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Claves de las elecciones legislativas en Francia

Francia tiene una nueva cita con las urnas, cincuenta días después del triunfo de Emmanuel Macron. Las elecciones legislativas del país vecino, cuya primera ronda se celebra este domingo, serán decisivas para el rumbo de la política gala en los próximos cinco años. A menudo olvidados, los comicios servirán para elegir a los 577 diputados que representarán al pueblo francés en el Parlamento.

En el Hexágono, varios factores hacen que esta elección sea especialmente importante. «Hay dos cuestiones esenciales en estas elecciones: Una problemática institucional y política», declara a El Independiente Olivier Rouquan, politólogo, profesor e investigador asociado de Cersa (Centro de Estudios e Investigaciones de Ciencias, por sus siglas en francés).

Carteles de campaña de las elecciones legislativas en París. Mohamed Badra/EFE

Los comicios, en clave institucional

El país vecino está dividido en 577 circunscripciones : 558 en la Francia continental, 8 en ultramar y 11 circunscripciones para los franceses residentes fuera de Francia. Se elige un diputado por circunscripción. Actualmente, en Francia, hay 48.752.500 electores. Este domingo, podrán elegir entre 9 y 14 candidatos, de diferentes orígenes políticos. Durante las elecciones presidenciales, del 10 al 24 de abril de 2022, el 27,85% de los franceses se decantó por Emmanuel Macron; el 23,15% por Marine Le Pen; y el 21,95% por Jean-Luc Mélenchon. Entre las 48 millones de inscritos, se registraron 12,8 millones de abstenciones.

Para estas elecciones legislativas se espera un alto índice de abstención. La última encuesta de Harris Interactive, una empresa de sondeos de opinión, pronostica que la abstención alcanzará el 53%. La coyuntura en la que se celebran estas elecciones, justo después de las presidenciales, y el desconocimiento de su impacto por parte de la opinión pública, dificultan la movilización de los ciudadanos.

Sistema de votación

No obstante, esta elección tiene algunas particularidades que la hacen muy relevante. En primer lugar, el sistema de votación juega un papel importante. Es un sistema de votación uninominal mayoritario de dos vueltas. A diferencia de la representación proporcional, este sistema de votación no permite que el parlamento represente perfectamente al pueblo. Es una opción jurídica que permite la aparición de una única tendencia mayoritaria en el Parlamento.

Anne-Sophie Chambost, profesora universitaria de la historia del derecho de Sciences Po Lyon, explica a este diario que «este sistema de dos vueltas permite un acercamiento entre los partidos». «Les obliga a consultarse entre ellos», agrega.

El sistema de votación proporcional, en cambio, provocaría que el Parlamento fuera demasiado inestable. El voto mayoritario permite que el partido más importante esté sobrerepresentado. Numeroso partidos políticos, como Agrupación Nacional (Marine Le Pen) y La Francia Insumisa (Jean-Luc Mélenchon), proponen pasar a la representación proporcional, o al menos en parte, como la mayoría de sus vecinos europeos.

Esperanza de cohabitación

La ventaja de este impasse democrático es que es fácil obtener una mayoría política de estas elecciones. El partido que resulte ganador tendrá una posición dominante en el Parlamento. Cuando la mayoría parlamentaria se corresponde con la mayoría presidencial, se impone el concepto mayoritario. Por el contrario, cuando la mayoría parlamentaria no se corresponde con la presidencial, se produce una situación de cohabitación. Es precisamente lo que está en juego en estas elecciones legislativas: crear un escenario de cohabitación.

Cartel de Agrupación Nacional, con el lema «La única oposición a Macron»

En las instituciones francesas, los poderes de un presidente que no goza de mayoría en el Parlamento se reducen drásticamente. Para formar su Ejecutivo, el Presidente de la República debe elegir un primer ministro entre la mayoría parlamentaria. El «premier» se convierte entonces en el verdadero jefe del Ejecutivo y puede formar el gobierno que desee, con la validación del presidente de la República. El asunto que está en disputa en estas legislativas, para los distintos partidos de extrema derecha e izquierda, es lograr imponer un primer ministro de su mayoría. Para todos los partidos de la oposición, la estrategia es cortocircuitar los poderes de Macron.

Está en juego la capacidad del presidente de obtener una mayoría para gobernar

Anne-sophie chambost

A juicio de Rouquan, la primera cuestión que está en juego es «la capacidad del presidente de obtener una mayoría para gobernar». «Esto es esencial si quiere seguir haciendo sus políticas públicas», subraya. Para la profesora de historia del derecho, «resulta absolutamente fundamental que el presidente tenga una mayoría sólida». «No se puede legislar sistemáticamente por ordenanza, necesita la mayoría», alega. Además, «un sistema de votación proporcional no garantizaría la capacidad del presidente para gobernar».

Reconfiguración de la sociedad francesa

No obstante, la lucha entre los diferentes partidos de la oposición no permite que se consolide una mayoría sólida. La victoria de Macron en la segunda vuelta se debe, en parte, al deseo de bloquear a la extrema derecha. No existe consenso sobre su figura. Y es la falta de consenso es característica de este tiempo electoral.

Una polarización que impide el consenso

De hecho, según Rouquan, el segundo asunto de estas elecciones es «la recomposición del juego político». «Es saber si vamos a tener una asamblea que dé algún sentido a la bipolarización izquierda-derecha o una asamblea desmenuzada».

Los votantes franceses debe elegir entre propuestas electorales muy diferentes. Y la fragmentación de la oferta política hace que el consenso sea muy difícil de encontrar. Por ejemplo, dentro de la extrema derecha, los partidos de Marine Le Pen (Agrupación Nacional) y de Eric Zemmour (Reconquista) se disputan los sufragios con un discurso centrado en la inseguridad o la inmigración.

Mitín de Eric Zemmour el pasado marzo en Toulon. Laurent COUST/ SOPA Images

A pesar de ello, estas disputas no permiten que surjan grandes temas de debate. La creciente polarización de la vida política francesa lleva a los ciudadanos a encerrarse en una lucha de poder entre partidos. La adhesión de su voto a un partido ya no se debe a su orientación partidista, sino a un oportunismo en torno a temas que les parecen importantes.

Además, cada partido se juega un extremo. Mientras que las formaciones de centro, como Renacimiento (Emmanuel Macron) o Los Republicanos (derecha), están volcados en el poder adquisitivo, la Nupes (Nueva Unión Popular Ecológica y Social) se centra en cuestiones sociales o ecológicas y los partidos de extrema derecha como Reconquista (Eric Zemmour) o Agrupación Nacional (Marine Le Pen) prefieren el tema de la inseguridad.

Desaparición de las formaciones históricas

Paralelamente a esta polarización, las legislativas francesas se complican con la desintegración de los partidos tradicionales. El apoyo de los ciudadanos a un partido ya no se guía totalmente por el sentido de la afiliación partidista. A menudo votan de forma oportunista en cada elección. Por lo tanto, los partidos tradicionales han ido perdiendo a lo largo de los años a su electorado, como demuestras los resultados de las elecciones presidenciales.

En la primera vuelta, Valérie Pécresse, candidata de Los Republicanos, un partido con un fuerte simbolismo en una República de «republicanos convencidos», obtuvo un 4,78% de los sufragios. El desplazamiento gradual hacia la derecha de este partido ha conducido a su desintegración progresiva. Esta cifra no permitió ni siquiera que el partido recibiera el reembolso de sus gastos de campaña por parte del Estado. Un humillante fracaso que empaña aún más la imagen del partido. En el centro-izquierda, se halla el Partido Socialista, representado por Anne Hidalgo, que obtuvo el 1,75% de los votos, aproximadamente 620.000 votos. Los números demuestran el drástico declive de la popularidad de un partido antes dominante en la izquierda gala.

Una coalición histórica

Ante la desintegración de los partidos tradicionales y la debilidad de varios partidos de izquierda en la primera vuelta de las elecciones presidenciales, se creó una coalición histórica: la Nupes, Nueva Unión Popular Ecológica y Social, intenta reunir a las principales fuerzas de la izquierda. Bajo su paraguas figuran La Francia Insumisa (Jean-Luc Mélenchon), Europa Ecológica Los Verdes, el Partido Socialista, el Partido Comunista Francés y Générations, un importante movimiento de izquierda. Varios partidos minoritarios, como el Nuevo Partido Anticapitalista, han dado instrucciones para votar Nupes.

Hay que dejar de lado nuestros egos. No tenemos tiempo para no ganar

En opinión de Lumir Lapray, candidata a en la segunda circunscripción del Ain por la Nupes, «hay que dejar de lado nuestros egos. No tenemos tiempo para no ganar». Según la aspirante, «es urgente que la izquierda gane, política y moralmente». Esta coalición propone candidaturas conjuntas en las circunscripciones en torno a un programa compartido. El objetivo es reunir a todos los votos dispersos de la izquierda para crear una fuerza de izquierdas. Se persigue alcanzar una mayoría en el Parlamento. Si esta coalición vence, se formará un gobierno de izquierdas encabezado por Jean-Luc Mélenchon. El acuerdo entre las distintas partes no ha resultado fácil. Muchos, por ejemplo, no querían la presencia del Partido Socialista porque se alejaba demasiado de sus ideales.

Jean-Luc Mélenchon en una asamblea de las NUPES
Jean-Luc Mélenchon en una asamblea de la NUPES el 01 de junio 2022 en Paris. Christophe PETIT TESSON / EFE

Los programas electorales, en cinco puntos

Nupes

  1. Introducir una sexta semana de permiso retribuido
  2. Recuperar el derecho a la jubilación a los 60 años
  3. Establecer una garantía de dignidad que no deje a nadie por debajo del umbral de la pobreza
  4. Establecer un referéndum de iniciativa ciudadana
  5. Instaurar la sexta República como un régimen parlamentario estable

Reconquista (Eric Zemmour)

  1. Entregar a los agentes de policía la presunción de legítima defensa cuando utilicen sus armas
  2. Eliminar todos los derechos automáticos relacionados con la inmigración familiar
  3. Defender la superioridad de las nuevas leyes nacionales sobre cualquier texto internacional anterior
  4. Recuperar el control de las fronteras mediante la derogación de las normas europeas que no permiten el control de los flujos migratorios
  5. Proteger a los niños en las escuelas prohibiendo toda forma de propaganda ideológica

Renacimiento (Emmanuel Macron)

  1. Incrementar gradualmente la edad de jubilación hasta los 65 años
  2. Hacer de la igualdad de género la «gran causa» del quinquenio
  3. Construir 6 reactores presurizados europeos
  4. Invertir 50.000 millones al año para la transición ecológica hasta 2027
  5. Condicionar la RSA (Renta de solidaridad activa) a una obligación de 15 a 20 horas semanales

Agrupación Nacional (Marine Le Pen)

  1. Detener la inmigración incontrolada dando la palabra a los franceses en un referéndum
  2. Erradicar «las ideologías islamistas» y todas sus redes del territorio nacional
  3. Rechazar cualquier aumento de la edad de jubilación
  4. Introducir un referéndum de iniciativa ciudadana e introducir la representación proporcional
  5. Poner en marcha un plan de ayuda sanitaria urgente de 20.000 millones de euros

Los Republicanos

  1. Aumentar el poder adquisitivo
  2. Crear penas mínimas ejemplares para «la impunidad cero» y 20.000 plazas penitenciarias adicionales
  3. Suspender las prestaciones a los delincuentes o a los padres de los delincuentes juveniles
  4. Reducción de los impuestos sobre la producción
  5. Ninguna pensión por debajo del salario mínimo

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