.

El presidente Zelenski confía en que Mariúpol vuelva a ser reconquistada por Ucrania. De hecho, tras la victoria en el festival de Eurovisión, dijo que su objetivo es celebrar la próxima edición en la ciudad portuaria.

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